Mirar sin querer ver

La CONCIENCIA CRÍTICA es necesaria pero elegimos no ver ni enfrentarnos a la realidad. Preferimos mirar para otro lado o simplemente no involucrarnos y decir que no nos concierne o que no podemos hacer nada, y esa actitud justifica nuestra inmadurez e inconsciencia.

Todo esto tanto a nivel colectivo como a nivel personal.

Esto sucede porque nos sentimos separados del resto; el otro, nos afecta muy relativamente… enseguida se nos pasa. También nuestro sentimiento de impotencia o indignación casera no es efectiva.

Muchos no consideran sagrada la vida ni sienten que somos parte de la Madre Tierra. Como para muchos la muerte es algo tabú, que tiene una connotación nefasta y terrorífica, procuran no imaginarse el final que les aseguran es un castigo eterno o tener que volver a este planeta una y otra vez … dejan toda esa cuestión para el día en que vayan a dejar este mundo.

La vida en sí resulta más fácil de sobrellevar cuando incorporamos en nosotros la “muerte”, catalogándola como una transmigración del alma.

No hay nada que entender para vivir en paz; más bien se trata de ir hacia nuestro interior y abrazar nuestra Alma. Sentirla. Escucharla. Dejarnos guiar por nuestra Luz, que es Conciencia.

Todo lo demás se nos da por añadidura.

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Hacernos adultos

hombre mariposa El ser humano también tiene un ciclo en su vida que es el de MADURACIÓN. Se supone que entre los 30 y 40 años es cuando toma conciencia de sí y tiene la oportunidad de hacer un reajuste en su persona; recapacita sobre sus errores y saca provecho de todas las situaciones, buenas y malas,  acertadas y erróneas, pero que ahora sabe ver fueron necesarias para avanzar en su aprendizaje de vida.

Permanecer en la inmadurez por temor a enfrentarse a la vida tiene un efecto bastante desvastador; uno se queda atrapado en la mente infantil. Este efecto puede ser debido a una sobreprotección; el hijo que no se ha despegado de las faldas de su madre y que luego se casa con una mujer de la que espera el mismo trato, por ejemplo.

Hacerse adulto significa tomar entera responsabilidad por los actos de uno mismo en todos los aspectos de la vida; salud, relaciones sociales y afectivas, dinero, felicidad…  mientras nos dediquemos a justificarnos y echarle las culpas a los demás por esto y por aquello, no estamos actuando con madurez. No estamos ejercitando nuestra capacidad de maduración.

Huir de las responsabilidades o fantasear no queriendo verlas, son actitudes que inconscientemente adoptamos, resistiéndonos a los  cambios necesarios dentro del proceso natural de nuestro paso por la vida.

La solución a NO SUFRIR no es huir de las situaciones que nos corresponde enfrentar y solucionar. Para no sufrir justamente hay que ocuparse de los asuntos, solucionándolos como mejor sepamos en su momento. Eso es madurar y por muy difícil que sea la situación, nos sentimos bien con nosotros mismos por estar haciendo lo que debemos hacer.

 

Cómo explorar todo nuestro potencial.

Comprender la esencia de nuestro ser no es fácil. Para muchos ni siquiera existe la consciencia de que somos algo más que un cuerpo físico y de qbosqueybancoue existen otros planos o dimensiones más allá del  material y terrenal. No nos hemos adentrado en nuestro interior…

Se trata de un proceso de vida que nos lleva a la madurez y por el que no todos logran ni tan siquiera ver o valorar.

Esa inmadurez tan común en personas ya mayores es un signo significativo del poco conocimiento de sí mismos.

Sencillamente no se nos enseña a pensar, a dilucidar y reflexionar sobre nuestra vida para nuestra evolución; dándole un sentido y propósito a nuestra existencia.

Nuestra trayectoria vital es única y muchas veces la vida misma nos exige resituarnos; se trata de encontrar nuestro sitio en la vida, que se haya vacío, y ese es nuestro sentimiento -de vacío existencial- de insatisfacción, de frustración o decepción…

Se trata de restablecer el contacto con nosotros mismos; con nuestro ser esencial o si preferís llamarlo nuestro “niño interior” que quedó atrás …

Descubrir nuestro tipo de energía, nuestra naturaleza, nos ayudará a comprendernos a nosotros mismos, a aceptarnos y, sobre todo, a sacar el mejor partido de nosotros mismos. Debemos preguntarnos con toda sinceridad  ¿qué quiero hacer que no haya hecho todavía?,  ¿cuál es mi deseo más íntimo que ni siquiera me atrevo a pronunciarme a mí mismo? …

Para poder madurar debemos ser fieles a nosotros mismos y a las propias necesidades aunque parezca egoísmo de cara a los demás -que no nos afecten sus quejas- ahora toca explorar todo nuestro potencial.