La serenidad

La serenidad es lo que emana una persona espiritual.

La serenidad es la semilla que al germinar en el corazón, se transforma en paciencia, aceptación, paz, fe, amor … y expande todo esa fragancia y luz a su alrededor de forma inconfundible.

Crear ese estado de dicha interior, necesita dedicación y disciplina al principio. Es como quien quiere encender una hoguera, primero tiene que recoger leña, encontrar el sitio adecuado y protegerlo con piedras alrededor del fuego que quiere crear, para poder controlarlo.

La leña son los valores y virtudes que iremos juntando. El círculo de piedras para contener el fuego, es la práctica del control de la Mente y conexión con el centro del corazón, donde haremos la hoguera. La llama la crearemos desde la intención y el Amor incondicional.

Para mantener encendido este fuego debemos alimentarlo con pensamientos y actos de amor todos los días. Así es como nutriremos y sostendremos el calor y la luz de la Conciencia en nosotros.

La esencia de este estado, la Serenidad, se irá afianzando día a día hasta hacerse perenne. Y mientras este fuego esté vivo e ilumine nuestra Conciencia nos sentiremos a salvo y en estado de gratitud.

Reparar conflictos

No se nos está pidiendo ir a la guerra sino que nos quedemos en casa. Y ni esa responsabilidad que tenemos para con todos parece que muchos no son capaces, desde su egoísmo, de entender y cumplir.

Parece que a algunos les cuesta tomar conciencia de que los CAMBIOS sociales que todos queremos y vemos que son necesarios, comienzan por hacer una transformación de forma individual, en nosotros, en todos los niveles de nuestro ser.

Sentirnos encarcelados en nuestra propia casa es un síntoma de conflicto con uno mismo que ha llegado la hora de resolver. Hemos evitado enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestras frustraciones, decepciones, infelicidad, mal humor y rabia reprimida, …

Si es así, es hora de aceptar que somos prisioneros pero de nuestros condicionamientos, de nuestros apegos y nuestros miedos.

Las víctimas de la vida son las que están padeciendo esta crisis global de forma traumática, por el desconocimiento de sí mismos y su debilidad mental y emocional.

Estar en paz con uno mismo, bajo cualquier circunstancia exterior, es posible cuando uno se ha trabajado el equilibrio entre la mente y el corazón. Cuando se ha aprendido a trascender y relativizar los problemas sin permitir que se conviertan en sufrimiento. La confianza en uno mismo y la claridad mental se hacen necesarias.

La solidaridad, la gratitud, la templanza y la compasión son valores necesarios de desarrollar en estos momentos.

Buen momento para comenzar a hacer limpieza en casa.

¿Cómo mejorar la suerte?

mujer abrazoA la suerte la consideramos fortuita, casual… fuera totalmente de nuestro control. Nos aprovechamos de ella para justificarnos, decimos “he tenido mala suerte”. O actuamos sin muestras de gratitud diciendo “qué buena suerte” … y todo queda ahí, sin saber ver las señales de ayudas y `pruebas a veces muy difíciles que el Universo y por Ley de la Naturaleza se nos otorgan para que tomemos Conciencia y avancemos como humanos y divinos que somos.

La CASUALIDAD no existe. Nada es casual. Abrir los ojos y comenzar a VER más allá de la realidad aparente nos hará entender lo que llamamos “suerte”.

Todo depende de nuestra actitud y disposición. Si nos mostramos cerrados y reacios a RECIBIR la “buena suerte”, habiendo elegido el personaje de víctima, entonces será muy difícil -imposible- que entremos en el campo de posibilidades que está enfrente nuestro.

ATRAER la buena suerte, ATRAER las cosas buenas que nos facilite la vida, es posible. Siempre y cuando estemos abiertos a ella. Tenemos que CONFIAR en nosotros mismos; eso es primordial. Si no confiamos en nosotros mismos lo que atraeremos serán las dificultades que nos confirmarán lo que pensamos “¿ves como yo tenía razón?, no tengo suerte” …

ACTITUD DE CONFIANZA, sin medias tintas. OBJETIVOS CLAROS. PERSEVERANCIA. Estas tres cosas son las que hacen falta para que la SUERTE comience a sonreírnos. Es una energía poderosa que está a nuestra disposición. Experimentarla.

¿Por qué sufrimos?

mujer chapas en pelo

A la vida hay que echarle sabor, color, ritmo y mucho humor. Y sobre todo, no sentirnos tan importantes diciendo aquello de “es que nadie sufre tanto como yo” … esperando se la valore más por ello.

Hay muchas personas que viven en el sufrimiento. Da igual qué les hace sufrir, la cuestión es que si la vida les trata bien y no tienen ningún problema, ellas se inventarán algo -de forma inconsciente-, irán en busca de una situación difícil y complicada, para entrar nuevamente en el círculo denso que produce el padecer y que es a lo que están acostumbrados .

Personas que inconscientemente no se sienten merecedoras de ser felices y se auto-castigan. Se relacionan con las personas equivocadas. Atraen y se sienten atraídas por personas manipuladoras, egoístas  y poco compasivas. Una y otra vez pasando por los mismos escenarios y personajes sin que les sirva de experiencia para abrir los ojos y VER y aceptar su propia valía.

Cuanto más uno se identifica con la Mente, más sufre. Cuanto más valores tu presente, más libre de la mente egoísta…  ¿Cómo despertar y salir de esa distorsión de la Realidad? ¿Cómo comenzar a amarse a sí mismo? ¿Cómo perdonarse? ¿Cómo dejar de vivir de forma compulsiva en la preocupación constante y con falta de espacio para vivir en el Ahora?

No es fácil salir de esos patrones y conceptos condicionantes generalizados: “hemos venido a este mundo a sufrir”…haciendo que uno se sienta culpable si su corazón está lleno de alegría y gratitud por la vida… -ya estás incomodando a alguien cercano que no soporta la felicidad ajena-  …

El sufrimiento es opcional. Se nos pueden presentar las situaciones más dolorosas, el cómo las encaramos, depende de nuestra actitud.

 

Los MIEDOS

mujer con velaLo peor que uno puede hacer es planear desde el Miedo. Lo peor que uno puede hacer es tomar decisiones desde el Miedo y dejarse envolver y llevar por los temores. Porque la visión que uno tiene de los demás  y de las situaciones, cuando la mente está llena de miedos,  es errónea y es distorsionada.

Si tengo miedo a perder terminaré perdiendo porque yo mismo inconscientemente estaré asfixiando con mis miedos la situación, la relación, mis deseos  …

El miedo hace que me resista a aceptar nuevas posibilidades.

El miedo hace que me resigne no creyéndome capaz de crear nuevas oportunidades.

El miedo hace que me evada, huya, que no quiera ver … en lugar de responsabilizarme por mis acciones.

El miedo hace que sufra por cosas que solamente están en mi imaginación en lugar de valorar mi presente.

El miedo hace que sea desconfiado y no me entregue al cien por cien, en nada.

El miedo siempre vaticina que perderé … cuando yo quisiera, en el fondo de mi ser,  apostar por ganar …

¿Cómo superar  la inseguridad y los miedos?

Debo aprender a escuchar y escucharme. Cuanto más  receptivo soy frente a otras personas, más aumenta mi capacidad de seguridad en mi mismo.  Si hay sintonía no hay resistencia. Tomar consciencia de que a cada paso que damos en nuestra vida estamos refinando nuestro ser. Tenemos que vivir la vida permitiéndonos vivirla  sin culpa ni juicio. Siendo responsables de nuestros pensamientos y acciones.

Ya desde el mismo momento en que uno se despierta por la mañana, debe abrir los ojos con sentimiento de gratitud y con el ánimo de tener un buen día. Estando atentos a dar lo mejor de uno mismo en cada momento. Este acto consciente será en sí mismo el que alimentará y fortalecerá nuestro ser.

Tenemos la libertad de elegir entre vivir desde el Miedo o vivir desde el Amor. Cuando nos amamos a nosotros mismos, amamos a los demás. Y sólo así desaparecen todos los Miedos.