¿Quién es víctima?

Ni la bondad ni la valentía pueden forzarse. Nada debiera ser obligado porque en la imposición hay falta de Amor. Por lo tanto, la educación, debiera estar basada, a partes iguales, en la aceptación y respeto por uno mismo y en la estima y respeto por los demás.

La imposición y el castigo, implican fuerza bruta o poder emocional sobre otro. Y si no hay reconocimiento y aceptación del castigo, esa imposición crea inevitablemente resentimiento, despecho, rebeldía u odio.

Todo acto autoritario, si no está sostenido con un tono amoroso y respetuoso, solo pretende educar o conducir a otro de forma forzada, anulando en el otro la capacidad propia de comprender e integrar la enseñanza.

El castigo impuesto sin AMOR, -sin que haya una aceptación del mismo y arrepentimiento- , solo sirve para incrementar la rebeldía.

Víctimas son aquellas personas que se han sentido maltratadas por otros y han perdido totalmente la confianza en sí mismas y su autoestima. Desde la falta de Amor, -al no valorarse ni amarse a sí mismos- al haber sido pisoteada su dignidad, se van empobreciendo en todos los sentidos, hasta el punto de “atraer” personas que seguirán propinándole toda clase de maltratos.

Salir de ahí, requiere darse cuenta de su situación y reaccionar. Decir BASTA. Y desde la toma de esa conciencia, y de esa firme intención, pedir ayuda y comenzar a trabajar para deshacerse de esos patrones.

Es posible.

La Culpa y el Perdón

corazon raiz.Sin saber del daño que nos hacían, cuando niños hemos recibido apelativos que, como semillas,   echaron raíces en nuestro corazón: ‘eres tonto’, ‘eres malo’, ‘me vas a enfermar’, ‘por tu culpa…’ ‘no sirves para nada’ …

Como padres, repetimos el mismo tipo de educación y comportamientos;  son nuestra referencia, y así ampliamos y reforzamos nuestro sentimiento de culpa: no hemos sabido hacerlo.

Perdonar a los demás es mucho más sencillo que perdonarnos a nosotros mismos. Esta es una tarea muy difícil de llevar a cabo. Lo razonamos y desde la Mente nos decimos que nos perdonamos, pero seguimos con la carga que presiona nuestro corazón y esas raíces se alargan asfixiando los  pulmones.

Esta falta de coherencia mental y emocional crea finalmente un nuevo conflicto en nuestro interior. Nos hemos hecho conscientes de nuestro sentimiento de culpa, queremos perdonar y perdonarnos, pero no lo conseguimos.

Me estoy haciendo daño a mi mismo. No me permito ser feliz completamente. No me siento merecedor de ser feliz y de ser querido.  No me valoro ni me siento digno de amarme a mi mismo y entregarme al amor.

DESHACER CREENCIAS Y PATRONES.-

1) Cambiar la percepción que uno tiene  de sí mismo a través de ejercicios prácticos que te lleven a conectar con tu Ser original, por ejemplo,  la meditación, la alineación y limpieza de los chakras, el yoga, Reiki y otros más.

2) Crear el hábito de ser el Observador del ‘personaje’  en nosotros, para acrecentar la importancia de la Conciencia.

3) Entender que el perdón no es hacia el otro sino hacia uno mismo. Dedicar tiempo a percibir, escuchar y amar al Ser que habita en nuestro cuerpo físico.