REIKI y el cuerpo energético

El cuidado del cuerpo energético es fundamental para mantener activa la Voluntad y el entusiasmo por la vida

REIKI es una palabra japonesa que significa “fuerza sagrada enigmática“. Ya a principios de 1900 y durante treinta años se vivió en Japón una ola de espiritualidad y proliferaron los sanadores psíquicos que utilizaban con frecuencia el término REIKI refiriéndose a la sanación espiritual.

REIKI está en todo lo que tiene que ver con la energía cósmica unida a la energía vital de todo ser vivo para potenciar su capacidad de sanarse desde la paz mental.

Usui Reiki Ryoho es un sistema de transmisión energética creado por Mikao Usui en 1922 y que divulgó en momentos muy difíciles a finales de la II Guerra Mundial con el propósito de recuperar la paz y el bienestar interior.

REIKI es una disciplina espiritual dentro de un sistema de auto-sanación, es una herramienta para conocerse a uno mismo, es un sistema sencillo y eficaz para experimentar y canalizar las energías. La energía REIKI puede manejarse a distancia y de forma simultánea para activar la disposición de sanación de otras personas y utilizarla también en cualquier situación que requiera ser desbloqueada.

La imposición de manos es sólo el primer paso que nos orienta y nos ayuda a percibir la comprensión profunda y auténtica de que somos energía y de que tenemos la inteligencia y potencialidad para almacenarla, reactivarla y dirigirla, acorde a nuestro nivel de Conciencia y necesidades.

Se trata de despertar la naturaleza esencial de nuestro cuerpo energético y para ello hace falta primero hacer un trabajo de limpieza y sanación emocional, para así elevar nuestra vibración y equilibrar nuestro microcosmos.

Mikao Usui llegó a la comprensión de que, ya que somos energía, la sanación significa volver al estado original de paz y equilibrio interior que brinda la conexión con las energías del universo y que el propósito de vida es alcanzar ese estado sublime de unidad.

La naturaleza del Alma

… si no tuviésemos Alma seríamos unos “desalmados“, que viene a querer decir INHUMANO,

El Ego se identifica desde la individualidad; “Y0. Mio”. El Alma no tiene identidad en ese sentido. Sólo podemos descubrirla conectando con nuestra Conciencia, que nos llevará a experimentar la fuerza cohesiva de la Luz y el Amor.

Existe una aspiración divina en nosotros que nos hace compasivos, solidarios. No es una cuestión mental sino la ley universal del Amor Incondicional activa en el Alma.

Cada paso que damos hacia adelante, como Observadores del personaje (Ego) que intenta tomar las riendas de nuestra vida, nos sentiremos más fortalecidos para ponerlo en su sitio, para poder ser guiados entonces por nuestra Alma y Espíritu; nuestra Conciencia.

La experiencia siempre es interna y solo sucede sintiendo. Entra en ti. Respírate. Zambúllete en tu Alma. Desatará todo nudo en tu corazón.

Vivir el momento

El movimiento implica peligro pero el movimiento oportuno nos saca del estancamiento”.

Sentir que todo es efímero, como si el tiempo no existiese, como si el espacio se difuminase sin horizonte, experimentaremos que la realidad tiene muchas capas y que el Tiempo se divide en momentos.

Demos la importancia justa a cada situación, tomándonos en serio sólo lo preciso.

Sin tiempo de sobra para añorar o comparar, Sin ocasión para perderse en conjeturas.

Tiempo fugaz por su intensidad y a la vez con la sensación de perpetuo; los buenos momentos quedan grabados en el corazón… los malos momentos les mandamos Luz para que se diluyan en la memoria.

En la superficie del Tiempo se mueven los miedos, la ansiedad, las preocupaciones por el futuro. Pero ahondando en el día a día, está la calma, el sosiego, sabiendo que todo sucede en su momento preciso. Convirtiendo la experiencia en aprendizaje y confianza.

No existe nada fuera del Tiempo en el Plano terrenal. Todo está marcado en el Hoy. Sin embargo, el ser humano quiere ir por delante del tiempo o queriendo frenarlo; el niño quiere ser mayor, el joven quiere ser adulto… y el adulto intenta retrasar su madurez; todo un sin sentido que produce resistencia y sufrimiento.

Vivir en el presente hace que cada momento sea único. Primero ejercitarse como Observador atento al personaje que actúa en nosotros. Ser testigo, sin juzgarnos ni castigarnos. Después, poco a poco, nuestra Conciencia que habrá despertado, se hará cargo de mantenernos en el Presente y eso nos proporcionará la paz interior que necesitamos.