¿Si o No?

mujer pañuelo coloresAunque digamos que no  elegimos, ya estamos optando por algo…   Al negar decidirnos ya estamos recibiendo la reacción a esa negación…

Decimos que no elegimos. Preferimos no tomar decisiones -quizá por miedo a equivocarnos- pero esa actitud en sí ya es una postura elegida voluntaria o inconscientemente que nos llevará a un resultado  imprevisible, totalmente «fortuito«, porque hemos dejado en manos del azar nuestra suerte.

¡Cuánta resistencia a adentrarnos en la LIBERTAD!  Y todo debido principalmente a los MIEDOS, que conforman la mayor coraza con que refrenamos a nuestro corazón.

¡Cuánta resistencia a sentirnos libres y capaces de tomar decisiones! … de sentirnos con derecho a tomar nuestras propias decisiones, para nuestro Bien, sintiéndonos con derecho a ello.

No dejemos nuestra suerte en manos del azar o en manos de otros.

Desde nuestro corazón y desde nuestra libertad, vamos a decir SI a la Vida.

 

El despropósito

hombre perro aves andando, volandoDespropósito es ir en contra de uno mismo. Hacer lo contrario de lo que el corazón de uno desea en realidad.

Despropósito es sufrir por adelantado el sufrimiento que todavía no ha llegado ni se ha materializado.

Despropósito es sentirse prisionero cuando no hay ningún muro real que te impide ser libre.

Despropósito es echarle la culpa a la mala suerte mientras repites una y otra vez los mismos errores.

Despropósito es quejarte de tu vida y no hacer nada por cambiarla.

Despropósito, ahora mismo, es que estemos obsesionados hablando de la crisis y lo mal que estamos mientras consumimos innecesariamente  y gastamos por encima de nuestras posibilidades y no se nos pasa por la cabeza el ser caritativos con los que realmente están necesitados.

En el mundo de la irrealidad …

trenLos grandes santos de todos los tiempos,  que han estado en comunión con la Divinidad y han alcanzado ver la Realidad han asegurado que este mundo es inconsistente e irreal.

Pretender salir del mundo ilusorio que fabrica la mente inferior desde la misma mente es un absurdo inútil y desgastante.  Hay un cuento indio que nos deja ver la diferenciación entre lo real y lo irreal:

Viajaba en cierta ocasión un prestigioso sabio de Bombay a Madrás, en uno de esos trenes imposibles en los que personas, animales y cosas se mezclan en una compleja y abigarrada camaradería típicamente hindú.

En el mismo vagón de nuestro sabio se sentaba un individuo de mediana edad y de aspecto estrambótico,  que llevaba apoyado en las rodillas un canastillo cuidadosamente cerrado.

De vez en cuando, el hombre abría con precaución el cesto, contemplaba con atención su contenido y volvía a cerrarlo meticulosamente.

Tras repetir un sinfín de veces la consabida maniobra, el sabio se sintió presa de la curiosidad y preguntó a su compañero de viaje qué era lo que guardaba con tanto cuidado en su canasto.

– Se trata de una pequeña mangosta -confesó el viajero-. Como usted sabrá, es un animalito muy fiero capaz de enfrentarse a toda clase de serpientes. Lo llevo permanentemente conmigo porque -y en este momento el hombre bajó con discreción el tono de voz-, verá usted, yo soy alcohólico, y en los accesos de delirium trémens que padezco, me protege de los ataques de esos malditos bichos.

Al escuchar tales palabras el sabio no pudo evitar una sonrisa de superioridad.

– Pero usted debe saber,  buen hombre, que en su caso las serpientes son completamente imaginarias – le dijo.

En el rostro del viajero se plasmó una amable sonrisa.

– Claro que lo sé -repuso- pero la mangosta también.

 

 

La libertad está en tu interior

niño dejando volar pajaro«La cantidad de felicidad que tienes en tu vida depende de la cantidad de libertad que tienes en tu corazón.» –
(Thich Nhat Hanh)

La libertad de nuestro ser es el único y  verdadero sentido de libertad de  ser quien somos, dignamente.

Damos por válidos los conceptos que nos llegan de fuera, producto reducido de lo más elemental,  cuando lo juicioso sería adentrarnos en   nosotros y profundizar hasta llegar a la esencia de nuestro ser y descubrir que ese ser es libre y nada le puede dañar.

Las ideas que forman nuestro entendimiento sobre  los valores terrenales son  diferentes a cuando conectamos con nuestro corazón espiritual y nos lleva más allá de todo concepto.

Tenemos que separar lo que significa, por ejemplo,  la justicia creada por el hombre en el plano terrenal y la justicia divina.  Cometemos el error de interpretarla desde el plano terrenal y se deja de creer en Dios cuando nos ha decepcionado porque no ha cumplido con nuestras expectativas de la vida.   Por lo injusto de las guerras, por lo injusto de la desigualdad entre ricos y pobres… el culpable es Dios … y esta es una forma muy infantil o inmadura de pensar,  simplemente por no haber desarrollado la capacidad de trascender este plano lineal y tener una perspectiva mayor de la Realidad y de quienes somos dentro de ella.

Hablamos de libertad y pasa lo mismo; una cosa es la libertad física, en el sentido de nuestros derechos individuales y colectivos  respecto a este mundo y tiene otro sentido cuando nos damos cuenta de que  -somos- un espíritu vivo y eterno que nadie puede doblegar o encarcelar.

Para profundizar en ello tenemos que sentarnos en quietud y conectar con nuestro corazón. Todos los días ir al encuentro de nuestro ser esencial y es así como podremos equilibrar la importancia del ego que, si no se resiste,  ocupará su sitio y se volverá humilde ante la Luz que desprende el ser.

¿Cuán libre es nuestro corazón para  palpitar fuerte y a su propio  ritmo?

¿Cuál es su deseo más secreto que no se atreve a darle voz?

¿Qué oprime al corazón, qué cosa le mantiene encadenado a la resignación, al miedo y a la tristeza?

La Meditación es el vehículo que nos conduce hasta el corazón. Hay que llegar hasta él y abrir las puertas, sin miedo.

Entonces es cuando nos sentimos libres; pase lo que pase, estemos donde estemos, sea cual sea nuestra situación; la libertad verdadera está por encima de lo circunstancial y nos proporciona riqueza espiritual.

Decepciones

mandala corazonDecepcionarse es  la reacción más fácil de conseguir. La decepción se crea en la mente y es como un virus que se va alimentando de la esperanza, la ilusión, el entusiasmo … no deja ningún sentimiento positivo con vida y ensombrece cualquier pequeña luz que intenta asomarse en el corazón.

La decepción golpea de forma fulminante a quien a puesto expectativas en alguien o algo. A quien espera de los demás o de la vida recibir todo lo que cree merecer …

Esperar recibir por adelantado… antes de dar … Por si acaso, tú primero. Luego, ya veremos si yo también te doy en la misma medida que tu me has dado … pero  siempre me parecerá poco …

Esperar de los demás y siempre decepcionarse, llenándose de amargura, es propio del patrón de víctima. Siempre la queja, pobre de mí.

Hay que soltar esos patrones que nos debilitan y nos hacen vulnerables. Sanar el corazón, yendo al encuentro de nuestro ser esencial y abrazarlo.

Mostrarnos  agradecidos. Centrarnos en el corazón, respirar desde él. No el corazón físico sino el centro energético del corazón. Y abrirlo, escuchar su palpitar. Unirlo al corazón del Universo. Y llenarnos de su energía pura que es la Compasión.

 

 

Ser auténticos

hombre amanecerLa  autenticidad se  manifiesta  mostrando nuestra calidad humana desde la sinceridad del corazón. No basta con tener buenos propósitos, hay que actuar. Hay que hacerse responsable. Tomar conciencia del Ser que somos y vivir atentos y conectados a la Realidad.

Como en los actos vanales donde se prodigan las alabanzas y risas huecas. Momentos de poses amables e imagen cuidada. Gratis la simpatía y buenas palabras que no comprometen. Hablamos de hermandad y buenos propósitos, y hasta nos emocionamos, para seguidamente ser inflexibles y duros con nuestra gente cercana y copn nosotros mismos. ¿No es esto hipocresía?

Si no soy auténtica, qué soy.  Si no soy auténtica soy falsa, soy una imitación. Actuamos dejando ver lo que quisieramos ser. Sólo apariencia por miedo a no gustar, a no ser queridos. Preferimos aparentar: es  menos arriesgado.

Mientras el corazón esté maniatado por el Ego y los miedos a mostrarnos.  Mientras esté secuestrado, y debido al orgullo, impedido a manifestarse, estamos perdidos. Ese conflicto dentro nuestro nos imposibilita a DAR Amor y ser justos con nosotros mismos.

El ser humano, para ser auténtico, debe ser bondadoso y compasivo. Por encima de lo injusto que me trató mi hermano, yo como ser humano genuino, debo comportarme de forma auténtica, por encima de mi orgullo ofendido, actuaré desde el corazón que es todo Amor.

Un trato humano, en cada acto cotidiano, haciendo uso de nuestra parte divina, pues hemos sido creados a semejanza de Dios que es Puro Amor. Olvidar esto, -y actuar desde el Ego y amor propio-, es olvidarnos de nuestra calidad humana y autenticidad divina.

Se vive desde un falso orgullo y un falso amor; desde la simulación. Elegimos lo barato y fácil pero que aparente tener calidad. Elegimos lo que cuesta poco (lo que produce el mínimo esfuerzo). Nos conformamos con eso, como el mendigo  se resigna con una vida de supervivencia .

 

¿Qué es el Prana?

hombre conexion galacticaPRANA es una pálabra sánscrita que significa «energía cósmica de vida».

Se trata de un elemento sutil que tomamos del oxígeno y se extiende por todos los tejidos vivos, circulando por todo el organismo como el verdadero impulsor de vida.

Así que,  la fuerza que impulsa a la máquina humana es ETÉRICA.

El oxígeno tiene una función en el metabolismno pero es un papel menor comparado con la importancia de la toma de esa luz líquida o néctar que es el PRANA.

Por ello es que insisitimos en hacer la RESPIRACIÓN CONSCIENTE. Toma oxígeno desde tu Centro Ombligo (el Hara), suave y profundamente, y  absorbe el PRANA haciendo que se expanda por todo tu interior.Desde la cabeza a los pies. Cierra los ojos y siéntelo. Permite que así sea.

Y así, respìrando conscientemente de 3 a 5 minutos,-haciéndo cada día este pequeño ejercicio- conseguirás mayor concentración y poder de desarrollar tu mente, tu  voluntad, tu Conciencia de ser, y se ampliará tu percepción de tí mismo y de la Realidad,

Utiliza el Poder de la INTENCIÓN para enfocarte y despertar tu Conciencia, para SER quien ya eres..

Experimentar o Vivenciar

mujer alma

Una experiencia puede ser buena o mala y no trascender, quedándose bloqueada en el tiempo de la mente lineal, como un hecho.

Cuando uno experimenta, desde la mente,  interpreta los hechos desde  su nivel de percepción. Si la experiencia es negativa, y  sucede algo  superior a su comprensión mental,  se  produce un trauma emocional, entonces puede enquistarse en la memoria o sanarlo y así enriquecerse desde el perdón y  la aceptación.

Las vivencias tienen una connotación espiritual y de Conciencia del Ser. Es lo que supera a la comprensión de la mente y a su lógica. Una vivencia va directa al corazón y hace vibrar las fibras más profundas del Ser.

Toda vivencia, tiene tal trascendencia, que sucede en el no-tiempo y lleva al éxtasis, transformando el instante en eternidad. Despertando la Conciencia y expandiéndola.

Podría compararse con el orgasmo cósmico;   la máxima vivencia  es una explosión de Dicha que surge de lo más profundo del Ser en conexión con la Energía Suprema,  y  es imposible de explicar.

Cómo percibimos y cómo interpretamos

mujer arbol inclinado por Cristiana CeppasTe sientes frustrado y decepcionado y tienes un montón de reproches hacia tu pareja, hacia la vida … y  esa es tú verdad… como tú la interpretas.  Pero es sólo parte de la Verdad porque esa frustración y decepción tuyas, son el resultado de tú percepción.

La persona miope puede jurar y perjurar que las cosas y personas delante suya están borrosas pero sabemos que el fallo está en sus ojos, los que por un exceso de refracción de la luz, le producen ese defecto óptico.

Nuestro estado interno padece muchas veces de deficiencia de luz y no nos permite ver la realidad en toda su amplitud y claridad. Nos fijamos y agrandamos detalles insignificantes, que afectan a nuestro ego, y pasamos por alto lo realmente crucial; el conjunto (lo que afecta también al otro). Esa falta de armonía en poder ver y valorar las situaciones en su justa medida de importancia, es la causa de nuestros mayores sufrimientos y desbarajustes emocionales.

Reprochamos al otro que no nos ama lo suficiente, que no somos felices (por su culpa).
Le exigimos más atención, otra forma de comportarse, otra forma de ser, más de esto y menos de lo otro: porque no nos sentimos felices y estamos hartos… Creemos que si él o ella cambia, seremos felices.

En nuestra miopía crónica y por los condicionamientos de la falsa educación recibida, estamos convencidos que es el otro el que tiene la culpa de nuestra infelicidad. Si partiesemos de la base de que nada sucede por casualidad y de que tenemos lo que merecemos y lo que necesitamos para nuestro avance, haríamos una lectura de nuestra situación más cercana a la realidad y sacaríamos más provecho de ella. Y nos daríamos cuenta de que no se trata de justificarnos sino de poner remedio a las situaciones que nos llenan de insatisfacción o frustración.

Mientras nuestros pensamientos partan exclusivamente de nuestro ego no avanzamos nada; no aprendemos las lecciones que la vida nos pone delante. Mientras creamos que sólo somos un cuerpo físico al que atender y aceptemos que sea la mente la que gobierne, permanecemos atascados en la nada del plano lineal y mísero de la vida.

Hasta que no rompamos radicalmente esas limitaciones que nos ponemos nosotros mismos y dejemos entrar LUZ en nuestro interior para que ablande nuestras certezas, amplie nuestro horizonte y alumbre todos los rincones de nuestro ser y hacernos conscientes de todas nuestras capacidades… hasta entonces, seguiremos lamentándonos de nuestra mala suerte y nuestra vida pasará una y otra vez por las mismas situaciones desgraciadas y frustrantes sin que podamos VER las causas reales que las motivan: nuestra actitud.

Mientras no nos identifiquemos con nuestro espíritu, que nos ayudaría a relativizar y trascender el plano que domina nuestro Ego. Mientras no entendamos que nuestro cuerpo físico actúa como cubierta exterior de nuestra alma y espíritu, y no tiene más mérito e importancia que esa. Y que, a parte de nuestra obligación de mantenerlo sano, nuestra atención debe dirigirse principalmente a su contenido, donde está nuestra Esencia divina.

Hasta que no decidamos poner fin a hábitos perniciosos y negativos y decidamos mejorar nuestra calidad de vida DESDE DENTRO, vamos a repetir interminablemente nuestro sentimiento de vacío e infelicidad, aunque cambiemos el paisaje, el escenario y los personas que nos rodean.

Así que, reflexionemos y permítete RENACER.

El pequeño yo.

niño en bola azulCuando la Conciencia en nosotros se va desarrollando llega un momento en que es más grande y poderosa que la mente con la que acostumbrabamos a funcionar… de pronto, la sobrepasa y de alguna manera la incorpora en sí misma… y eso vendría a ser lo que llamamos «mente superior».

En la mente superior están las oficinas de los altos dirigentes. Ahí los despachos son de lujo, espaciosos. Ahí trabajan los más grandes creativos y sólo tienen acceso a ellos ejecutivos muy cualificados para trabajar a las órdenes del Yo Supremo. Así que, un buen día, el personajillo «yo» que se creía dueño y señor de la maquinaria pensante y centro del mundo entra en crisis profunda al darse cuenta y tener que aceptar su insignificancia.

Todo se le desmorona a su alrededor; entra en un estrés y angustia incontrolable intentando no perder su imagen construída con tanto esfuerzo y cae en un pozo profundo. La sacudida es tan grande que todos los muros que había levantado para engrandecer el  ego se han hecho añicos y es entonces cuando -quizás por primera vez- se dirige al corazón y  pide humildemente ayuda a su alma y se rinde y acepta y reconoce que  existe un Ser Superior y él es parte del Uno.

Este encuentro le hace vislumbrar la Luz y la Verdad en sí mismo y le llega a su corazón directamente el entendimiento de la ilusión en la que vivía y de lo que es la Realidad. En ese despertar de la Conciencia su corazón se alivia y comienza a sentir paz.

Ahora es la Conciencia quien le guía y él se deja llevar. Se da cuenta que el orgullo y la soberbia se alojan en la mente inferior y si eres débil caes en sus trampas y te esclavizan. Ahora que la Conciencia ha hecho limpieza en la mente y el ego ha sido reducido, el yo tiene espacio para crecer correctamente y vive conectado a su Alma.

En la medida en que la Conciencia en nosotros se va desarrollando y el ego ya no pone más resistencias y deja paso a que sea el corazón quien gobierne nuestra vida, a partir de ahí la serenidad se vuelve un estado permanente en nosotros y es el sexto sentido, la intuición, quien dirije nuestros pasos certeramente.

Desde la meditación y otras prácticas espirituales. Desde la disciplina y el actuar correcto. Desde el respeto y el amor a nosotros mismos y hacia los demás. Así logramos evolucionar como seres humanos y divinos que somos.