A mi Ser esencial

No escribo a nadie en particular. No le cuento a nadie sino a mi misma; desde mi yo a mi ser esencial o a la inversa; porque quien desea expresarse es mi Ser.

Mi yo se siente maravillado de cómo mi Ser atrae hacia él la bonanza.

Mi yo por fin confía plenamente y se permite relajarse y fluir, percibiendo al Ser como Luz inalterable.

Mi yo se diluye en esa Luz de Amor, de forma natural, suavemente.

Hace ya tiempo que decidí ser feliz; dije BASTA, con claridad y firmeza, al sufrimiento.

Así que, si éste quiere hacer su aparición en algún momento de mi vida, lo freno antes de que entre en mi territorio, no permitiéndole la entrada.

Modifico entonces la perspectiva y la hago viable, aceptable.

La visión de la vida, los sentimientos, los argumentos, los cuestionamientos … todo toma otra dimensión más amable para el corazón.