Tu Esencia desprende un olor; irradia y emite una vibración que se manifiesta y traduce como emoción o sentimiento … atrayendo más de lo mismo.
Así que podríamos decir que el miedo huele. La envidia huele. La alegría huele … pero la mayoría de los seres humanos han perdido el olfato, al contrario que los demás animales.
Los sentidos internos tienen esa particularidad; detectan más allá de lo visible y concreto. Con el sentido del olfato interno presentimos el peligro, por ejemplo. Si prestáis atención veréis que muchos animales utilizan esta facultad para su supervivencia y lo primero que hacen es OLER para reconocer a la madre.
Pero nos negamos a PERCIBIR y PRESENTIR, dándole prioridad a la mente elemental, aferrados sólo a lo que ésta es capaz de captar. La Mente debe ser desarrollada para que sea a través de la INTUICIÓN que podamos llegar a percibir y presentir las sensaciones más allá de lo palpable.
Cuando purificamos nuestra Esencia y conseguimos que nuestra fragancia sea de Amor y Compasión, la vida a nuestro alrededor se transforma por si misma.
Experimentemos. Alcemos la cabeza, con los ojos cerrados, abramos las aletas de las fosas nasales al inspirar y captemos el prana o energía refinada que está en un ambiente puro y permitamos que se expanda por todo nuestro interior. Renovará y reactivará nuestra energía.