El pasado es lo ya vivido

En la medida en que hacemos nuestra andadura -aprendiendo de la vida- nuestro pasado también se va modificando. ¿Cómo es eso?

Es verdad que el pasado no se puede cambiar, pero sí se puede cambiar la forma de interpretarlo y recordarlo. Cuanta mayor comprensión más compasión. Cuanto mayor entendimiento más capacidad de perdonar.

Dejando el pasado atrás aligeramos nuestra carga emocional.

Nuestra historia pasada debe quedar atrás, comprendiendo que no somos los mismos, que las circunstancias fueron bien distintas. Nuestra trayectoria sigue su curso. La vida se encarga de enseñarnos.

Es verdad que existen hechos del pasado que produjeron consecuencias dolorosas o injustas. ¿No crees que es momento de soltar esa carga y aceptar, perdonar y trascender lo sucedido?

Aprendiendo a gestionar las emociones. Siempre de frente, sin eludir las verdades. Sin escapar de las responsabilidades. Pero saliendo emocionalmente de lo que ya no existe. Sucedió.

¿Estás dispuesto a hacer tu parte? Todos merecemos vivir con plenitud y en paz para poder construir -en nuestro presente- la vida de nuestra elección.

¿Quién tiene la culpa?

hombre lagrimas¿Quién tiene la culpa? Otro tiene la culpa. El que yo me sienta desgraciado, infeliz, incomprendido, maltratado, otro tiene la culpa.

Y al mismo tiempo me culpo a mi mismo por no ser valiente y cambiar la situación, por ser inseguro, por mi dependencia… y creo una acusación constante hacia mí mismo y hacia el otro.

¿Quién tiene la culpa cuando no asumo mi responsabilidad? O cuando me sobre-exijo buscando una perfección que nunca consigo.

¿Quién tiene la culpa de mi incapacidad para responsabilizarme de mi vida y de mi felicidad sino yo mismo?.

Cuando el sentimiento de culpa se apodera de uno crea ansiedad y angustia. Y cuando nos deshacemos de la culpa echándosela a otro nos quedamos estancados, bloqueados, mientras no nos atrevamos a ir más allá de nuestras quejas y exigencias.

Muchos no sólo se sienten culpables de sus propios errores sino que también se adjudican las faltas de los demás, al sentirse poco valiosos.

El sentimiento de culpa asfixia la alegría de vivir. Tenemos que aprender a evaluar nuestras posibilidades reales. Aceptarnos. Aceptar al otro tal como es. No hay nada que perdonar, debe haber una amplia comprensión de que todos tenemos derecho a equivocarnos y aprender de los errores.

Perdonar

manos sobre pechoEl acto  de perdonar al otro diciéndole ‘te perdono’ no tiene efecto válido mientras quede el aguijón de la rabia en mi.  El corazón,  por un momento se sintió aliviado, pero al recordar la ‘ofensa’, vuelven a brotar los sentimientos de indignación y odio … una y otra vez, mientras no  sane el corazón en profundidad.

¿Qué es perdonar? ¿Qué virtud o poder especial tenemos nosotros para conmutar o revalidar  la falta del otro?  Sólo  la compasión deshace el dolor causado. No nos engañemos.

Uno solo puede perdonarse a sí mismo. ‘Yo me perdono’. Dejo de culpar y culparme. Dejo de juzgar a los demás. Dejo de creerme importante como para castigar a otro con la indiferencia o el desprecio, inclusive diciéndole ‘te perdono’.

Me deshago de mi rabia cuando me pregunto: ¿Cómo permití que el insulto me hiriese?  … qué débil está mi autoestima …  Me enfrento a mi mismo, no al otro. Me pido cuentas a mi mismo …

Respiro hondo y conecto con el sentimiento de Amor. Respiro hondo y siento como entra en mí esta energía. “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” …  El Amor está por encima de cualquier ofensa y daño. El Amor es la única Energía capaz de cerrar toda herida y engrandecer mi espíritu.

La única manera de  colocarnos en el Presente -Aquí y Ahora- es deshaciéndonos de toda carga tóxica que ocupe lugar en nuestro corazón. Perdonando y perdonándonos.

¿Cómo perdonar y perdonarnos?

corazon luz azulCuando nos quedamos atrapados en el pasado, no nos sabemos perdonar ni nos sentimos capaces de perdonar a los que nos han hecho daño, porque nuestra mente ya se encarga de mantener vivo el agravio y el sufrimiento… y en ese círculo vicioso nos movemos; agotados emocionalmente, decepcionados, desconfiados y en el peor de los casos amargados.

La otra reacción ante los dramas que la vida  nos plantea,  sería huir hacia futuros ideales, cuando no queremos o no nos sentimos con fuerza de enfrentarnos a los problemas… pero vayamos donde vayamos cargaremos con el sufrimiento silenciado sin resolver, los llevaremos con nosotros como una losa, limitando todas las nuevas oportunidades que la vida nos regale.

Una actitud y un estado mental  positivos son vitales para desarrollar bienestar en nuestra vida. Pero,  ¿cómo hacer para liberarnos de la carga emocional que condiciona nuestro presente? ¿Qué hacer para sentir realmente cómo el perdón  disuelve el  peso doloroso que llevamos en el corazón?

Podemos aprender a hacernos conscientes de nuestro cuerpo físico, valorarlo, aprender a tratarlo con respeto, escucharle y amarle. Nos vamos a aceptar y vamos a aceptar lo que ya no podemos cambiar. Nadie es perfecto y solo aprendemos de los errores.

Igualmente tomaremos conciencia de que tenemos una mente por controlar y poner a nuestro servicio. Y desde la voluntad e intención de desarrollarla, iremos purificando nuestros pensamientos, iremos sanando nuestro corazón y puliendo nuestro ego. Seremos más agradecidos.

Durante este proceso, y desde una vida más consciente, dinámica y relajada, nos vamos transformando cada vez  a niveles más profundos, hasta alcanzar al Ser eterno en nosotros y por fin identificarnos con él; fundirnos en él.

En esta larga andadura, será preciso utilizar la paciencia, la constancia y la voluntad.  Conocernos y amarnos a nosotros mismos es el primer paso. Aceptarnos y perdonarnos sucederá de forma  suave porque vendrá acompañada por la compasión que nace en nuestro interior.

Debemos aprender a permanecer centrados, y gracias a la respiración consciente lo conseguiremos.

Con esta renovación de las capas externas; el cuerpo físico, mental, emocional y también espiritual, nos mostraremos totalmente confiados porque es la Fe la que nos guiará hacia el Amor Puro en nuestro corazón.

Igual que sucede en el Universo, nosotros también tenemos que actualizar nuestro Ser. Desde el Amor Puro todo se consigue. Evolucionamos desde la Compasión y el Amor… ese es el estado de felicidad que  en nuestro interior más profundo todos deseamos.

¿Quién es el beneficiario?

manos edadesPerdonar es un acto del que sólo nos beneficiamos nosotros mismos. No vayamos a pensar que estamos perdonando la vida a nadie… eso son sólo trampas del Ego.

La amabilidad y la tolerancia, aunque estén dirigidas hacia los demás, nosotros somos los beneficiados.
La paciencia que creemos tener con los demás nos sirve para nutrirnos de sabiduría.

La caridad que tanto gusta al Ego no tiene nada que ver con  la compasión que nace en el corazón.

Cada acción y actitud, buena o mala, hacia los demás, principalmente revierte en nosotros mismos.
Así que, amar a los demás como a nosotros mismos o amarnos a nosotros mismos como amamos a los demás, viene siendo exactamente lo mismo.

Somos Uno.

Sanando emociones

corazon rojo y amarilloHasta que no nos paremos y prestemos atención a lo que pasa en nuestro interior  y reconozcamos  cuáles son nuestros sentimientos,  no podremos  enfrentarnos a nuestras emociones estancadas; frustración, tristeza, desilusión, miedos y tantas otras. Hasta entonces, mientras no hagamos un trabajo de purificación (perdón y aceptación),   no vamos a poder salir del círculo vicioso de insatisfacción con nosotros mismos -le llamemos como queramos llamarlo para justificarnos- pero que no nos permite avanzar en comprensión de nosotros mismos.

Para sanar cualquier emoción hay que permitirse sentirla. Tenemos que identificarla: “estoy triste”, “estoy rabioso” … y entender que “estar” es una cosa y “ser” otra muy distinta.  Podemos dejar de “estar” pero no podemos dejar de “ser”, esa es la diferencia.

Tengo que ir al encuentro de la naturaleza de mi ser que es quien me facilita la vida. Puede que el pasado haya estado lleno de sufrimiento, vayamos pues a sanar el pasado y volvamos al Presente liberados de esa carga.

Yo decido dejar de estar triste, deprimido, furioso. Todas esas emociones negativas crean un estado en mi interior pero que nada tienen que ver con mi Ser que permanece impávido ante lo que a mi “yo” le altera. Por lo tanto, entendiendo esto, decido crear un “estar” positivo,  más en comunión  y en armonía con mi Ser. Y elijo estar contento, agradecido, paciente …

Guardar o esconder en nuestro corazón las emociones y sentimientos que nos dijeron cuando eramos niños que eran “malas”,  crean sentimientos de culpa, resentimiento y rabia … no se trata de reprimir. Tenemos que enfrentarnos a todo ello y sanarlo; perdonándonos y perdonando. Desde el corazón.

Este es un trabajo necesario de recapitulación. Ir a nuestro corazón, enfrentarnos a nuestras heridas,  …  y sanarlas. Hoy en día existen técnicas para conseguirlo. Pidamos ayuda y guía. Nos liberará de mucha carga y dolor inútil.

 

La mente no perdona

mujer dibujo naranjaTengo la idea de perdonar. Digo que perdono. Me digo que ya he perdonado. … pero no es verdad; me quedo con el sentimiento de culpa.

Vuelve a mi mente el recuerdo de lo que me hirió y la rabia se reanima … quizás más atenuada o más camuflada, pero ahí está; no he perdonado.

Y me pregunto qué significa perdonar. Qué se siente  cuando uno perdona realmente. ¿Qué es lo que uno debe hacer  para absolver  a otro o a uno mismo, si no existe la imparcialidad, si tus sentimientos malheridos están implicados y se mantienen firmes en el recuerdo …?

Lo único que sabes es que si no “perdonas”, si no saldas esa cuenta pendiente de perdonar, ese asunto y dolor permanecerá ahí, dentro de tí, como una losa.

Cuando se habla de perdonar desde la Mente, estamos creando una acción artificial que sólo calma al corazón momentaneamente.

Perdonar directamente desde el corazón, es algo espontáneo; no se planea y el dolor sale de la memoria de igual forma; fácilmente, sin dejar herida.

Y en etapas más evolucionadas, hay tal desapego del yo, que uno no se ve afectado por el otro como para tener que perdonar nada. La compasión y entendimiento, difuminan cualquier roce.

 

 

Rectificar

Rectificar ayuda a transformarse. Transformarse significa deshacerse de lo superfluo e inutil para que sobresalga la esencia del Ser.

Rectificar en nosotros mismos  sin justificaciones ni demora. La mente, a un lado, aparte, para que no frene ni obstaculice el trabajo de borrar limitaciones y ataduras.

Rectificar desde el corazon, porque es mas facil cuando  se fluye en el Amor.

Rectificar te hace humilde. Aligera, redondea y pule las aristas del ego.

Rectificamos pidiendo perdon y perdonandonos… y nos volvemos cada vez mas transparentes.

 

No te sientas culpable

cruz y columpioA mucha gente le molesta ver la alegría y felicidad en otros. Esa energía  es como un revulsivo que les trastorna hasta el punto de ponerse muy tensos y no poder disimular su desagrado. Todo por una resistencia enorme a participar de ese contento.

Hay quien se columpia en las desgracias de los demás. Parece como que les refuerza en su idea de que la vida es sufrimiento y amargura. Hay una oposición a la felicidad y al pensamiento de fe y esperanza. Hay un forcejeo sutil contra el amor.

Parece difícil de creer pero yo lo puedo testificar. Como terapeuta y también a través de la imposición de manos durante el tratamiento de REIKI, se puede  percibir cómo un determinado tipo de personas se quejan de sus enfermedades y molestias, dicen sinceramente que quieren curarse pero una parte de sí pone tremendas resistencias al cambio para sanarse o para cambiar situaciones de conflicto emocional.

No quieren inconscientemente salir de su papel de víctima. Desde su débil mente y autoestima eso les proporciona un protagonismo que temen perder. Les gusta cocinarse en el sufrimiento.

Para los que se empecinan en mantenerse en una postura de víctima y se amurallan contra las palabras de esperanza, amor, perdón… No te sientas mal . No permitas que te contagien. No te sientas culpable. Son así y ya está, que cada uno viva como haya elegido vivir.

Los sentimientos de culpa son la carga más dolorosa de llevar. Pueden ocupar tanto espacio en el corazón que asfixia cualquier vislumbre de esperanza y libertad. Porque la sombra del manipulador y del inquisidor siempre está encima alimentando la culpa. Recordándote cuánto le debes o cuánto le hicistes sufrir, cuánto dedicó en tí de su tiempo, cuánto te equivocaste, cuánto daño le hiciste… siempre calculando el amor, como una mercancia. Siempre en el pasado sin capacidad para perdonar o dejarte espacio y el derecho  a reconstruirte o diseñar una nueva vida…

Cuidado con los que no permiten que te salgas del sentimiento de culpa. Son carceleros por vocación. Si te das cuenta de ello es cuando podrás, finalmente, vaciarte del sentimiento de culpa y que no te afecte -nunca más- sus manipulaciones y formas de ser. Allá cada cual con lo que ha elegido ser.