Las auto-imposiciones

Las auto-imposiciones en cuanto cubren el cupo de capacidad de aguante del cuerpo físico, mental y emocional, se desbordan, explosionan o en el peor de los casos se pudren dentro creando tumores …

La necesidad, por miedo a no ser querido o aceptado, de querer aparentar quien no se es por una idea engañosa de mostrarse más simpático, más bondadoso, más inteligente, más servicial…

La auto-imposición de ser BUENO que muchos niños “captan” como condición para ser querido y aceptado … y cómo “eso” es entendido creando unas auto-exigencias y obligaciones excesivas, desmesuradas …

Desmontar estas creencias se hace difícil y doloroso. Se hace imprescindible cuestionarnos, hacer una recapitulación, enfrentarnos a nuestra memoria y sanar al niño interior.

El corazón se resiente ante la decepción. Sufre cuando pone sus expectativas en algo fuera de si mismo. Pierde las esperanzas y la ilusión por la vida cuando se da cuenta de que sus ideales y creencias no estaban a la altura en que él las había colocado.

Por todo ello, debemos revisar nuestros pensamientos y creencias; pulimentarlas. Sólo contar con lo que nosotros mismos somos capaces de hacer. Darnos cuenta de que son los convencimientos ficticios, creados desde suposiciones y miedos carenciales los que nos han llevado a una vida de insatisfacción con nosotros mismos. Por lo tanto, se hace necesario una limpieza de los mismos.

Renovarse constantemente nos trae aire fresco, ideas nuevas y nuevas esperanzas. No tener miedo de preguntarnos “¿cuál es mi realidad?” y a partir de ahí reafirmarnos en quien verdaderamente somos.

Darnos permiso de ser nosotros mismos nos liberará de todo sufrimiento y responsabilidad que no nos pertenece.

Vivir sin esfuerzo

Hemos convertido la vida en una lucha y un sobre esfuerzo porque vivimos desde la mente; maquinando. Desde la trama y el drama ficticio.

Y en ese estar, planeando y calculando, nos movemos torpemente condicionados por el pasado y preocupados por el futuro.

Aunque no queramos, aunque nos demos cuenta de que así no funciona bien nuestra vida, de que no somos felices ni estamos en paz con nosotros mismos, seguimos en esa inercia consistente que nos ha robado la voluntad de ser desde el Ser divino que somos.

SER nosotros mismos consiste en FLUIR desde el corazón, desde nuestro espíritu. Nutriéndonos de las energías superiores; el néctar gustoso de la vida.

¿Cómo salir de ese patrón de actuación que nos perjudica?

Esta mañana haciendo un ejercicio de respiración, que llevo años haciendo (vaciar los pulmones sacando el aire como si fuese un fuelle , así varias veces), y que siempre lo he hecho desde el esfuerzo, de pronto me he dado cuenta de que lo estaba haciendo suavemente.

Me he parado sorprendida y he tomado conciencia de que los había realizado completamente relajada sin que estuviese la mente dirigiéndolo. He entendido que estando en la mente todo cuesta más.

La mente lo hace todo más pesado, más denso. Una mente rígida entorpece la espontaneidad, la bloquea al cuestionar o buscar la perfección DESDE LA MENTE.

La mente nos bloquea al crear expectativas, desde la exigencia, el miedo o el mismo deseo de querer hacerlo bien …

A la mente sólo deberíamos usarla cuando tenemos que pensar, cuando hay que tomar una decisión o esclarecer alguna duda.

Por lo demás, fluyamos desde nuestro cuerpo etéreo y nuestra intuición. Sin juzgarnos, sin castigarnos, sin culparnos.

Relaciones tóxicas

abrazo 6Las relaciones que conllevan esfuerzo, conflicto, desorden mental, agotamiento e inestabilidad emocional… mantenerlas resulta una agonía sin sentido. A no ser que seamos conscientes de ello y lo aceptemos plenamente como un desafío y aprendizaje para nosotros mismos.

Mientras tanto ahí estás tu. Y yo. Midiéndonos, sopesando conveniencias. Destruyéndonos el uno al otro, mientras sufrimos …

Moviéndonos entre esto y aquello o lo otro… en juego la manipulación, la exigencia, la intriga y la amenaza. Confundiendo el amor con la dependencia. El deseo de ganar y el miedo a perder se mezclan de manera desmesurada, mientras la vida pasa … y en el fondo sólo deseamos ser amados y comprendidos.

El que piensa demasiado ya se quedó atrás. Los pensamientos terminan abrumando al pensador… los pensamientos terminaron fragmentándose y se hicieron irreconocibles, inteligibles e indefendibles los deseos … Las emociones gritan, se lamenta el orgullo herido ¡yo sólo quiero ser reconocido!

¡Que hartura! ¡Que cansancio! … qué clase de amor se defiende y se mantiene desde el insulto y la queja.

Sonrisas sin color. Miradas apagadas. Así es una relación tóxica. Mentes que divagan desde su propia insatisfacción y  desvarío. Luego -siempre luego- viene el arrepentimiento y las promesas, las palabras dulces, y asoma el conquistador y el que consiente.

Y volvemos a empezar …

 

 

 

 

El Amor maduro

mujer-anciana-con-lenaCuando ya se ha vivido la mitad de la vida el AMOR toma otra perspectiva y dimensión. Si hasta ahora el amor ha sido posesivo y de exigencias y miedos, de pronto deja de perseguirse y crear sufrimiento… y lo que se recibe es valorado y bienvenido.

El Amor en la edad madura se disfruta más DANDO. No  reclama,ni acumula  o contabiliza el afecto. Es tierno y sabe que se multiplica al sonreír y ser amable con los demás.

El Amor maduro es relajado, sereno.  No es inquisitivo porque ya sabe lo que el Amor puede dar de sí.No hay miedo a ser abandonado, a ser traicionado. No hay inseguridad porque tiene suficiente Amor por sí mismo. El Amor maduro no discute; es compasivo.

 

Pero estas sociedades modernas tienen pánico a la vejez que identifican con la soledad. El remedio parece ser crear ruido alrededor. La televisión, por supuesto, es la leal amiga que llena todos los espacios y silencios, para adormecer a la mente y al corazón, afianzando un conformismo gris y mediocre. No hay mayor estupidez que pagar a plazos el propio entierro.

La Soledad es estar a solas con uno mismo. Momentos íntimos de gran valentía que se disfrutan desde la paz y sosiego de corazón, darle  la bienvenida. Podemos aprender  de ella, ya que ha venido a nosotros  sin buscarla, trayendo consigo la quietud y el espacio para la reflexión. Enseña a aceptarnos y deshacernos de falsas imágenes. Nos enseña a observar. La Soledad  enseña a disfrutar de las pequeñas cosas.

Al Amor maduro no hay que temerle, brinda sabiduría al corazón.