Nos transforma o nos trastorna

Absolutamente todo necesita de su justa medida. No existe ningún exceso que sea bueno o que nos beneficie.

Fuera de todo fanatismo, inclusive en el mundo espiritual, todo debe tener un equilibrio y proporción mesurada.

Lo que muchas personas entienden por espiritualidad o religiosidad es una idea interesada, y por tanto forzada, por conseguir algo. Y siempre que la mente se interponga el resultado que se persigue puede estar coloreado por el auto-engaño.

Esa ilusoria espiritualidad, en este mundo relativo y humano, es difícil de detectar por las trampas sutiles que nosotros mismos nos creamos y que a veces otros también alimentan.

Alguien dijo “no ve de la misma manera el árbol, uno que lo quiere talar y otro que simplemente desea sentarse a su sombra”.

La motivación natural y el anhelo que nace en el corazón, son los mejores incentivos que nos pueden mover de manera libre, sincera y voluntaria a hacer algo.

¿Qué nos TRASTORNA? Todo exceso. El sobre-esfuerzo, la sobre-exigencia, el deseo exagerado de querer superarse, la busca permanente del éxito. Orgullo desmedido. Fuerte sentimiento de fracaso. El querer sobresalir y destacar siempre.

¿Qué nos TRANSFORMA? La actitud comedida. La atención y el silencio sin esfuerzo. La pureza de intención. El despertar y desarrollo de la Conciencia. Amarnos a nosotros mismos. Ser respetuosos con todos los demás. La sinceridad del corazón. La humildad.

El tiempo es mío

arbol mandalaLAS COSAS QUE SE HACEN POR OBLIGACIÓN Y A DISGUSTO OCUPAN TIEMPO.

El tiempo que se contabiliza, se calcula por el sobre-esfuerzo. Ese es el tiempo que te consume.

El MIEDO ocupa mucho tiempo. Y el miedo, dentro del tiempo, se convierte en ansiedad.

Sentir que no te alcanza el tiempo, que no tienes suficiente tiempo, produce angustia e infelicidad a la larga.

La queja ocupa tiempo. Una mente agobiada roba tiempo. Hay que liberar el tiempo y el espacio de basura mental.

Cuando te deshaces de los miedos e inseguridades comienzas a poseer todo el tiempo del mundo. Y ese sentimiento de Poder te hace sentir libre y privilegiada. Has descubierto el mayor tesoro existente en ti: el tiempo te pertenece.

Pobres las madres que no tienen tiempo para ser mujer. Y las mujeres que no tienen tiempo para ser madres … ¿será que no somos capaces de controlar nuestro tiempo o de priorizar nuestros deseos?

LOS LADRONES DE TIEMPO.- Un filósofo dijo recientemente que somos “esclavos voluntarios”. Hemos vendido nuestro tiempo a cambio de “una vida más cómoda”.

Para recuperar tu espacio y tiempo debes abandonar todos los apegos. Deshacerte del consumo innecesario y de las comodidades superfluas.

¡El tiempo es mío! Lo valoro,lo disfruto,lo utilizo con respeto y conscientemente.

El tiempo es mío y ese sentimiento me da poder: Soy dueña de mi tiempo.

Lo contrario es sentir que no te alcanza el tiempo, que no tienes suficiente tiempo, y esa preocupación y sentimiento termina agotándote física y mentalmente …

Pero cuando reconquistas el espacio y el tiempo, tienes la victoria sobre el MIEDO a perder lo que te pertenece por derecho. Conquistas el PODER de CREAR el tiempo PARA TI.

La creatividad expande el tiempo; lo hace productivo.

El Amor expande el tiempo; lo extiende ilimitadamente.

Las cosas que hacemos espontáneamente y de corazón no ocupan tiempo. Dales prioridad en tu vida. Hazte inmortal.

Auto-exigencias

mujer-corriendoLa auto-exigencia,como exceso,  fácilmente   deriva en enfermedad  si no  detenemos a tiempo esas auto-imposiciones desmedidas y ese ritmo feroz que nos obligamos seguir.

Además de crear insatisfacción e infelicidad, finalmente puede crear crisis de ansiedad y otros  trastornos mentales como  miedos, obsesiones, depresión y fobias. ¡Y hasta los niños ya comienzan a padecerlas!

De ahí la importancia de conocerse a uno mismo. La importancia de ser Observadores del personaje en nosotros que, en este caso, exige más y más, pero no encuentra el límite para sentirse satisfecho consigo mismo y disfrutar de la vida.

Son patrones quizá heredados o característica del propio carácter y naturaleza, que pasan a un primer plano de forma inconsciente y exagerada. Querer destacar, necesitar reconocimiento, sentirse valorado … puede ser  un aliciente y nos ayuda a avanzar, pero cuando ya se convierte en un desafío más allá de nuestras limitaciones y una sobre-exigencia y sobre-esfuerzo, termina por repercutir desfavorablemente en nuestra salud física, mental y emocional.

El sistema educativo de competitividad no favorece en nada. El que los padres hagan comparaciones entre los hermanos o exijan a sus hijos más allá de sus capacidades, son el caldo de cultivo para tener adultos infelices.

Conócete a ti mismo. Acepta tus limitaciones y disfruta de tus talentos. Desarróllate al ritmo que tú te marques, de manera que te permita disfrutar  de la vida.

Valora las pequeñas cosas de la vida. Respira hondo.

 

 

La acción del cambio

felicitacionTodo es posible en la medida en que nos lo creamos sin resquicio de dudas.

Vivimos en un estado permanente de mudanza, de transmutación y es así como se construye y se desarrolla la vida; en la acción del cambio.

Vivimos  en movimiento continuo porque somos energía y desde la vibración creamos. Creamos sonido, música, color, forma …  Desde lo más visible en nosotros; el exterior de nuestro cuerpo físico; observamos, nos relacionamos, amamos y odiamos, y todo ello en una continua pulsación de  de vida.

Nuestra respiración cambia según nuestros estados emocionales, pensamientos, sentimientos. Inclusive lo impalpable,   como es nuestro cuerpo energético o nuestro espíritu, -desde la sensibilidad de su percepción-, nos podemos beneficiar de las energías sutiles, que se mueven y hacen cambiar nuestra visión, haciéndola más clara y extensible …

Sólo quien se niega al cambio sufre.  Sólo quien se niega a movilizarse  junto con su alma, la vida le resulta un sobre-esfuerzo. Sólo quien se resiste a mudarse  a un nuevo ciclo y fluir con la Naturaleza, enferma y se consume en su bloqueo energético de vida.