El miedo a actuar que padecen tantísimas personas, condicionadas por su poca auto-estima y por una equivocada valoración de sí mismas, les hace poner toda su energía vital en complacer y agradar a los demás. Muchas veces, obligados a una amabilidad servil, que esconde su frustración.
La sociedad misma condiciona e impone limitaciones desde niños para que no seamos «originales», para que no seamos nosotros mismos desde nuestra naturaleza y esencia. Desde un sistema educativo implacable para que no nos sintamos con derecho a ser felices e independientes por nosotros mismos.
Esto hace que al llegar a la pubertad ya se ha olvidado el propósito de vida y muchos desconozcan su vocación y objetivo en la vida, más allá delo material. Los adultos se han encargado de manipular nuestra intención de vida y mantenernos en la inconsciencia de Ser.
Todo ello nos lleva a vivir en la POBREZA ESPIRITUAL. Desde el miedo somos manipulados para no sentirnos capaces de solucionar nuestros problemas. La huida es aparentemente más fácil. Mantenemos una vida llena de conflictos sin atrevernos a enfrentarlos y solucionarlos. NOS DA MIEDO LO NUEVO. No confiamos en nuestra capacidad de solventar los problemas, en nuestra capacidad de elegir correctamente… y huimos de la responsabilidad con nosotros mismos de ser felices.
También existe una POBREZA MENTAL. Esa pobreza mental nos mantiene en la queja y en justificarnos continuamente.
El cansancio físico y mental, el desánimo, la pereza, la depresión; es pobreza.
El estado de inconsciencia, ignorancia, falta de voluntad y resistencia al cambio; es pobreza.
Tu rabia, angustia, miedos, inseguridad; te mantienen en la pobreza de espíritu.
Todo momento es bueno para pararnos y rehacer nuestra vida. La auto-realización se requiere. Es como la «puesta a punto» que se debe hacer al coche antes de salir de viaje o necesario cada cierto tiempo. Nuestro «vehículo» también requiere de esa puesta apunto; rectificar, reponer, cambiar, limpiar, … para que todo el desgaste acumulado sea renovado y podamos seguir funcionando enteramente un tramo más de nuestra vida.
Viajamos hacia la ABUNDANCIA de nuestro Ser, deseamos alcanzar el gozo, la dicha y la Presencia de nuestro espíritu, independientemente de los bienes materiales que hayamos conseguido.

Existe un mundo paralelo -un Plano invisible a nuestros sentidos- pero real para nuestra alma y espíritu. En él se mueven los seres de Luz. También nuestro Yo Superior … En ese Plano Astral habitan los grandes Maestros ascendidos que velan por la humanidad. Que no lo veamos o no lo sintamos no quiere decir que no existe.
Alineados en una columna central en nuestro cuerpo etérico, los siete chakras principales, suben desde el perineo hasta la coronilla, a lo largo de la médula espinal.
Podemos imaginar -y sentir- que tomamos un arco y una flecha que queremos lanzar. Vemos que no es tan fácil como pensábamos. Tenemos que colocar la flecha en el centro, agarrarla suavemente entre dos dedos junto con la cuerda del arco y llevarla el máximo que podamos HACIA ATRÁS, tensándola, para que el impulso sea mayor y más efectivo.
La VOZ INTERIOR de nuestra Alma es real y poderosa. Ella nos avisa, nos previene, nos alerta ¡cuidado!, dice. ¡Paciencia!, nos dice una y otra vez. Paciencia, nos susurra para que no nos adelantemos a los acontecimientos.
Tu Esencia desprende un olor; irradia y emite una vibración que se manifiesta y traduce como emoción o sentimiento … atrayendo más de lo mismo.
LA VOLUNTAD DE EXPRESAR ATRAE LA FACILIDAD PARA LA EXPRESIÓN.
Lo primero que hago cada mañana es la alineación de los chakras. Invoco y saludo a mis ángeles, a los maestros ascendidos y a las Energías Superiores. Me adentro en mi interior y abrazo a mi Ser. Siento su poder; «Soy auténtica» parece transmitirme despertando en mí nuevas experiencias trascendentales. Y siento ya no hay miedos en mi ¡por fin!!!!!…¿qué miedos pueden existir desde la conexión con la autenticidad del ser …? ninguno.
Alcanzar la SABIDURÍA INTERNA es convertirnos en Observadores de nosotros mismos y de nuestro alrededor sin especular o juzgar. Unificando MENTE-CORAZÓN. Experimentando la energía vital que somos y sentir cómo interactua con la Conciencia Superior.
Cuando estamos posicionados en la Mente, estamos persiguiendo o luchando con lo externo; deseamos más éxito laboral, más reconocimiento, más dinero … o estamos luchando por ser reconocidos, por alcanzar un puesto laboral más satisfactorio, tener una relación afectiva estable, etc. La Mente introduce en nosotros la necesidad, el deseo, la ambición y con todo ello también la frustración, la decepción, la depresión, los miedos y la inseguridad. La actitud de lucha en la vida nos trae sufrimiento y conflicto.