Estamos hablando de AMOR

manos entrelazadasNos posicionamos detrás de  nuestros convencimientos y razones.  Desde ahí se hace difícil escuchar a los demás… No nos interesa demasiado entender a la otra persona. Inclusive si estamos discutiendo sobre la falta de amor y del sufrimiento que nos han ocasionado, el que está acorazado detrás de su amor propio, no tenderá la mano para acercarse -aunque sea solo un gesto- para entrelazar pareceres y sanar diferencias …

Antes de dar amor, hay una larga lista de demandas. Una lista de decepciones. Una lista de reclamaciones  … y estamos hablando de AMOR.  Por qué estamos perdiendo el tiempo en argumentaciones si de lo que estamos falta todos es de AMOR …

Resulta también que en el pasado cometimos errores,  nos equivocamos , actuamos inconscientemente, pero ¿damos un espacio para  que uno pueda rectificar?

A veces se hacen de forma forzada, pequeñas expresiones de amabilidad y demostraciones de afecto.  Cuesta,  cuando  los corazones se han ido endureciendo por el resentimiento. Sufriendo de desamor, los mendigos de cariño se inclinan ante la necesidad de un gesto bondadoso y tierno… pero eso sólo daña al alma.

Sólo desde la valentía de enfrentarse a sí mismo y renacer como ser completo,  es entonces  posible amarse a uno mismo y amar a los demás, sin dependencias.

Nos falta alcanzar un estado compasivo sincero y real. Ese estado natural del ser que no necesita explicaciones y que, con una sonrisa.  crea un puente donde  antes había un abismo. Y que con un abrazo espontaneo enciende todas las luces del Universo en el otro.

 

Hablando con el dolor

mujer gemaCreía haber dejado atrás el pasado  pero de tanto pretender ignorarlo y de tanto ocultarlo entre velos y baratijas doradas, se han ido acumulando  todas esas emociones y vivencias dolorosas envueltas en quejas … creando un pozo de rencor, tristeza y amargura.  Muchos de estos recuerdos dolorosos quedaron arrinconados.  Memorias ya mudas, que todavía se remueven por falta de respuestas.

Me doy cuenta ahora de que algunas  de estas memorias  todavía lloran y se lamentan. ¡¿Cómo es posible!? Están ahí, esperando que les preste atención,  escuche el dolor  y me reconcilie. Esperando, porque tienen un mensaje para mí y no pueden marchar hasta habérmelo dado. ¡y yo haciendo oídos sordos! ¡¿Qué me queréis decir que ya no sepa?! ¿Me queréis hacer recordar y avivar la angustia del desencanto y la soledad?

¿Queréis reabrir las heridas del desamor y las humillaciones? ¿Pretendéis mantener vivo el lamento y en mi a la víctima?

¿Pretendéis despertar los miedos que habitan en mí? ¿Hasta cuándo debo cargar con vosotras?

De acuerdo, haré repaso y os daré vía libre, perdonándome,  si es eso lo que me pedís, para que una vez liberadas salgáis aleteando como  mariposas estrenando alas.

¿Dónde estás dolor? Muéstrate.

¿Dónde están tus heridas?  ¿Qué las causó? ¿El amor propio? ¿La decepción, el engaño? La ingenuidad, seguramente.

De acuerdo, qué necesitas para sanar tus heridas. Que sea reconocida… ¡que se haga justicia! ¡Que se señale al culpable y se le castigue!

Bien, vamos a ir recibiendo a los testigos –dolor por dolor- a tratarlos e ir cerrando casos.

Al hacer justicia vemos que las “víctimas” descansan y se reponen del daño. Una vez hecha justicia ya se termina el lamento, el sentimiento de abandono, de impotencia. Pero, ¿quieres seguir siendo víctima?

¿Cuáles son tus quejas?   ¿Crees que podrías sacar una enseñanza de ello… podrías sacar de entre las cenizas de todo lo que las llamas han devorado y destruido en ti, algo positivo?

Busca entre las cenizas… qué ha quedado intacto en ti.

Ha habido un incendio devastador. Es impresionante el paisaje. Todo derruido.

Bien, tienes dos opciones: quedarte ahí resignada contemplando esta escena terrorífica, lamentándote y torturándote con preguntas sin respuesta: “¡¿Por qué a mí?!”. Sin querer aceptar los hechos y quedándote atrapada en ellos, como en un círculo vicioso que te centrifuga, constriñéndote a vagar en la queja perpetua…

Mejor, observa, qué ha quedado intacto en ti. Sácalo de entre los escombros… ¿Qué es? Tu ser esencial, tu espíritu;  intactos.

Has tenido que pasar por el fuego del dolor para purificarte… no dejes que el amor propio  -el orgullo y la vanidad del ego- te atrapen de nuevo, tu ser esencial está intacto: renace, florece. Debes confiar.

Tu actitud positiva ante las pruebas de la vida es la herramienta clave para salir airoso. Y volver a renacer.

Las estúpidas discusiones del ego

Cuando pones atención a las discusiones propias de una pareja,  como son el de contrastar diferencias de opiniones en un tono amable pero de forma continua, te das cuenta que  en ese disentir lo que está en juego es el ego de cada uno; haber quién tiene la razón.

Si no se para esa batalla tonta,  llega a hacerse un hábito. Discutir por discutir aunque el tono sea amable y se guarden unas formas educadas, esa actitud de darle poder a la mente-ego para fortalecer el amor propio -todo de manera inconsciente- es un desgaste de energía.

Hay un tipo de personas que les encanta la discusión de este tipo: llevarte la contraria porque sí, para dar rienda suelta a  la mente-ego.  Esa gente que lo cuestiona todo, disfruta discutiendo pero, el otro que se ve envuelto en ello,  sufre un desgaste de energía inutilmente.

La mente-ego es la mente inferior. Se trata de la mente cuando no ha sido desarrollada y está al servicio del Ego. Si tenemos en cuenta que la mente tiene varias funciones interrelacionadas: Conciencia. Sabiduría. Capacidad de elección. Capacidad de Discernimiento. Ego, es entonces cuando podemos controlarlas y ponerlas a nuestro servicio.

Si no hemos desarrollado ninguna de ellas, el Ego, que es la parte más burda y densa, será la que dominará nuestra mente y nuestra capacidad de elección, discernimiento, serán muy pequeñas y nuestra Conciencia estará dormida.

Cuando, por el contrario, comenzamos a desarrollar nuestra Conciencia que es Luz en sí misma, iluminará e impulsará nuestras capacidades; ensanchando nuestro campo de elección, discernimiento y sabiduría. Y todas ellas harán que el ego recupere su medida justa y se haga transparente (humilde).

Cuidado con lo que comienza con discusiones tontas pero se transforma en hábito; eso no tiene ningún futuro bueno ni sirve para nada más que engordar el ego.