Borremos la palabra CASTIGO

Se supone que el castigo serviría para escarmentar y corregir con rigor el mal comportamiento. Inclusive el auto-castigo que nos infligimos es debido a que, en algunos aspectos, tenemos una mala opinión de nosotros mismos y creemos que nos lo merecemos.

Vamos a borrar esa palabra de nuestra mente porque el castigo, está ya comprobado, no sirve nada más que para crear odio, rebeldía, sufrimiento, …

Por el contrario, vamos a sustituirlo por pensamientos de OPORTUNIDAD para el APRENDIZAJE.

Así que por un lado, cuando alguien nos hace algo malo y deseamos castigarle con nuestra indiferencia o nuestro odio y venganza. En su lugar, vamos a observar todo el asunto de la forma más imparcial que podamos y vamos a preguntarnos: ¿QUÉ APRENDIZAJE HAY PARA MI EN ESTE ASUNTO?

Y vamos a envolver a esa persona y la cuestión en una aureola rosada de amor incondicional para que la compasión desborde en nuestro corazón y ahogue cualquier otro sentimiento.

Comencemos a hacer limpieza emocional en nuestro entorno familiar.

Si no creemos en las casualidades, todo lo que nos ocurre tiene una razón de ser. Si es algo bueno, enseguida lo atribuimos a que es la recompensa porque estamos haciendo las cosas muy bien. Y si es algo que nos contraría y nos hace sufrir, pensamos que se trata de un castigo que no merecemos…

Todo es más sencillo y tiene un beneficio si nuestra actitud, no es la de buscar un culpable para castigarlo sino buscar dentro de nosotros QUÉ APRENDIZAJE HAY PARA MI EN ESTE ASUNTO…

Comenzaremos a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos. Ganaremos en paz interior.

Lo personal y lo universal

ser humano geometria De la misma manera que nos hemos creado  un dios personal y existe un Dios Universal, tenemos un alma personal y otra parte en ella  que pertenece al Alma Universal. El dios personal, lo tratamos desde la mente y las emociones, es el que hemos hecho a nuestra medida y necesidades; nos enfadamos con él, le exigimos, le lloramos y suplicamos. El Dios Universal abarca toda la creación y en Él nos diluimos y desaparecemos como ente individual. El Dios Universal es la Energía Creadora del Amor Puro incondicional.

El alma personal gobierna nuestra conciencia terrenal y nuestros actos, la  personalidad y el carácter influyen en ella y modifica el karma para bien o para mal. Esta parte del alma puede ser dañada por el sufrimiento y un Ego indomable.

La parte de Alma Universal en nosotros se mantiene  imperturbable. Es la parte que permanece pura y conectada con el Espíritu Universal. Cuando reconocemos y decimos Yo Soy un ser de Amor infinito, está manifestándose esa parte de nuestro ser; nuestra esencia. Conectar con ella es el despertar de la Conciencia Universal en nosotros.

No debemos castigarnos a nosotros mismos; culparnos por nuestros errores y quedarnos atrapados en el pasado o en una actitud de víctima.

Tengamos presente que podemos recurrir a esa parte pura de nuestra alma para que nos ayude a reconstruirnos y reconducir el curso de nuestro destino.

Podemos hacer que nuestra alma personal se convierta en el Observador que  elige, decide y crea su propósito de vida. Y si esto lo hace en concordancia con el Alma Universal, será guiado hacia planos superiores donde lo que reina es el puro amor.