Ir entendiendo, ir aceptando.

El corazón sana en el proceso de comprender y aceptar, no desde el olvido porque nunca se olvida.

Nunca se olvida, sólo hay que reconocer que lo que pasó pertenece al pasado; está muerto, quedó atrás.

A veces sólo somos un personaje secundario en escena, cuando en realidad la obra que se representa se refiere a nuestra vida. Otras veces hemos sido meros figurantes, sin texto que decir, nada relevante …

Yo misma, a mis setenta y siete años, estoy dentro de un proceso de reciclaje, nada más. Voy yendo hacia una nueva forma; es mi interior quien me transforma; de dentro a fuera.

Sería estúpido darme más importancia.

Siento que el Universo es algo extraordinario. Todos los seres vivos somos extraordinarios. La vida es extraordinaria en sí misma porque yo he decidido vivirla así; experimentarla y expresarla como algo extraordinario. No yo, no mi personaje, que es irrelevante, pero sí la vida que llevo en este cuerpo; mi espíritu.

Esta perspectiva lo cambia todo. Siento que puedo sanarme emocionalmente y purificar mi interior gracias a la comprensión de lo extraordinarios que somos.

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