Castigo a los violadores

Si queremos terminar con esta lacra de violadores que creíamos por los años 60 que se terminaría con la “libertad sexual” y ahora vemos que ha empeorado en crueldad y sadismo, tenemos que profundizar en el problema para poder erradicarlo.

Que la Justicia condene a penas máximas a los violadores es algo que debe hacerse ya. Pero el castigo carcelario no es suficiente ni garantiza el que esos hombres vayan a ser reeducados correctamente al salir de la cárcel. Al contrario, muchos salen resabiados y más firmes en sus patrones de conducta.

Yo me pregunto por las madres de esos hombres …

Si buscamos la raíz de este problema tan atroz contra la mujer nos vendrá la imagen de una madre que, al no valorarse, no sabe transmitir a sus hijos el respeto que se le debe a la mujer.

Estos varones necesitan además atención psicológica para poder reinsertarse en la sociedad.

Y la MUJER debe posicionarse y plantarse firme en su esencia. Ella es la educadora, la sabia, la guardiana del hogar, la mujer medicina, la regidora desde el corazón, la guerrera de almas. Para que pueda transmitir a sus hijos y hijas, el valor del ser humano.

El Hombre y la Mujer.

abrazoTengo muy presente en mi memoria y ha sido mi referencia y patrón de vida, la situación y comportamiento de la mujer hace cincuenta años atrás. El mantenerse en segunda fila y en silencio era lo normal entonces aunque, como siempre, también hubieron mujeres de mucho carácter que eran las que manejaban los entresijos familiares. Pero la mujer en general, como tal, siempre estuvo relegada y la inmensa mayoría tenía asumida su posición y condición infravalorada.

El que no hubiese equilibrio entre las energías femeninas y masculinas. El que los hombres dominasen utilizando inclusive la fuerza bruta, desestabilizó el orden natural del propio ser humano en las familias y en las sociedades, llegándose a perder totalmente el respeto y el sentido de ecuanimidad entre ambos géneros.

Honro y valoro a todas esas mujeres -que han sido nuestras abuelas y madres- que desarrollaron una sabiduría extensa y profunda, como la paciencia y muchas otras virtudes como el silencio y el sacrificio desde el amor incondicional. Todo ello las fortaleció interiormente.

La “rebelión” llegó en su momento, cuando la mujer pudo independizarse económicamente. Muchos cambios favorables se han conseguido, indudablemente. Pero también es verdad que el péndulo de la represión hizo que se moviese hacia el otro extremo y se mal usó esa estrenada libertad en algunos sentidos y muchas mujeres adoptaron los mismos patrones que las oprimieron, como revancha….

Al no tener otras referencias a la vista, de sus propios valores y de su propia naturaleza, la mujer en su búsqueda por la libertad tan ansiada, comenzó a imitar al hombre y a rivalizar con él. El resentimiento ciega, tenemos que transformarlo como combustible para nuestro propio crecimiento. Y así lo han hecho tantísimas mujeres de vanguardia. La inmensa mayoría siguen siendo heroínas como mujer-madre-esposa-trabajadora, sin desfallecer en su tarea.

Se va avanzando, es verdad, pero que nuestras miras estén por recuperar la fortaleza y naturaleza de la energía femenina que es receptora, guardiana de lo interno, sabia, ternura, sacrificio, sanadora, amor, sensibilidad, generosidad, intuición…

Y además, complementarla con la naturaleza del hombre, que es el hacedor, el guardián de lo externo, el guerrero, el que pone orden, el que conquista desde la creatividad, … todo ello cuando está en el centro de su Ser.

La madurez emocional es necesaria para salir de relaciones alimentadas desde el rencor y el despecho. Ambos, hombres y mujeres, tenemos que crecer y posicionarnos desde nuestro Ser. Debemos sanar los patrones heredados. No olvidemos que los hombres hoy en día, tampoco tienen una referencia clara de su naturaleza, deben ser guiados y educados nuevamente, se sienten confundidos.

Superemos de una vez por todas la rivalidad entre hombres y mujeres. Valoremos y respetemos la naturaleza de cada uno. Debemos complementarnos. No estamos compitiendo en la vida, cada uno cumple su función. No somos adversarios.

El CAMBIO debe darse para que tomemos conciencia de nuestra naturaleza y valores.

Unirnos sinceramente desde el Amor.

Ordinario y extra-ordinario

No debiéramos hacer distinciones de capacidades e inteligencia entre los seres humanos sean hombre o mujer pero sí reconocer la diferencia entre el ser humano ordinario y común y el ser humano “extra-ordinario”.

El ser humano común y ordinario vive de forma inconsciente, no se conoce a sí mismo, no sabe de todas sus capacidades y vive superficialmente.

El ser humano “extra-ordinario” vive consciente de sí y del mundo en profundidad, del que se siente parte y desarrolla su Conciencia desde su Ser.

El ser humano común -indistintamente hombre y mujer- son impulsados y motivados por sus cinco sentidos externos y su mundo se limita a lo que le rodea en el mundo terrenal y físico.

El ser humano fuera de lo ordinario (con Conciencia de sí) ha llevado sus cinco sentidos a su interior para experimentar las otras dimensiones de su Ser y ha descubierto su sexto sentido: LA INTUICIÓN, que le lleva a percibir lo extrasensorial.

El ser humano común, atrapado en el mundo material inmediato, es dominado por su mente inferior: los miedos, la inseguridad, el egoísmo, viviendo así en el sufrimiento.

El ser humano extra-ordinario, -indistintamente hombre y mujer- ha logrado salir de los patrones condicionantes y vive consciente en su proceso de evolución y desarrolla su mente desde la ecuanimidad y la paz interior.

Deberíamos centrarnos en lo que nos une como humanos que es nuestra capacidad de AMAR: cada uno desde su nivel de comprensión y saber. No más rivalidades. No más acciones contra nuestro prójimo…

Hombres y Mujeres

amor 1Nos desenvolvemos en el mundo primario de la dualidad. Desde la rigidez mental de la separación y el enfrentamiento. Si piensas como yo, eres de los míos o de lo contrario ya no te escucho. Sin capacidad para percibir más allá de nuestras conveniencias, vemos al otro como rival. Y hoy en día hemos llegado a los extremos de rivalizar entre hombres y mujeres.

Nos falta educarnos en el CIVISMO. Cívica es la persona que se interesa por el bien común de la sociedad. La persona común insulta, amenaza, no deja espacio al que ve como contrario. La persona cívica es la que es consciente de su responsabilidad como ciudadana, compartiendo con el otro desde el respeto, sin ver diferencias entre razas o género.

Hombres y mujeres deberían convivir como complemento el uno con el otro y no enfrentados. Entiendo que estamos viviendo unos momentos de “reacción” por los efectos de tantos siglos de sometimiento y represión hacia la mujer. Pero el varón heredó generación tras generación esos patrones machistas que las madres han estado reafirmando inconsciente u obligatoriamente, desde su puesto de educadoras, tan arraigados estaban esos patrones de superioridad del hombre.

Ahora es el momento de reconfigurar los sistemas educativos y sacudirnos de encima la mentalidad y creencias caducas. No desde la venganza y las represalias o el castigo. El único enemigo es la ignorancia. Se trata de educar desde el amor hacia el prójimo.

Revalorizar la naturaleza femenina, recuperando su naturaleza y esencia. Pero también es sumamente importante ayudar al hombre a encontrar su sitio como pareja, como padre, como hermano.

Las energías masculina y femenina no son contrarias, son dos esencias distintas sino necesarias en una misma persona, sea hombre o mujer. La calidad humana está en la armonía y equilibrio de ambas.

Femenino y Masculino

mujer-geometria

No estamos hablando de géneros. hombre/mujer. Nos estamos refiriendo a ENERGÍAS que se manifiestan a nivel físico, mental y emocional. Por ejemplo, el machismo, las obsesiones sexuales, la violencia y agresividad, son excesos de energía masculina.  La vulnerabilidad, hipersensibilidad, miedos infundados, mentes fantaseadoras, supondría un exceso de energía femenina.

No son energías opuestas sino complementarias. Inclusive el Hombre y la Mujer son plenos en sí mismos  cuando  en ambos existen por igual las dos energías.  O equilibradas de tal manera que se compensen en ambos unas con otras .

En el REIKI como en otros sistemas energéticos se puede diferenciar y entender la importancia de regular las dos energías esenciales que nos condicionan-masculina y femenina-  si no están equilibradas, pudiendo distorsionar nuestra naturaleza y comportamiento.

ENERGÍA FEMENINA representa las fuerzas pasivas y receptoras de la naturaleza:   la Intuición, la Imaginación, la Visualización pertenecientes al Mundo de lo Oculto y lo Invisible. Representa el Refugio, la sabiduría profunda, la magia o lo inexplicable.

La Gran Madre simbolizada  por la Virgen María y la Madre Cósmica gran Avatar de estos tiempos representada por AMMA a través de su labor de inmenso Amor Incondicional, son las dos grandes figuras femeninas de gran Poder benéfico y protector.

 ENERGÍA MASCULINA es la fuerza procreadora y generadora de la naturaleza. Tiene que ver con la acción externa, la agresividad necesaria  para la auto-defensa y con la voluntad. Representa el aire y el fuego.  El principio masculino está representado por el Sol en la mayoría de las tradiciones y por todo lo que es fálico y  penetrante. Los elementos masculinos, son fuerzas activas que pueden soportar una gran carga y de ahí que sean aguerridos por naturaleza.  

En el momento en que hay exceso o deficiencia de alguna de estas energías, podemos entender que el desequilibrio entre la vibración, el ritmo y la polaridad entre ellas, ocasionan un efecto que según su grado tiene unas consecuencias u otras.

 

No forzosamente la mujer tiene que tener más energía femenina que el hombre o al contrario. Las energías,  se reconcilian entre sí, se armonizan y se compensan amorosamente.

 

 

Hablemos de mujeres

mujer angel rojosA los hombres les resulta cada vez más difícil entender a las mujeres. No hace tanto que no tenían problemas porque la mujer estaba educada para ser sumisa, sacrificada, tolerante, abnegada, quedarse en la sombra, … todo por el bien de la familia, de los hijos, de la sociedad … era la actitud decente y angelical  que se esperaba de ella …

Pero este sistema patriarcal ya ha quedado obsoleto.

Hoy en día todo ha cambiado; la mujer descubre su poder, su fuerza, su creatividad, sus capacidades y muchos hombres se sienten perdidos pues en su programa mental no aparece esa información ni posibilidad. Han quedado desfasados.

El hombre necesita ayuda. El hombre, que no haya en él también, una dosis amplia de energía femenina, es incapaz de entender -por mucho que se lo proponga- cómo puede ponerse a la par de la mujer, como compañero, amigo, esposo, padre, sin que choque con esas formas machistas heredadas. Requiere tiempo y enseñanza práctica.

El hombre que no se ha puesto al día, necesita equilibrar su naturaleza masculina con energías más propias de la mujer como la sensibilidad, ternura, compasión, para poder así ser partícipe de la naturaleza femenina y también ser más cómplice de todo lo que ella le puede aportar.

No tener miedo es lo importante. Son tiempos nuevos. La fuerza masculina tiene que ser encauzada, redirigida, por otros cauces; hacia el amor y el respeto.