Viaje astral

universo lucesEn las prácticas que hacíamos los estudiantes de Terapia Regresiva, un día me tocó hacer de paciente  con Montse la psicóloga. La primera imagen que me viene es que estoy en un túnel donde no veo luz al final, sólo vislumbro unos cables en el techo. En el túnel yo no piso el suelo, gravito, aunque siempre en posición vertical. Yo llevo una falda roja de un material brillante  plastificado y una blusa azul del mismo material.. Montse me dice que salga del túnel y yo me encuentro con sorpresa en un sitio muy extraño. Todo es de color beige. A mi izquierda dos túneles, construidos uno al lado del otro de un material parecido al barro. Yo estoy a la derecha en un espacio de piedras. Todo tiene el mismo color ocre. Más adelante hay dos chimeneas inmensas. Yo sencillamente estoy ahí parada observando en medio de ese escenario.  Montse me dice que vaya hacia adelante. Me doy cuenta de que me encuentro en otro planeta. Es de noche. La luz es fría, de una luna. Instalaciones  de una nave de hierro muy grande . Es una Base. Montse me pide camine hacia la nave (como de un polígono) y ahí me entra algo de aprensión pues intuyo de que es un sitio que “ha sido abandonado”. ¡Allí no hay nadie! En un momento he sentido SOLEDAD. Montse me dice que vaya a otro momento… Estoy viajando en el espacio a gran velocidad. El universo es maravilloso  e indescriptible,  lleno de luces y colores. Me pregunta si voy en una nave espacial. No. Es mi mente o mejor dicho, es mi Conciencia la que viaja. Otro momento: Veo delante de mí “una grieta”. Es algo inmenso negro y verde  brillante. Soy atraída hacia ella y me absorbe. En otro momento, una bola de energía viene hacia mí e igualmente me absorbe. En ninguno de esos dos momentos poseo un “yo”, simplemente soy absorbida sin sentir nada más que ser  parte de todo el universo. Sin sentir nada, ninguna emoción, nada. Cuando Montse me dice que vaya a otro momento, paso abruptamente a algo que primero veo verde pero que luego aprecio desde fuera como algo inmenso  amarillo y verde… ¿un tubo?… soy sustancia en él. Cuando Montse me pregunta qué mensaje he sacado de toda esta experiencia yo digo con un gran convencimiento en mí corazón: “yo soy del futuro”, “aquí estoy de paso”. He visto y viajado por el Universo. Formado parte de él. Transformándome. Visitando otros lugares intergalácticos… vacíos. .. Volví a casa ya de noche. Me acabo de despertar. Hasta la 1:30h no he podido dormir. Estaba excitada. No he hecho caso a las cosas que me venían a la mente pues la fantasía puede jugarte malas pasadas. Pedí con fervor tener un encuentro con mi Maestro y me vino la frase “el maestro eres tú”. Así que lo dejé pues temí que la fantasía me desbordase … Una cosa es segura: no puedo ser la misma después de esta experiencia

Un viaje astral

luz entre nubesFue en una sesión de Terapia Regresiva cuando tuve una experiencia totalmente inesperada de viaje astral. En realidad se trataba de unas prácticas entre los alumnos que nos estábamos preparando como terapeutas en este campo, así que no habían expectativas de que ocurriesen grandes cosas teniendo en cuenta nuestra poca experiencia.

Me tocaba hacer de paciente y otro compañero hacia de terapeuta, comenzó a hablarme con voz sugerente para llevarme a un estado de relajación profunda. No sé en qué momento fue pero, en una décima de segundo, hubo una explosión en mi mente y en mí sucedió un desdoblamiento; por un lado era observadora y por otro era protagonista de una vivencia asombrosa…

… salí de mi cuerpo como una bala hacia arriba y  al mismo tiempo que sentía la tremenda velocidad y fuerza de salir disparada hacia el firmamento, mi «Yo» observaba cómo me alejaba directa al espacio.

Una vez «arriba», en el azul celeste, de una inmensa nube se asomaron unos rayos de Luz, tan poderosa, que supe era el mismísimo Dios.

Me quedé sin aliento debido a la impactante energía que me llegaba y su Fuerza era casi imposible de soportar. Temí que mi corazón fuese a explotar de un momento a otro. Me tendí cuan larga era, suspendida en el espacio, delante de esos rayos de Luz -de esa Energía- rindiéndome a Su Poder. Y me envolvió Su inmenso Amor.

La experiencia es inenarrable, los sentimientos, la misma vivencia, fue demoledora; se creó un antes y un después en mi vida, que luego lentamente fui integrando en mí. Quiero decir que, el hecho de vislumbrar la «Realidad» y de experimentar eso que está más allá de la Lógica, ya no quieres más estar en este plano material y denso y te quedas tan anonadada que la mente se bloquea mientras tu alma busca quedarse en la ensoñación de lo vivido en lugar de volver a este mundo.

Una cosa es segura: no hay vuelta atrás. Las experiencias nos van transformando y nos ayudan a avanzar en entendimiento. Cada vez estamos con una mente más abierta, más flexibles y con menos resistencias y eso nos permite fluir de forma sincronizada con las energías del Universo.

Os voy a hablar de mi

universo azulPara que me entendais.  Desde que me declaré «atea»  cuando yo tenía unos 30 años, comenzaron a sucederme cosas que hoy podría catalogar como extrasensoriales y -tan evidentes- que tuve que reconocer que «Dios» estaba intentando conectarse conmigo.

Me sentía hastiada, decepcionada de la vida gris y monótona que llevaba. Nada tenía sentido para mí. En un arranque de rebeldía conmigo misma y la sociedad,  dejé mi vida convencional y me lancé «a la buena de Dios».

Y nunca mejor dicho, porque entonces fue cuando comencé a sentir que «unas fuerzas superiores e invisibles» me estaban protegiendo.   Primero lo llamas «casualidades», luego comienzas a dudar y a buscar explicaciones racionales, más tarde ya dejas de buscar explicaciones y te dices para ti misma «bueno», para finalmente dar las gracias, cada vez más a menudo … y entonces como que estás más atenta, más relajada también, más cuidadosa de lo que haces y dices … aceptas dejarte llevar …

Comenzaron a sucederme cosas cada vez más espectaculares. Y por supuesto, me rendí; comencé a rezar y a seguir los dictados de mi corazón, entrando en un camino cada vez más espiritual. Con los años, he tenido experiencias de viajes astrales. No hablo de lo que yo no haya experimentado y vivenciado por mi misma y ni siquiera de eso hablo. Pero os voy a contar que una vez salí de mi cuerpo y viajé como «sustancia» y me diluí en el Universo. No  existe manera de explicar lo que se siente entonces porque no se siente nada -no hay mente para sentir-. Mi Yo Superior era Observador  de los colores y formas increíbles que se movían y cambiaban constantemente de forma y en las que «yo» simplemente me diluía … . Simplemente eres, parte viva de un todo, sin más. Eso es lo que vivencié. Eso es lo que vivo que soy.

Ni siquiera podría poner un calificativo a ese tipo de vivencia, simplemente  la Conciencia se expande.  No hay mente. Y esa es la mayor libertad que uno puede experimentar.