Tener miedo a conocerse.

Lo que yo quería creer no era en verdad lo que había de cierto; mi realidad estaba disfrazada.

No tenía yo la fortaleza ni la valentía para, no solo luchar por lo que quería sino, más triste aún, era incapaz de sincerarme conmigo misma. De reconocerme.

Hice callar a mi Alma y mandé callar a mi corazón más de la mitad de mi vida. Todo en mi y en mi alrededor era un disimulo, una farsa. Interpretábamos que todo era perfecto y que éramos felices. El miedo a sufrir y al qué dirán, mantenía la familia maniatada en guardar una apariencia de seres ideales.

Tuve que bajar a los infiernos de mi misma para poder decir BASTA.

¡Qué malo es el auto-engaño!

¡Qué dañino es no quererse a una misma, no valorarse!… no conocerse. Tener miedo a conocerse.

Así es imposible hacer «reformas» y deshacerte ¿de qué? si no sabes quién eres, no sabes qué es lo que está mal y hay que cambiar.

De lo primero que me di cuenta es de que jamás me había prestado atención. Jamás me había cuestionado nada porque no se me había ocurrido que podía tomar decisiones por mi misma.

¿Por dónde empezar?

Despertar la Conciencia duele. Hacerte consciente de tu situación es como encender la luz por primera vez en el cuarto oscuro donde vives.

Reconocer tus flaquezas, tus miedos, tu dependencia, tu inconsciencia y tu ignorancia, no es fácil. Pero es el primer gran paso, un gran desafío y reto, para recuperar tu persona.

Perdonarse a uno mismo es un acto liberador de amor.

Las posibilidades se amplían, todo se simplifica, la mente se clarifica y el entusiasmo nace en el corazón.

Estás por descubrirte y vale la pena.