El dolor del alma y el dolor del corazón creados por el desamor (el desencuentro con nuestro Ser) es una energía que actúa como las olas del mar golpeando las rocas; las olas rompen con fuerza contra las rocas, quitando sus aristas, redondeando y alisando su aspereza .
Debido a nuestra ignorancia y resistencia, el dolor nos es necesario para crecer como humanos; nos saca de la distracción y el alejamiento de nuestra esencia y razón de ser.
El dolor es pues el combustible que nos impulsa a anhelar la Verdad y salir de la inconsciencia. El dolor, curiosamente, nos vuelve agradecidos y mansos.
Pero en nuestra torpeza y necedad, en lugar de eso, lo envolvemos en sufrimiento, magnificando la queja, quedándonos bloqueados en el victimismo, desviando toda nuestra energía para enredarnos en situaciones conflictivas.
El sufrimiento estanca nuestro cuerpo emocional, lo embota. El sufrimiento es alimentado por una mente débil que no sabe gestionar las situaciones, alargando la agonía al no decidirse a enfrentar los problemas, por no sentirse capaz de ello.
El DOLOR ocurre en el corazón espiritual. Reconocerlo es reconocer que nos duele nuestra pequeñez. No huyamos de nosotros mismos; el dolor nos acerca a nuestra divinidad porque nos hace entregarnos y rendirnos a las Fuerzas Superiores -a Dios-.
Llegado a este punto, se rasgan los velos de nuestra ignorancia y soberbia. La entrega es dulce. Las heridas del alma y el corazón se sanan desde el AMOR.

REIKI es un sistema de sanación natural por imposición de manos,que utiliza la Energía sanadora del Amor Universal.
El miedo a actuar que padecen tantísimas personas, condicionadas por su poca auto-estima y por una equivocada valoración de sí mismas, les hace poner toda su energía vital en complacer y agradar a los demás. Muchas veces, obligados a una amabilidad servil, que esconde su frustración.
Existe un mundo paralelo -un Plano invisible a nuestros sentidos- pero real para nuestra alma y espíritu. En él se mueven los seres de Luz. También nuestro Yo Superior … En ese Plano Astral habitan los grandes Maestros ascendidos que velan por la humanidad. Que no lo veamos o no lo sintamos no quiere decir que no existe.
Alineados en una columna central en nuestro cuerpo etérico, los siete chakras principales, suben desde el perineo hasta la coronilla, a lo largo de la médula espinal.
Un día que no tenía nada de particular, lo transformé en especial.
Podemos imaginar -y sentir- que tomamos un arco y una flecha que queremos lanzar. Vemos que no es tan fácil como pensábamos. Tenemos que colocar la flecha en el centro, agarrarla suavemente entre dos dedos junto con la cuerda del arco y llevarla el máximo que podamos HACIA ATRÁS, tensándola, para que el impulso sea mayor y más efectivo.
Salimos de la idea de Tiempo porque no hay final, no hay meta, no hay más propósito que ser lo que ya se es…cuando se vive desde la Conciencia del Alma.