Los intereses en el Amor

amor ancianoConocemos el Amor desde el interés: qué me brinda, cuánta felicidad me reporta, cómo me haces feliz  … , y así resulta ser un amor limitado y calculador. Preocupado de recibir tanto como uno da, no menos.

Entendemos el Amor desde  el YO y eso significa “mio”.  Amor mental y posesivo.

Hasta el propio corazón se aburre ante la lista de exigencias que prepara la mente al amor del otro, mientras acoraza bien su propio corazón, no vaya a salir dañado …

Y luego están los miedos que crean alambradas. Reclamos, quejas, exigencias, control, tensiones, inseguridad, represión …cuando el AMOR debiera sólo brindar paz y felicidad, siendo capaz de salvar todas las diferencias.

El Amor Puro es incondicional. Trasciende la mente y hasta al propio corazón. Es una fuerza y energía tan poderosa y expansiva que nos sobrepasa. Todo el que ha estado ENAMORADO lo ha experimentado mínimamente y sabe de qué estoy hablando. Lamentablemente ese estado es pasajero por ser ilusorio:  nace y muere en la mente.

El amor hacia el otro surge del amor hacia  uno mismo. Y es al estar satisfecho y en armonía con uno mismo que uno puede DAR AMOR sin intereses.

 

 

El Amor maduro

mujer-anciana-con-lenaCuando ya se ha vivido la mitad de la vida el AMOR toma otra perspectiva y dimensión. Si hasta ahora el amor ha sido posesivo y de exigencias y miedos, de pronto deja de perseguirse y crear sufrimiento… y lo que se recibe es valorado y bienvenido.

El Amor en la edad madura se disfruta más DANDO. No  reclama,ni acumula  o contabiliza el afecto. Es tierno y sabe que se multiplica al sonreír y ser amable con los demás.

El Amor maduro es relajado, sereno.  No es inquisitivo porque ya sabe lo que el Amor puede dar de sí.No hay miedo a ser abandonado, a ser traicionado. No hay inseguridad porque tiene suficiente Amor por sí mismo. El Amor maduro no discute; es compasivo.

 

Pero estas sociedades modernas tienen pánico a la vejez que identifican con la soledad. El remedio parece ser crear ruido alrededor. La televisión, por supuesto, es la leal amiga que llena todos los espacios y silencios, para adormecer a la mente y al corazón, afianzando un conformismo gris y mediocre. No hay mayor estupidez que pagar a plazos el propio entierro.

La Soledad es estar a solas con uno mismo. Momentos íntimos de gran valentía que se disfrutan desde la paz y sosiego de corazón, darle  la bienvenida. Podemos aprender  de ella, ya que ha venido a nosotros  sin buscarla, trayendo consigo la quietud y el espacio para la reflexión. Enseña a aceptarnos y deshacernos de falsas imágenes. Nos enseña a observar. La Soledad  enseña a disfrutar de las pequeñas cosas.

Al Amor maduro no hay que temerle, brinda sabiduría al corazón.

 

 

 

Donde no hay Mente

corazon sosteniendoSe dice que en el mundo moderno se coloca el carro delante del caballo, queriendo decir que se pone la creencia antes que la experiencia. Tenemos una “idea” sobre  el Amor pero ¿ realmente nos entregamos a experimentarlo? … o más bien pensamos si nos conviene … anteponemos la mente al corazón.

El amor real es dar, recibir y compartir. El amor infantil es exigente, es un amor posesivo, de alianzas por intereses.

El Amor Incondicional late desde la sincronicidad.  Y la sincronicidad está justo en el centro entre el impulso y la intuición. En la sincronicidad no entra la Mente,  es una cuestión de fluidez  para entregarse e integrarse en el Todo.

Para entrar en la sincronicidad con la Naturaleza, con el Ser, con el Universo, con la Belleza, con el otro …  tenemos que desconectar a la mente, lo racional, para poder entrar en el ritmo y la pulsación de la Vida. 

Si el ser humano es un ser multidimensional, significa que partes de nosotros están viviendo en esta dimensión que conocemos y partes de nosotros están existiendo en otras dimensiones y realidades, pero todo está sucediendo al mismo tiempo, en este instante. Para poder experimentar esto tenemos que trascender la Mente.

Si existen partes de nosotros que están viviendo en dimensiones superiores, podemos deducir que estas partes están vibrando en frecuencias superiores y también tienen niveles de conciencia más elevados.

Este Yo Superior, del que tantas veces hablamos, somos nosotros mismos experimentando otras realidades, pudiéndose mover en nuestro “futuro” y traernos información sobre él; lo que llamamos INTUICIÓN.

Esta afinación de la Mente nos ayuda a sintonizar con el Ser esencial y original en nosotros, que es puro amor.