¡Nos falta tiempo!

mujer dimensionesEl Tiempo se comprime y se dilata en el Espacio. El tiempo está sincronizado con la “respiración” del Universo; tiempo de expansión y tiempo de concentración.

Cuando es tiempo de expansión, éste se prolonga y un instante se puede ampliar infinitamente, transformándose en toda una vida por sí mismo. Jamás se olvidan las vivencias del tiempo en expansión.

Por el contrario, cuando el tiempo está contraído es denso. Da la sensación de que no pasa nada, son horas muertas que transcurren sin que las aprovechemos. El tiempo se condensa, se reduce y se ajusta a esa Nada que nos envuelve a veces sin remedio. Es un tiempo que pasa por nuestro lado sin vivirlo …

Si queremos sentir conscientemente la vida podemos introducirnos en el Tiempo expandido a través de la respiración. Dentro del Tiempo se inhala y exhala. Dentro del Tiempo uno inspira y expira. Pero además, se RETIENE y se SUELTA conscientemente. Es así:

1) INHALAR 2) RETENER 3) SOLTAR 4) VACÍO

Creamos un espacio de total Conciencia cuando nos quedamos en VACÍO unos segundos, después de SOLTAR el aire. Todo de forma fluida, relajada, sin esfuerzo.

Ese espacio en vacío lo ocupa tu Ser. Es en ese momento cuando entras en contacto con él, entras en el Tiempo de expansión.

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Atención plena

mujer azul ch6Debo vivir contenida para que las energías de este mundo no me arrollen y me lancen hacia el pesimismo y la desmotivación. Debo vivir atenta a no dejarme arrastrar o embaucar por las energías negativas y quienes se valen de ellas. En esa firmeza, con esta intención, en esa acción, en ese no-hacer, para que la Voluntad Divina actúe en mí, para ser canal a Su servicio.

Para vivir desde la comprensión y entendimiento en donde es el Alma quien ve y siente. Para no dejarme devorar –manipular- por las energías que alimentan a las pasiones del Ego.

Las pruebas y las tentaciones –las trampas- son cada vez más sutiles. El compromiso es cada vez mayor; porque se ensancha el entendimiento, de la misma manera que se ensanchan los huesos de las caderas de la mujer preñada y se contraen sus órganos para dejar paso al nuevo ser, en ese alumbramiento, único cada vez, doloroso y al mismo tiempo de placer sublime, cuando se vive la experiencia desde la entrega, aceptando el dolor como un desafío.

Me responsabilizo de mi cuerpo, mi mente y mi espíritu. Doy las gracias a la vida por darme la oportunidad de descubrirme en ella. Doy gracias a la Madre Tierra por sostenerme y nutrirme.

El Amor no nace en la Mente sino en el corazón y es infinitamente más que un sentimiento o emoción.

Yo Soy Amor.

Aprender y Experimentar

geometria sagrada mujerAprendes cuando experimentas en ti…creer es un paso anterior. Y conformarte con las experiencias de otros te limita a ser solo un espectador de la vida.

Solo has aprendido cuando has integrado en ti el aprendizaje; y eso significa entendimiento y práctica que ensancha la Conciencia. Se explaye … y ésto puede hacerlo hasta el infinito.

Cuando el aprendizaje es asimilado y te transforma, es cuando realmente puedes sentir la certeza de lo experimentado -en el corazón- sin tener la necesidad de razonarlo.

Y es observándome a mi misma que comienzo a conocerme. Y cuando no estoy contenta conmigo misma, sé en mi interior, que no estoy dando todo lo que podría dar.

El acomodamiento es una propuesta del Ego muy bien acogida por la mente conformista.

Yo llamo a mi Conciencia se haga presente cada vez que necesito de su Fuerza para cumplir con mi Yo Superior y poder seguir avanzando.

Sanar el cuerpo emocional

ser de luz4¿Qué nos enferma físicamente? El estrés, la ansiedad, el miedo, la angustia, la envidia … todas las emociones y sentimientos negativos hacia nosotros mismos.

¿Qué nos hace sentirnos infelices? …  movernos y mantenernos  mentalmente en la inseguridad, no saber salir del miedo, el sentimiento de culpa, el resentimiento, la rabia … todas las energías negativas que emponzoñan el corazón (el Amor que nos negamos).

Para que fluya debidamente la energía vital en nosotros debemos armonizar y sanar nuestro cuerpo mental y emocional . Transformarnos en personas más perceptivas, intuitivas, conscientes, compasivas, auto-suficientes y positivas.

La salud de nuestro cuerpo  físico surge como consecuencia natural de la armonía y equilibrio en nuestros cuerpos mental y emocional. La salud y sentimiento de plenitud y felicidad es causada por las actitudes mentales y emocionales positivas acordes a nuestro ser interno esencial y natural, que ahora están bloqueados.

Aprender a solucionar los miedos que nuestra mente ha creado que nos están separando de todo aquello que queremos conseguir … y sentimos nos resulta imposible obtener …

Es nuestra responsabilidad generar salud, no sólo a nivel físico sino también entender que esta salud física se logra al mantener un equilibrio de paz y armonía interior, teniendo buenos hábitos alimenticios, descanso apropiado,  conocimiento de nosotros mismos y una actitud y hábitos positivos.

Toma Conciencia de que tú no eres tu cuerpo físico. Tú no eres tu mente y ni siquiera eres tus emociones. No te dejes dominar por ellas o te confundirán y entrarás en conflicto y sufrimiento.

Relájate y profundiza en tu corazón, donde se aloja tu ser esencial; tu Alma. Entra en la Conciencia de tu Ser. Sumérgete en el estado de paz que fluye en tu interior.

Y esa experiencia -aunque sólo dure instantes-   te irá transformando y expandirá tu Luz.

Ahora, hagas lo que hagas, hazlo desde el corazón. Tu Luz te acompaña y te guía.

 

Muchas técnicas y poca práctica.

yoga-centro-ombligoLas personas que no tienen claridad y determinación sobre lo que quieren, malgastan su energía en probar diferentes técnicas y ninguna les satisface o les parece adecuada porque no profundizan en ninguna.

Cuando tomé la mano del maestro Swami Purohit para mostrarle mi lealtad, de esto hace ya muchos años, él me dijo algo que entonces no entendí “sigue sólo un sistema” y al yo mirarlo con sorpresa añadió “al menos no los mezcles”.

Yo era maestra de Reiki; impartía cursos y tenía también un consultorio. Para mí Reiki era muy importante  y tenía la certeza de que era una Puerta para alcanzar el equilibrio emocional, que es por donde se empieza a recuperar la salud.

Debido a mis experiencias a través del Reiki, yo podía entenderle cuando hablaba sobre el cuerpo energético y todo lo que se refiría a las distintas energías y cómo purificarlas… era algo familiar para mí. Pero, tal como él me había indicado, respeté sus enseñanzas sobre la ciencia del Yoga diferenciándola perfectamente del Reiki.

Gracias a su guía, hoy me beneficio de una práctica regular que me ha llevado a acrecentar mi espiritualidad y paz interior. Entendiendo que los diferentes sistemas  que tienen una misma finalidad, -como es el  desarrollo de la Conciencia-, llega un momento álgido, en el que se entrelazan para alcanzar la Verdad única.

Lo que me aconsejó mi maestro  es clave para lograr el éxito;   uno debe elegir un sólo camino para poder atenderlo con dedicación y enteramente. Porque los principios son duros en toda disciplina; la mente intentará sabotear cualquier iniciativa de cambios.

Tenemos que tener claro qué queremos, qué necesitamos para conseguirlo, elegir lo que más nos atraiga e ir con determinación a por ello.

Por experiencia sé que no es fácil entender y seguir a un maestro enteramente pues la mente pone mil trabas y resistencias antes de confiar ENTERAMENTE en lo que él representa: la excelencia, la sabiduría … y todos los valores de forma pura, sin tacha.

Reconocer nuestra ignorancia, aceptar nuestra necesidad de guía y humildemente ponernos en manos de un maestro es algo que en occidente cuesta mucho de hacer.

 

 

Algo mágico me sucedió

agua gotasCuando te ves  reflejada en algún lugar; en los ojos de otro  o en unas aguas tranquilas de un estanque… y descubres que el Alma de la Naturaleza te está hablando …

Me sucedió algo increíble.  Vivía a las afueras de un pueblo, en una finca  donde había una alberca enorme para regar los campos. Solía acercarme a ella para disfrutar del silencio y la paz que transmitía. Cuando me asomaba a ella, solo mi cabeza sobresalía del muro,  estando el agua más o menos a la altura de mis ojos.

Un día, después de un fuerte altercado con otra persona, toda conmocionada  fui corriendo a  refugiarme donde la alberca . Descansé mis  brazos en el muro y apoyé mi barbilla en ellos. Me quedé quieta, mirando fijamente el agua, mientras  de mis ojos salían lágrimas muy amargas. Me sentía desolada, vacía, totalmente confundida.

De pronto, vi que el agua empezaba a bullir formando enormes burbujas. Abrí bien los ojos, no dando crédito a lo que estaba viendo, pero al mismo tiempo aproveché para sacar de mi pecho toda mi congoja y empecé a llorar muy fuerte. El agua reaccionó y formamos una perfecta sinfonía …  yo lloraba, gritaba y ella bullía …

Después, cuando ya me encontraba más calmada, el agua también se fue calmando pero estaba todavía agitada haciendo como un oleaje. Yo miraba embelesada, fluyendo con ella. Luego volvió a su calma inicial. Yo también me había serenado. Mi interior estaba sosegado. Las dos nos reímos …

No conté a nadie esta experiencia pero me sentí reconfortada. Y no quise razonarla; había sido una vivencia espectacular.

Gracias …

 

 

Haciendo camino. Aitana

caminoTenía 34 años, me sentía llena de energía, en los mejores años de mi vida.  Estaba viviendo en un piso de un pueblecito de Valencia, trabajando bajo estrés como directora comercial, con la responsabilidad de criar y educar a mis hijos que eran la razón de vivir. Pero no estaba contenta. No conseguía entender  la vida y cómo debía vivirla para sentirme satisfecha y en paz.  Lo que tenía claro era que como lo estaba haciendo NO me satisfacía.

Un día me pidió una pareja amiga que les llevase en el coche a la Sierra de Aitana en Alicante, donde vivía una familia muy querida para ellos. Me contaron que esta familia, lo habían dejado todo; su buena posición económica y social, por seguir sus creencias espirituales. Y para allá que nos fuimos.

No sé cómo sucedió, ya que ni siquiera había introducido la idea previamente en mi cerebro para procesar la posibilidad, pero… el caso es que una vez allí,  después de un par de horas de estar charlando amigablemente y oírles decir que a ellos no les importaría compartir la casa -que era muy grande- con otra familia, les pedí que me aceptasen vivir con ellos.

Se quedaron de una pieza. Me miraron boquiabiertos. No podían articular palabra y así estuvieron un buen rato: mirándome sorprendidos. Después me dijeron que lo tenían que pensar detenidamente. Que, claro, ellos habían pensado en una pareja que pudiese colaborar en los trabajos de la casa y el campo. Una familia con no tantos hijos, pues ellos ya tenían cuatro. Pero que lo pensarían.

Y sí, unos días después me contestaron que por muy loca que era la propuesta, ellos aceptaban que fuese a vivir con mis hijos a su casa. El caserón estaba en lo alto de una montaña y desde allí, como si de un palco privilegiado se tratase, teníamos una vista inmensa hasta el horizonte.

Fue la época más feliz de mi vida. Formábamos una gran familia. No hubo nunca una discusión entre nosotros. Todo asunto que tuviese que ver con el dinero lo manejaban ellos, aunque se tratase de comprar la ropa que hiciese falta para mis hijos. Lo poco que yo tenía se lo entregaba a ellos. Y así era feliz. Nos repartíamos todos los trabajos de la casa y el campo. Hacíamos el pan, mermeladas, recolectábamos la manzana y la almendra, cuidábamos de la huerta… hacer todo eso me gustaba muchísimo, pero sobretodo, me llenaba el paisaje. Nunca me sentí sola y mis hijos también eran felices.

Julio y Elma seguían las enseñanzas de un maestro de Indonesia. Hacían un ejercicio muy sencillo varias veces por semana de “conexión” con las fuerzas celestiales o con el Ser Supremo, como cada uno quiera llamarlo. La cosa era muy libre y no requería hacer ningún juramento o comprometerse a nada así que cuando Julio me preguntó si me quería unir con ellos a hacer el Látija le dije que si,  por curiosidad más que nada.

No había un lugar preestablecido, a veces nos íbamos a la era, debajo de las estrellas o también en el mirador que estaba más recogido y había unos asientos de piedra o dentro de la casa si hacía mal tiempo y los niños ya estaban acostados, daba igual el lugar. No había ceremonias ni rituales ni nadie dirigía ninguna oración colectiva, simplemente  cada cual vaciaba su mente y pedía a Dios sentir Su presencia. A partir de ahí cada uno integraba en sí mismo su propia vivencia.

La experiencia más fuerte que yo tuve es muy difícil de ponerle palabras sin empobrecerla. En mi interior, desde cada célula de mi cuerpo, siempre vibraba un mensaje:  “ten confianza”  que se grababa en mi corazón.