Seguir nuestra naturaleza

La flor no hace planes para atraer a una abeja, simplemente florece.

Creemos -y nos obsesionamos- pensando que tenemos que hacer “más” o ser “distintos” a lo que ya somos, para tener éxito en la vida. Pero ya estamos comprobando de que esa no es la fórmula para ser felices o tan siquiera para encontrarle un sentido a la vida. Las frustraciones están a flor de piel.

Si nos centrásemos primero en conocernos y descubrir nuestros talentos y cualidades, la vida fluiría amablemente a nuestro alrededor y atraeríamos lo que realmente necesitamos. Sabríamos ver las señales de la Naturaleza y qué es lo que realmente nos conviene.

Siendo Observadores de nosotros mismos nos sentiremos impulsados a reconducir nuestro Ser hacia los auténticos dictados de nuestro espíritu.

Hemos sido diseñados para que nuestras heridas se sanen y cierren por sí solas. Para que nuestro sistema inmunológico se encargue de mantener nuestro cuerpo físico saludable. Para que, según nuestra naturaleza, sepamos encontrar nuestro equilibrio mental y emocional. Pero estamos distraídos y alejados de nuestro verdadero sentir.

¿Por qué no tomamos conciencia de ello y nos facilitamos la vida? Existen señales, más allá del mundo concreto e inmediato, que podemos percibir si estamos atentos . Se trata de deshacernos de toda densidad mental y física que nos estorba para elevar nuestra frecuencia vibracional. La PURIFICACIÓN no es nada más que eso: liberarnos de los miedos, la codicia, la inseguridad, la rabia, etc. que son los causantes de nuestra ceguera.

Existe una Fuerza y Aliento cósmico que, si ponemos la intención de hacer cambios en nosotros, vendrán a nuestra ayuda. Los atraeremos de la misma forma que la abeja se acerca a la flor. Simplifiquemos nuestra mente y llevemos nuestros cinco sentidos a nuestro interior para amplificar nuestra percepción de la vida y de nosotros mismos.