El Alma ante la tristeza.

A veces da la impresión de que en nuestra vida se descorre un velo y de pronto vemos las cosas de distinta manera y ese tener que VER la realidad y tener que mantenerse uno inalterable se hace casi imposible. Normalmente se sigue una conducta y una actitud de forma mecánica y eso parece facilitar la vida, sin grandes alteraciones, sin tener que pensar demasiado.

Pero existen otros momentos, -y esto ocurre en los más sensibles por la influencia de la Luna-, en que nuestro ánimo y humor cambia sin razón alguna y se hace cuesta arriba tener paciencia, ser tolerante, callar, guardar una imagen. Entonces resulta necesario el cuestionarnos, el observarnos, el comprendernos y aceptarnos.

Hay momentos en que el corazón, sin razón aparente, se siente afligido por una tristeza que le llega de improviso. Es una energía que va de fuera hacia adentro y oprime el pecho. Son momentos en los que uno siente solo está sobreviviendo. Puede ser que nuestra Alma esté pidiendo la escuchemos y nos empuja a hacer cambios.

Ese peso como llega se va, pero mientras está, oscurece la brillantez que normalmente aclara la mente y el corazón. Aprovechemos para ir hacia adentro y armonicémonos, siendo coherentes con nosotros mismos.

Cuando tengo el ánimo caído, el sentido de la vida se desdibuja y aparece el cansancio y la desazón.

Normalmente es bien distinto, me alegra saber que no tengo apegos y eso me hace sentir libre. Pero cuando me invade la tristeza, que asoma de vez en cuando, sin aparentemente razón alguna, la perspectiva de la razón de mi vida, se estrecha y oscurece.

Ahora sé que caer en esa melancolía, sucede cuando me desconecto de mi ser esencial y la vida se me hace cuesta arriba. En esos momentos me dejo arrastrar por los pensamientos más absurdos y aparece el tormento mental y la negatividad.

Ahora sé, que todo volverá por si solo a su sitio; el gozo de lo sencillo, la confianza en mi misma y mi conexión con la divinidad dentro de mi.

El Alma nos ayuda a centrarnos en nuestro corazón. La realidad es una y no admite separaciones, así que mantengamos interconectados mente/corazón.

Registro emocional

Todo queda registrado en nuestro cuerpo emocional. Y si queremos mejorar nuestra calidad de vida y liberarnos de toda carga que nos está oprimiendo y limitando, debemos ir a la raíz de lo que nos perturba o enferma; las emociones reprimidas que están esperando ser resueltas.

Si no procesamos las emociones, éstas quedan grabadas en nuestros centros energéticos (Chakras) hasta fosilizarse, bloqueando así el fluir natural de las energías en nuestro cuerpo.

¿Qué emociones no procesadas (reprimidas o descontroladas) enferman nuestro cuerpo físico? La rabia, los miedos, la envidia, la culpa, reproches, sentimiento de abandono y desamor, vergüenza, traiciones, desilusión, frustración, …

Todo lo relacionado con acontecimientos vitales en nuestra vida que hemos reprimido emocionalmente, se enquistan y nos siguen afectando silenciosamente hasta que nos decidamos a hacerle frente y limpiar todo impacto doloroso producido en nuestra esencia.

Nuestro cuerpo energético emocional influye en el equilibrio del Alma, así como también en el equilibrio del cuerpo físico.

Nuestra historia vital queda registrada cada día de nuestra vida no sólo en la memoria. Nuestro cuerpo emocional se ve afectado si no hacemos un trabajo de extraer un aprendizaje de cada vivencia traumática o dolorosa y transformarla en comprensión y aceptación por el bien de nuestra paz interior.

Reconciliemonos con nosotros mismos. Una vez hayamos sanado la alteración energética, los otros síntomas de desequilibrio, sea físico o emocional, se resolverá por sí mismo. Seamos Observadores de nosotros mismos.

Las medicinas complementarias energéticas; como REIKI, Esencias Florales, homeopatía y otros sistemas naturales más, son de gran ayuda para conocernos a nosotros mismos.