El Amor no se da o recibe. Se ES Amor. Se irradia. Se transmite. Nutre. Es Luz.
Cuando nuestra Esencia ha sido constreñida, manipulada o contaminada, los miedos nos invaden. Sentir desamor es el comienzo de la enfermedad -cualquiera-.
Entonces comienza a corroer la inseguridad en nosotros mismos, la falta de autoestima, la falta de fe y entusiasmo por la vida hacen su aparición en nuestra mente y corazón. Aparece el sentimiento de infelicidad y el alejamiento u olvido de nuestra esencia.
Ante este vacío, según el grado de Conciencia, la persona ve el mundo como su enemigo y proyecta hacia él todo su odio (miedos) y su incapacidad de relacionarse desde el Amor le convierte en un ser inadaptado, infeliz, exigente … víctima de sí mismo por su falta de amor hacia sí mismo.
Por otro lado, está la persona que vive desde el corazón y por muchas calamidades que sufra, las vive desde el Amor y la compasión. Son personas que han venido a este mundo con un «karma positivo», para servir a los demás desde el Amor. Nada les perturba ni enoja. Su Esencia está a flor de piel igual que su sonrisa y buen ánimo.
La clave está en conectar con nuestra esencia. Cada día dedicar unos minutos a percibir el Amor en nosotros para que nos nutra. Y es a partir de ahí cuando comenzaremos a irradiarlo y nuestra vida se hará más fácil en todos los sentidos. Gracias al Amor.

Nos referimos al amor como una forma de relacionarse con los demás pero es mucho más que un sentimiento de afecto o de una predisposición a hacer el bien. El Amor -con mayúscula- es algo intrínseco a nuestra esencia y naturaleza pero que todavía nos falta por descubrir en profundidad.


