La Verdad en mí

No hay fundamentos nuevos: lo que siembres cosecharás. Así de sencillo.

Entonces, por qué lo complicamos todo y nos metemos por caminos difíciles y que a veces son callejones sin salida…

Si mantengo hábitos que sé no me proporcionan nada bueno o no me sacan de mis dificultades, por qué continuo con ellos … es que es muy difícil cambiar, es la respuesta normalmente. Sí, es difícil cambiar pero peor es continuar con la carga pesada de la infelicidad y la frustración!!!

La verdad en nosotros mismos es lo único que engrasa y  hace andar el mecanismo de la vida.

Terminemos con eso de  echar la culpa a los demás, a las circunstancias del pasado, a los padres, al tiempo, … dejemos ya de justificarnos y enfrentemos la realidad de nuestro presente con la intención firme de solventar de una vez por todas, nuestras miserias.

Mientras que uno espera que el mundo cambie, pasó la vida. Es así.

¿Qué tengo que hacer para darle una motivación a mi vida? ¿Qué puede impulsarme a dar lo mejor de mí?… mi Ser.

¿Y cómo llegar a conectar con mi alma? Desde la meditación. Sentándome en silencio, con la mente en quietud, relajada, volcada a mi interior, sin expectativas ni exigencias… abierta a escuchar y sentir.

La responsabilidad de saber

¿Estamos esperando el momento perfecto para cumplir nuestros sueños y ser felices, después?

Si cada pensamiento es energía que dirigimos hacia una actitud u otra; para tirarnos tierra encima con la queja o para despejar la mente planteandonos soluciones, entonces es mejor que seamos capaces de dirigir nuestros pensamientos.

Tiene que haber una autodisciplina constante si realmente queremos poner la mente a nuestro servicio y hacer cambios positivos en nuestra vida. Ese esfuerzo para cambiar hábitos negativos dará sus frutos porque tanto cuesta crear un mal hábito como un buen hábito. Pero hace falta un entrenamiento inicial.

La responsabilidad de saber; la primera enseñanza de la autodisciplina es reconocer cuáles son nuestras partes débiles para reforzarlas; poca paciencia, voluntad débil, inseguridad, miedo al cambio….debemos estar atentos y trabajar esas cualidades en nosotros.

Comprométete contigo mismo;  el compromiso sincero con nosotros mismos es imprescindible para conseguir a corto y mediano plazo lo que nos propongamos.

Decidir por tí mismo; tenemos la capacidad de desarrollar nuestra mente y  ampliar el campo de opciones, eso nos dará además claridad mental y nuestras decisiones y elecciones serán hechas desde la intuición. Porque son las decisiones que tú tomas las que dan forma a tu vida.

Hoy es el día.

 

 

Las Dimensiones de nuestro Ser

En el ser humano hay varios cuerpos así como varios planos y dimensiones que interactúan entre ellos, lo creamos o no. Podemos aprender a percibirlos. Conocer más sobre nosotros mismos nos puede ayudar a avanzar y a encontrar la felicidad y la paz en nuestro interior.

La 3Dimensión es la del mundo físico y pertenece al Nivel Básico donde la fuerza de los pensamientos incontrolados dominan sobre la capacidad de  pensar. Es el plano de la energía vital que está  dentro del tiempo/espacio. Es el mundo de la Dualidad; donde la densidad del Ego nos hace ser  individualistas, materialistas y egoístas.

Penetramos en la 4Dimensión  cuando comenzamos a ser observadores de nosotros mismos y el yo-inferior expande y amplía su visión de opciones y su comprensión sobre el mundo y sobre sí mismo. Este es el nivel donde la Intuición despierta, teniendo una gran importancia en el proceso de la evolución humana.

Aquí  conecta la persona su corazón con su mente, trascendiendo ese nivel básico del yo-inferior para encontrarse con el Yo-Superior; el maestro interior. En este punto se desarrollan los sentidos internos.

Entramos en la 5Dimensión cuando primeramente intuímos y luego localizamos la divinidad dentro de nosotros. Cuando nos alineamos con las Energías de la Naturaleza y del Universo. Cuando percibimos, manejamos y multiplicamos las energías cósmicas en nosotros para nuestro beneficio y autosanación para ponernos al servicio del Colectivo; al sentir que todos somos Uno.

Toda enfermedad se origina en el campo astral antes de que pase al  cuerpo físico. Es en este nivel de nuestro ser donde está la raíz de  todos los bloqueos energéticos. Sanar de forma natural consiste en saber entrar en el campo astral; reestructurándolo, equilibrándolo y recargándolo.

Cuando descubrimos y conectamos con  nuestro Ser esencial, la vida ha dado un giro de ciento ochenta grados sin habernos dado cuenta. Nos hemos deshecho de todo lo inútil y superficial en nosotros de forma natural. Hemos ido simplificando nuestra vida y hemos ido adoptando  valores más profundos como es la honestidad,  la sinceridad, la integridad… ya no hay marcha atrás, hemos pasado a otra dimensión, a otra manera de entender y vivir la vida.

Creando salud en nuestra vida

Tu habilidad para sanarte parte de tu intención y deseo por sanarte.

Tu voluntad y anhelo por sanarte debe estar unido al amor que sientes por tí mismo  y a la confianza absoluta en tu capacidad para la auto-sanación.

Hace falta  Paciencia. No contabilizar el tiempo ni tener expectativas.

Para restablecer  nuestra salud debemos atender y equilibrar  el cuerpo físico, la mente y el alma, que estando interconectados, nos irán señalando el mejor camino para tratarles adecuadamente hacia la salud y el bienestar.

Físicamente: comer alimentos frescos que crearán en nosotros energía. A la hora de dormir desconectar nuestra mente haciendo unas respiraciones de relajación. Caminar o hacer ejercicio todos los días para oxigenar nuestro cuerpo.

Mentalmente: Desarrollar nuestra mente ejercitando la concentración y la meditación. Desarrollar nuestra Conciencia siendo observadores de nosotros mismos, viviendo conscientemente nuestro Presente. Estar abierto a aprender cosas nuevas, cambiar hábitos, tener pensamientos positivos  y constructivos … cerrar heridas emocionales mediante el perdón.

Espiritualmente: Nuestra alma también necesita ser alimentada. El contacto con el corazón, donde reside el Amor y la Compasión, nos ayudará a establecer la paz y la serenidad de forma estable en nuestro interior. La oración, la meditación, la contemplación y quietud, nos ayudan a contactar con nuestro Ser esencial y eterno.

Moviendo nuestra energía vital creamos salud. Equilibrando nuestros centros energéticos creamos salud. Comiendo y durmiendo correctamente creamos salud. Ampliando nuestra visión de la vida, dándole un sentido y cumpliendo nuestro propósito de vida creamos salud. Expandiendo nuestra Conciencia creamos salud. Amar y ser amados es crear salud.

Ser saludables es ser felices.

 

 

 

Escuchar el miedo del niño.

Los miedos no son  visibles pero son concretos. A un niño no le satisface ni le ayuda la respuesta de «eso son tonterias»…

Los miedos racionales son necesarios porque nos hacen precavidos, previsores y cautelosos en su justa medida. Lo contrario serían los miedos irracionales y sin fundamento que magnifican cualquier pensamiento de temor y que, si la mente se desborda, puede llevarnos a sentir terror y pánico, sin causa que lo justifique.

Los miedos toman forma cuando la mente es débil o no está formada -como en los casos de los niños. Los niños necesitan respuestas claras. Los niños no son tontos simplemente les falta información… pero los adultos zanjan la cuestión diciendo «eso son tonterías».

Si son dados  a fantasear con energías negativas; terminan atrayendo  lo que se teme. En este caso, para desarrollar la mente y dirigirla correctamente, hay que enseñarla a centrarse, concentrarse y tomar hábitos de pensamientos positivos.

La inmensa mayoría de los niños desde su corta edad tienen miedo a algo concreto o a cosas imaginarias. Normalmente se intenta razonar con ellos para quitar los miedos. Les decimos, ante el miedo a los perros; «no seas tonto,  si no te va a hacer nada». Ante la oscuridad de la noche «ay que miedica eres, los fantasmas no existen…». Ante el médico y la jeringuilla «no te va a doler, tonta»…

Una cosa más, de lo mucho que se podría hablar sobre el tema, pero enfocándolo a los niños. Están los miedos que los niños perciben en los mayores pero que ellos, aún sin entender qué pasa, asumen y adoptan, produciéndoles inseguridad, confusión y temor a lo desconocido o al futuro. Por ejemplo, el miedo y ansiedad del padre a perder su empleo…

Los niños necesitan vivir en un ambiente de estabilidad emocional. Es nuestra responsabilidad procurárselo. Es mucho mejor hablar, de forma positiva,  de los temas que preocupan a la familia y hacerlos partícipes y no que ellos respiren y perciban, desde el silencio,  una atmósfera donde el miedo y la ansiedad envuelve a los mayores y no saben por qué.

 

 

 

La medicina del alma

¿En qué parte del cerebro están localizadas las creencias? ¿Dónde los patrones de comportamiento heredados? ¿Cómo reconocer nuestro ser esencial, nuestra naturaleza y eliminar todo lo que nos ha sido impuesto?

Vamos a evaluar nuestra historia personal y vital. Vamos a descubrir el problema central que nos impide avanzar… que obstaculiza alcanzar la felicidad y paz interior… vamos a ser simplemente  quienes somos.

Los acontecimientos de nuestra vida que nos marcaron, creando bloqueos emocionales, podemos eliminarlos. Podemos también deshacernos de nudos de energía negativa que no están permitiendo que fluya libremente la energía en nosotros.

Existen terapias holísticas que te orientan hacia la auto-sanación para aprender desde la observación a tomar conciencia de tí mismo. Dedicarte  tiempo, es el primer paso para alimentar la autoestima; escuchar tu interior, cómo me siento… desde la sinceridad del corazón, no desde la queja de la mente.

La tristeza del alma se percibe cuando nuestro estado de ánimo es bajo, cuando la ilusión y el entusiasmo por la vida se van apagando sin darnos cuenta hasta que finalmente se manifiesta en el cuerpo mental como depresión o cansancio físico y  mental sin causa aparente.

Los desequilibrios del alma los sentimos físicamente como ansiedad, angustia, vacío…. son síntomas psicológicos que experimentamos ante las desilusiones, las pérdidas y por reprimir experiencias traumáticas.

Los sentimientos y emociones no están separados del resto de nosotros mismos. El conflicto nace cuando parte de nosotros se resiste a ver, se resiste a enfrentarse a las situaciones que no sabe cómo resolver. Y aparece el sufrimiento, los miedos.

El núcleo de nuestra esencia es el alma.  Ella reconcilia las intenciones con las acciones, los deseos con la voluntad y lo que somos con lo que desearíamos ser. La mejor medicina del alma es el Amor, la Compasión, la Aceptación y la adaptación.

El Camino hacia la sanación es conocernos a nosotros mismos y aplicar los remedios que el alma, desde la Fuente de Sabiduría del corazón,  nos brinda.

 

 

Construyendo el Presente

La vida hay que aceptarla como viene, creo que es la verdad más inteligente y sencilla que uno puede aplicar en sí mismo. Aceptarse a sí mismo y aceptar a los demás como son, sin permitir que la mente complique las cosas analizando más de lo necesario.Y a veces tenemos que construir puentes entre las personas y entre nosotros y las situaciones difíciles de manejar.

El pasado ya poco importa; sucedió y nada se puede corregir en él. El futuro no existe. El futuro será según nosotros vivamos nuestro Presente. Así que, vivamos nuestro Presente, de forma consciente y con entusiasmo. Agradecidos. Valorando lo bueno que la vida nos brinda Hoy.

Estemos abiertos a aceptar el arrepentimiento de los demás. Nada es inamovible y estático. Nuestros corazones  unas veces están cerrados y otras veces abiertos; palpitan físicamente. Pero también emocionalmente, alternativamente, se contraen por miedo y desconfianza y luego se dilatan queriendo dar y recibir amor.

Los seres humanos o somos muy mentales o somos muy emocionales. Nuestro cada día se mueve entre esos dos estados y tanto la mente como el corazón nos dominan llevándonos a veces a esos dos extremos. Pero tenemos la capacidad de encontrar el equilibrio entre esas dos Fuerzas. A eso le llamariamos conseguir la PAZ INTERIOR y una vida estable.

Disfruta de tu Presente. No te preocupes innecesariamente por tí y por los demás. No te castigues más. Recuerda y valora lo positivo de tu vida y disfrutalo. Agradece. No hay razón para estar triste: tienes un Presente y un porvenir COMO TU QUIERAS QUE SEA. TU LO ESTAS CONSTRUYENDO.

Creciendo en la prisa y muriendo en la tardanza

Hemos reducido a normas, creencias  y conceptos nuestra vida. Y todo ello enmarcado por  sentimientos de codicia, egoísmo, obligación, culpa,  miedos…  Si a esto -que llamamos nuestra vida- le añadimos la prisa que nos mantiene robotizados y esclavizados, el resultado es lo que todos sabemos y padecemos: infelicidad, insatisfacción con nosotros mismos.

Las nuevas generaciones crecen y como pueden se adaptan a la prisa de los padres y la sociedad. La comida rápida se ha tenido que idear para facilitar la marcha y el ritmo de todos. Y la aceptamos aún sabiendo lo poco que nos aporta; sólo llena los estómagos.  Y así todo; cubriendo de forma superficial y rápida las carencias. La deshumanización nos lleva cuesta abajo a toda prisa, a unos por el ciego desarrollo materialista y a  otros por la pobreza cruel que ciega y embrutece.

Pero estas exigencias que nos demanda este estilo de vida tan estresante, en el afán de tener más comodidades y abarcar más posesiones tiene un precio muy alto. Estamos padeciendo en alto grado, niños, adultos y ancianos,  todas esas enfermedades silenciosas del alma; soledad, tristeza, incomprensión, vacío, angustia, ansiedad, miedos, abandono… falta de amor

Recapitulación. Es tiempo de recuperar y atender nuestro espíritu, haciendo un camino evolutivo positivo. Desde la toma de Conciencia. Viviendo el Presente. Prestando atención y valorando al ser que somos, a la familia, a la Naturaleza, etc.

Siempre posponemos los cambios diciendo que es muy difícil cambiar. Pero ha llegado la hora  en que debemos sintonizarnos con el ritmo acompasado de las energías cósmicas para que nos lleven a la quietud y a la paz interior.

Lo que crece despacio y con amor se hace fuerte y bello. La ancianidad debería ser signo de sabiduría y serenidad.

 

La vida no es una competición

Si dentro de nuestro deseo de crecer espiritualmente comenzamos a perseguir resultados, ya nos estamos desviando del objetivo.

Si dentro de nuestros buenos propósitos de avanzar y ser mejores comenzamos a medirnos con los demás y a calcular -inconscientemente- cuánto nos falta para iluminarnos, ya nos estamos desviando del verdadero camino.

Y digo desviando, porque vamos a conseguir más de lo mismo aunque ahora lo pintemos de rosa; ansiedad, frustración, decepción…

La vida no es una competición; quién es más bueno, más creyente, más … quién más… Nos medimos por la cantidad. ¿Cuánto tienes tú? ¡yo más!…. Nos comparamos y nuestro ideal es siempre aquel otro que aparenta tener más de algo….

¡Qué difícil es dominar la mente y ponerla al servicio del corazón! Cuántos beatos se habrán ido al mismísimo infierno en su afán de ganarse el cielo en una carrera competitiva despiadada.

Hay que moderar los excesos y no perder de vista que el viaje es hacia la unión desde la compasión. Todo y todos estamos entrelazados formando un uno con El Que Da Forma.

 

Ya somos

Algo nuevo experimenté en la India este verano y ahora lo entiendo. Fue después de un tiempo, que capté mi estado -que ya era- de paz y calma mental. Cuando no hay conexión entre alma y mente, la mente en su inconsciencia de su ser total no se beneficia ni capta la armonía en que vive su alma.

De igual manera al revés;  la enfermedad o molestias  que las energías negativas de miedo, rabia, tensiones, etc. han pasado por el cuerpo etérico, mental y emocional bloqueándolos,  finalmente se manifiestan en el cuerpo físico.  Así mismo, al procesar las energías positivas causan un efecto al pasar por esas capas de adentro hacia afuera, expresándose como sentimientos de felicidad y contentamiento.

Mi yo no se hizo consciente, hasta algún tiempo después, de que ya mi ser -en mis capas más internas- estaba viviendo en un estado de gozo …  físicamente se hizo evidente más tarde …
Igualmente, ahora mismo, que estamos todos en un proceso de cambios  a todos los niveles -y creemos que no pasa nada o que estamos peor- estos cambios se harán visibles físicamente cuando en los demás planos más sutiles la tarea -de purificación- se haya terminado.