Pronto no quedará ni rastro de las últimas generaciones que hemos conocido el sabor real de un tomate … Recuerdo que en el año 1972 cuando me fui a vivir a las islas Bermudas que era como un apéndice de EE.UU., en los supermercados podías encontrar todo tipo de comidas precocinadas y congeladas. Para mí fue un shock y pensé entonces que los americanos estaban mal de la cabeza.
Ya hoy en día su forma de vida y de alimentación -como si se tratase de un virus- ha llegado hasta China y Medio Oriente. Hasta el último rincón del mundo inundaron los mercados primero con la Coca-cola, luego con la comida rápida y ahora con la comida basura.
¿Sabéis qué mantiene nuestra mente débil? ¿Creéis que es casualidad?
¿Qué es lo que nos hace sentirnos cansados mentalmente, que tengamos poca capacidad de concentración, poca voluntad, poca memoria y que no tengamos claridad mental para pensar ni visión intuitiva para solucionar problemas.
Ya estamos sumergidos en un mundo donde los alimentos procesados industrialmente están en primera fila en los supermercados, sin querer enterarnos de que afectan también a nuestro sistema nervioso. Los pesticidas, los metales, los colorantes, edulcorantes, hormonas, etc. perjudican no sólo nuestra salud física sino que además alteran y debilitan nuestra mente.
No sólo no estamos alimentándonos adecuadamente sino que estamos perjudicando nuestra salud. Saciamos el hambre. Satisfacemos el paladar. Pero con productos que no contienen energía. Metemos dentro de nuestro cuerpo VENENO que debilita nuestras facultades.
SOMOS LO QUE COMEMOS…. y somos obedientes consumidores. Ya se encargan las grandes multinacionales de que nos volvamos adictas a sus productos.
Si queremos recuperar nuestra salud física y mental, comencemos a comprar y preparar alimentos frescos y a ser posible de nuestra zona y de la estación. Nuestro cuerpo lo agradecerá y nuestra mente también.

Antes de aspirar a iluminarnos tenemos que desarrollarnos como personas. Tenemos que recuperar cualidades nuestras que han quedado atrás, como la inocencia y otros muchos más valores.
En mi mundo astral, mi casa es enteramente de cristal y madera clara. Bajo unos escalones para salir al exterior. Fuera hay un prado enorme de hierba fresca que cubre todas las lomas que hacen pendiente y se pierden en el horizonte. Hay vacas, ovejas y caballos pastando libremente.
Vino a verme por sentirse sin energía, con ansiedad y dolores de espalda. La observo mientras me habla de ella y su familia.
¡Nos es tan fácil ser buenos con las personas que nos son simpáticas! Por ellas hacemos lo que haga falta pues nos van a corresponder tal y como esperamos lo hagan.
Llamamos magia a las cosas increíbles y extraordinarias que ocurren y que consideramos fuera de lo ‘normal’. La magia se manifiesta más allá de la Lógica y la Razón y el Universo la pone a disposición de todo el mundo. Pero hay requisitos para que nos beneficiemos de ella :
El dolor del alma, el dolor del corazón espiritual, surge para que el Ego finalmente se rinda y reconozca cuál es su papel en esta función. El dolor aparece cuando se rasgan los velos de la ignorancia y la soberbia y nos enfrenta a nosotros mismos.
El acto de perdonar al otro diciéndole ‘te perdono’ no tiene efecto válido mientras quede el aguijón de la rabia en mi. El corazón, por un momento se sintió aliviado, pero al recordar la ‘ofensa’, vuelven a brotar los sentimientos de indignación y odio … una y otra vez, mientras no sane el corazón en profundidad.
¡Cómo me gusta leer a Krishnamurti! Él dice que para que desaparezca el miedo a la muerte hay que morir un poco cada día… experimentar la muerte de las cosas que voluntariamente decidimos dejar; apegos, placeres, … para descubrir que la muerte es liberación.
Sólo hay una enfermedad, se manifieste como se manifieste en nuestro cuerpo físico, y es el alejamiento y desconocimiento de nosotros mismos.