El primer gran error es que ya no se enseña a PENSAR. Ni siquiera eso entra en consideración, tan inconscientes vivimos de esta capacidad primordial. Porque si no sabemos pensar, no sabemos dilucidar, discernir, elegir, solucionar, discurrir … ni conocernos a nosotros mismos; el segundo gran fallo.
¿Qúe tenemos en mente? Parece como que los que nos dirigen nos prefieren así; ignorantes e inconscientes. Preocupados exclusivamente por la comodidad material y el entretenimiento barato.
Y así se comportan las mentes débiles, las mentes que no soportan una disciplina, las que no tienen fuerza de voluntad, las que enseguida se escaquean ante algo que necesita atención o esfuerzo. Las mentes que no saben ver más allá de lo inmediato y por lo tanto no saben planear o prever las consecuencias de sus actos.
Mentes embotadas que no saben parar el ruido que ellas mismas producen; miles de pensamientos en el cerebro sin orden ni propósito. Mentes dominantes, torturadoras, llenas de miedos e inseguridades. Mentes fantasiosas, perdidas en ensoñaciones sin sentido y con una realidad desfigurada.
¿CÓMO FORTALECER LA MENTE? Hay que estar preparado para seguir un entrenamiento o disciplina, creando un compromiso con uno mismo. Sin expectativas ni impaciencia, sabiendo que éste es un largo proceso pero que se empiezan a ver pequeños resultados desde el comienzo.
Comencemos por hacer trabajos de CONCENTRACIÓN. Ser Observador consciente del día a día, para poder ir transformando los malos hábitos en unos nuevos más acordes a la realidad que se quiere conseguir.
Haciéndonos responsables de nuestra salud, bienestar y felicidad es como iremos avanzando en hacernos dueños de nuestra vida.

Todos tenemos algún tipo de miedos y algunos son normales siempre y cuando los sepamos manejar y nos sirvan para mantener en su lugar la impulsividad y prevenir situaciones de peligro.
¿Qué es lo que tenemos que aceptar sin que sea o se convierta en conformismo?
Cualquier desequilibrio o bloqueo emocional perturba nuestra paz interior. Y SIEMPRE tenemos bullendo en nuestra mente algún problema o preocupación.
¿Te sientes conforme y contento contigo mismo?…Más bien es la frustración la que nos invade a todos en alguna medida, también el desaliento y la resignación ante la insatisfacción que intentamos esconder y preferimos desconocer.
El Amor y la Compasión no surgen de la Nada sino de los corazones que alguna vez tocaron fondo y saben entender -porque lo han experimentado- las miserias humanas.
Muchos dicen quererla… pero a mitad de camino se cansan, desisten, siguen probando otras cosas nuevas o deciden ya tienen bastante… pero llegar hasta el final para alcanzar la tan deseada paz interior de forma estable, es una tarea ardua que pocos consiguen.
Mientras vives en el Plano material y mental crees que eres tú quien decide; te consideras importante pero al mismo tiempo no puedes evitar sentirte desgraciado o intranquilo.
El sufrimiento psíquico nos inmoviliza y nos condena a no poder alcanzar nuestros deseos más profundos. Todos, en algún momento, sentimos alguna emoción negativa que nos perjudica, alterando nuestra tranquilidad mental y emocional. Pero existen TRES de ellas que quizás sean las más frecuentes y que nos hacen reaccionar sin poder controlarlas debidamente. Pero estas emociones nos dan lecciones de vida: