Señales y mensajes

Hace un tiempo le pedí a mi Yo Superior una señal de que verdaderamente no estoy alucinando y de que existen otras realidades. Necesitaba sentir su presencia, que es la presencia de mí esencia.

Me puse a pensar a quién podía llamar de mis amistades para poder apoyarme en su hombro y llorar, que es lo que tenía ganas de hacer en esos momentos de debilidad existencial. ¡Que alguien querido me llame y me consuele! pedí.

Por la noche me llamó un amigo y me dijo «me dejo llevar por los impulsos, te cuento… en mi mente se apareció tu madre, bellísima, y me transmitió que todo es maravilloso, que siempre está con vosotros. Todo está perfecto, me dijo, estaré contigo…»

Saludo a mi Yo Superior en mis momentos de alineación y doy las gracias porque la señal me ha llegado y el mensaje me ha sido entregado. Gracias.