El proceso de transformación

“Yo Soy una expresión de la Inteligencia del Universo. No pongo resistencia a la transformación en mí para actualizar mi Ser”.

Debemos comprender que la vida en su sentido profundo es una realidad positiva que se manifiesta a través de un proceso energético (que lo mismo es creativo que destructivo), en forma de cambio constante, de renovación constante, aunque nosotros no comprendamos ni sepamos ver su magnitud.

Si yo sé admirar la fuerza y el misterio de la vida a través de todas sus manifestaciones, descubriré que esta energía de renovación es constante y que es la misma energía que está en mí.

Aprendamos a descubrir el valor de la vida como ENERGÍA y no como formas y hechos concretos… si nosotros ponemos nuestro objetivo de vida en las formas, estamos condenados a la frustración y a la desilusión. Sólo cuando se vive la vida desde el entendimiento de que somos energía. estaremos por encima de esta percepción superficial e infantil. Podremos participar del dolor o de la destrucción, pero sabiendo en nosotros -con absoluta confianza- que aparte del drama de una situación dolorosa está la grandeza permanente de la vida que está más allá de nuestra comprensión.

Se trata de descubrir y aplicar este proceso energético de cambio constante, como algo que además sucede a todo el universo. Y es que existe una inteligencia que se está expresando continuamente en todas las cosas y todos somos una expresión de esta Inteligencia.

Todo está en permanente movimiento. Y no es ni bueno ni malo, simplemente sucede. Desde la total inconsciencia hacia la trascendencia y unicidad con el UNO que es indivisible, incorruptible y eterno.

Así que, en lugar de oponerme al cambio o a las transformaciones, veo que mi fuerza está en seguir este ritmo, en abrirme a esta inteligencia que actúa en la vida, en aceptarla y adaptarme a ella.  Solo cuando consigo actualizar mi ser estoy cumpliendo el objetivo que Dios ha creado a través de mi: expresar toda la potencialidad de la vida.

Desidentificarse

Yo no soy mi Mente. Yo no soy mi cuerpo. YoSoy Conciencia Universal. YoSoy Conciencia Cósmica.

No soy lo que creo ser ni el personaje que interpreto. Soy Energía, Esencia. Energía Vital. Alma y Espíritu.

Despierto a la Realidad. Ahora en un cuerpo físico, en la tercera dimensión de la dualidad del planeta Tierra de baja frecuencia. Dentro de un Tiempo/Espacio determinado, prestablecido, para después seguir mi Camino en la eternidad.

Soy energía que se transforma, en su proceso de experimentar la trascendencia de las capas de energía densa, vivenciando la evolución, la magnificencia de la Conciencia Suprema de la que soy parte. Entendiendo el significado de la UNICIDAD.

Desidentificada del Yo-personaje. Y esto implica el desapego total de todo y todos emocionalmente, sentimentalmente (porque estos sentimientos pertenecen al Ego posesivo y manipulador). Somos, en estado de AMOR, incondicionalmente compasivos con todas las almas, sin juicio, sin prejuicios, sin distinción. Desde el corazón espiritual impersonal.

Lo que nos identifica.

Nuestro carnet de identidad hace referencia sólo a nuestros datos personales. Así que nos identificamos a lo que uno es a nivel material. Nos limitamos inconscientemente y tenemos asumido, al identificarnos, a referirnos exclusivamente al cuerpo y a la Mente -el personaje-. En todos los sentidos y circunstancias nos limitamos y solo reconocemos al Yo material. «Me llamo fulanito, tengo tantos años, estado civil, trabajo en, soy tal y vivo en…»

No digo que tengamos que ir divulgando nuestra parte más íntima pero sí que olvidamos que este vehículo o caparazón es sólo la vestimenta de nuestro verdadero Ser: Alma y Espíritu que están aquí de paso y que luego seguirán su camino. Y eso determina nuestra actitud y estado en nuestra vida cotidiana.

No hablo de hacer propaganda de nuestras creencias espirituales sino de que nuestra actitud sea impecable e íntegra y sea quien mejor nos identifique.

¿Cómo nos presentaríamos si lo hiciésemos desde el Ser que somos? …

HABLANDO DE LA MENTE.- De igual manera, no prestamos atención que, en el Plano Mental, el Yo es el acusado, el acusador y el juez. La Mente maneja estos tres roles; te sientes culpable, te castigas a la vez que te justificas y defiendes…

Te resistes, te resignas y entras en conflicto. Ese es el juego de una mente débil, no consciente de su capacidad de controlar los pensamientos, depurarlos, y filtrarlos hasta poder felizmente remontar.

No te descorazones. Deja atrás lo que ya fue, asume tu presente y trasciende.

Ir entendiendo, ir aceptando.

El corazón sana en el proceso de comprender y aceptar, no desde el olvido porque nunca se olvida.

Nunca se olvida, sólo hay que reconocer que lo que pasó pertenece al pasado; está muerto, quedó atrás.

A veces sólo somos un personaje secundario en escena, cuando en realidad la obra que se representa se refiere a nuestra vida. Otras veces hemos sido meros figurantes, sin texto que decir, nada relevante …

Yo misma, a mis setenta y siete años, estoy dentro de un proceso de reciclaje, nada más. Voy yendo hacia una nueva forma; es mi interior quien me transforma; de dentro a fuera.

Sería estúpido darme más importancia.

Siento que el Universo es algo extraordinario. Todos los seres vivos somos extraordinarios. La vida es extraordinaria en sí misma porque yo he decidido vivirla así; experimentarla y expresarla como algo extraordinario. No yo, no mi personaje, que es irrelevante, pero sí la vida que llevo en este cuerpo; mi espíritu.

Esta perspectiva lo cambia todo. Siento que puedo sanarme emocionalmente y purificar mi interior gracias a la comprensión de lo extraordinarios que somos.

La culpa y el remordimiento

No siento ser una buena persona y al mismo tiempo que digo esto veo lo absurdo de lo que estoy diciendo.

El remordimiento, por las cosas que no he hecho bien -y que algunos se encargan de recordármelo-, siguen estando ahí, como un monstruo dormido que a veces despierta y me sacude con fuerza.

La culpa, que razono perfectamente para no castigarme, sólo son falsas exposiciones mentales; sentimiento cansino y agotador. Sacudirse de encima el papel de víctima se va haciendo cada vez más sutil y sale a la luz cuando uno menos se lo espera.

Ayer falleció una amiga mía y la noticia me impactó, me cogió desprevenida. Aunque ya sabía que estaba muy enferma, y me avisó de que se estaba muriendo, no me lo quise creer. La Mente aprovechó mi debilidad para mortificarme diciéndome repetidamente que no atendí debidamente a mi amiga.

Se abrieron las compuertas de la culpa y nuevamente me abandoné a los pensamientos negativos, fustigándome.

Menos mal que tenemos la capacidad de poner freno a esa parte de la Mente mezquina. Desde la RESPIRACIÓN CONSCIENTE. Cerramos los ojos, posición cómoda, espalda recta, y contamos mentalmente hasta SEIS inhalando. TRES reteniendo el aliento. NUEVE soltando el aire lentamente por la nariz.

Así varias veces hasta que la Conciencia vuelve a tomar el mando. «Yo no soy mi Mente. Yo tengo una Mente a mi servicio». «Yo no soy mi cuerpo. Tengo un cuerpo a mi servicio».

Tengo confianza absoluta en mi capacidad para resolver mis problemas desde la conexión con la divinidad que me sostiene y guía.

Enseñanza y Transmisión

Está la ENSEÑANZA, que es racional y volátil y se instala en la Mente. La enseñanza es teórica y se espera que, para que haya resultados, hay que ponerla en práctica, hay que experimentarla o quedará sólo como información.

Luego está la TRANSMISIÓN, que va directa al corazón y sintoniza con la Conciencia. La transmisión de energía es un aliento (el Espíritu Santo), o también se transmite por imposición de manos (como hacía Jesús) que va directo a la esencia del Ser y lo reaviva.

REIKI es un sistema de transmisión de energía sanadora y muchísimo más. Ese es sólo el comienzo de un Camino inagotable de sabiduría del Ser y de la vida.

Iniciarse en REIKI -recibiendo de un maestro la transmisión de energía cósmica- es como un renacer a la vida pues las perspectivas se amplían a la medida que la Conciencia se sitúa en primer término y va despejando y clarificando la andadura hasta conseguir la unicidad con el Todo.

El Camino de en Medio

Podría ser hoy el gran día. Estemos despiertos.

Mientras uno se identifique con el cuerpo y con la mente, no hay

posibilidad de avanzar. Sólo nos estamos justificando.

Estemos despiertos. Somos hijos de Dios, creados a Su semejanza.

Presta atención a la respiración

que se convierta en aliento divino

por el Poder de la Intención

y por la conexión con el Cosmos.

Que Dios Misericordioso te bendiga.

Liberar nuestro interior

En nuestro subconsciente están esas partes de nosotros, hasta ahora intocables, resguardadas, que tenemos que ir a rescatar para nuestro bien y sentido de completitud. Se trata de nuestro niño interior, nuestro adolescente interior y nuestro adulto interior.

Cientos de casos avalan la eficacia, del método de la terapia Regresiva de Brien Weiss, sin hipnosis, simplemente para liberar y recuperar esa parte de nosotros que quedó olvidada o se dejó atrás por descuido… no importa el porqué. Lo que cuestionamos en ese momento de reencuentro es ¿quiero hacerme responsable de esa parte de mi y traerlo conmigo ahora?

Lo hemos echado a faltar sin saberlo. Nos hemos sentido vacíos o insatisfechos con nosotros mismos sin saber la razón. No importa, el momento para actuar llega cuando estamos preparados para ello.

Tu niño interior se siente abandonado, tiene miedo y necesita seguridad. Ve en su busca y abrázalo.

Tu adolescente interior, que está enfadado, quiere se le escuche, se le comprenda y tener su espacio.

Tu adulto interior, que está cansado y se siente decepcionado, se refugia en sí mismo, echa en falta la paz y el amor.

El mejor viaje es hacia el interior de nosotros mismos. La más grande aventura es adentrarnos en nosotros mismos. El mayor acto de valentía es ir al rescate de esa parte de nosotros que se quedó atrás, por lo que fuera, liberarlo, y traerlo a nuestro presente, para nuestra mayor dicha y gozo.

Miedo al miedo.

No está permitido y no nos permitimos tampoco, sentir y expresar nuestros sentimientos: «niño no llores. No estés triste. No te enfades. No grites. No saltes. Cállate.»

En la garganta y en el corazón queda guardado todo el miedo que reprimimos. Todo lo que no somos capaces de expresar. Por el MIEDO a ser regañados (no ser aceptados, no ser queridos) … en muchos casos nuestro niño interior sigue atrapado en la confusión desde su inocencia.

Todos esos que han caído en la trampa de pretender ser perfectos, sin permitirse sentir ni aceptar sus debilidades e imperfecciones, ni manifestar sus miedos y carencias, sintiéndolos como pecados, están viviendo en un sufrimiento gratuito e inútil.

Nada debe ser impuesto ni auto-impuesto. Nada funciona desde la obligación. El sentido de la responsabilidad es otra cosa, es una semilla que crece desde el ejemplo y nos proporciona paz con nosotros mismos, desde el sentimiento inconfundible de actuar correctamente.

No hay ninguna doctrina, creencia o filosofía que reconforte ni nos mejore siguiéndola a ciegas. La solución a todos los males es la AUTOTRANSFORMACIÖN siendo uno Observador de uno mismo para ir deshaciendo todo lo impuesto y caduco y quedar en esencia quien somos. Esto, que es simple aunque necesita perseverancia y constancia, nos lleva a acrecentar la CONCIENCIA personal para desdoblarla y expandirla hasta adentrarnos en la CONCIENCIA COLECTIVA UNIVERSAL.

Se trata de hacer un cambio dimensional en la forma de percibir y experimentar la vida. Y se puede cuando nos deshacemos del sutil miedo al miedo.

El dominio de la Mente

Oímos hablar del Poder de la Mente pero no nos lo creemos.

Ha sido cuando le he dicho ya muy en serio a mi Mente que no me importa en absoluto, ni me afecta, lo que hagan o digan los demás cuando me ha bajado la tensión arterial y duermo de un tirón toda la noche.

Por supuesto que, la Conciencia debe estar ahí presente y cada situación me exige enfrentarme a mi misma y modelar mi actitud y reacción, pero experimento de que sí se puede.

No se trata sólo de «tolerar» al otro sino aceptarlo tal cual es y esto significa una victoria sobre mi Ego.

No se trata sólo de «aceptar» al otro desde MI condescendencia y sacrificio sino desde el entendimiento y respeto por los demás.

Ser Observadora de mi personaje desde mi Conciencia (mi Ser) me lleva también a ser más paciente y compasiva conmigo misma, relativizar mi importancia y reaccionar menos.