Adentrarse en uno mismo

Una cueva o caverna, es un símbolo universal del lugar de unión del Yo y el ego; el punto de encuentro entre lo divino y lo humano.

Soñar o hacer un trabajo de visualización con una cueva nos da una dimensión superior del conocimiento oculto en nuestro interior, como lugar de iniciación.

Así como la montaña es el principio masculino, la caverna en la montaña representa el principio femenino, la matriz de la Madre Tierra en su aspecto protector. Entrar en ella con la intención y sinceridad de encontrar el conocimiento de nosotros mismos tiene un gran beneficio como experiencia trascendental.

Como lugar de iniciación, la cueva está ligada al corazón espiritual. Profetas, santos y visionarios se han resguardado en una cueva esperando recibir revelaciones o el estado de iluminación.

Soñar que uno se adentra en una cueva representa un cambio de estado y la victoria sobre el peligro.

Vivimos en el mundo dual de la manifestación. El simbolismo habla de que lo terrestre es sólo un reflejo de lo celestial. Lo superior contiene el significado de lo inferior. Comprender el simbolismo nos aleja de las supersticiones. Aceptar y agradecer la vida, adentrarnos en ella con valentía y curiosidad sana, nos ayuda a avanzar con confianza; sintiéndonos plenos.

La alineación de los chakras

Haciendo mi ejercicio de alineación de los chakras, esta mañana, en cuanto me fui a mi campo astral, me ha venido con mucha claridad la imagen del cauce de un río, sin agua, pero con lodo fresco y con muchos nutrientes. Lo he estado observando y he sabido que era yo.

He pedido viniese el agua y enseguida ha aparecido. La he visto llegar como si se hubiesen abierto las compuertas de una presa; ha llegado con la fuerza y energía de un torrente, cubriendo en un abrir y cerrar de ojos, todo el cauce. Y he visto el agua correr, saltar, fluir en mí. Y esa visión me ha producido mucha paz y confianza.

Este ejercicio de alineación de los chakras lo hago cada día desde hace más de quince años. Es un ritual lleno de significados y mensajes que me conecta con mi Ser, con la Madre Tierra y con las energías cósmicas.

Me lo enseñaron cuando me inicié en REIKI. Y lo comparto, ya siendo maestra de REIKI, con todos los que se inician en este maravilloso Camino. Pero lo enseño también a otras personas a las que veo sinceramente interesadas en el despertar de su Conciencia.

Ese ejercicio está explicado en este Blog y os animo a hacerlo. Sólo hace falta sinceridad, intención e invocación clara y vigorosa… y por supuesto, constancia. No esperéis resultados, no os juzguéis, simplemente disfrutad.

Aquí no influye la mente. No es cosa de la imaginación. Al principio la mente crea dudas, porque no entiende ni acepta que ocurra algo que ella no haya creado. Pero os aseguro que por encima de la mente existe un campo extrasensorial, donde la Conciencia se expande y capta otras realidades que nos transmite con símbolos o representaciones para que entendamos sin palabras lo que necesitamos entender o afianzar.

El poder de visionar

El poder de Visionar es propio de los hombres y mujeres que han encontrado el Camino del Silencio en su interior, a través de la quietud de la mente  y el desarrollo de los sentidos internos; como la escucha y la vista.

Visionar sucede cuando te encuentras con tu Ser y él te lleva de la mano a explorar y vivenciar otras dimensiones. Puede suceder a través de los sueños o en los momentos de quietud y paz interior donde consigues un estado expandido de Conciencia.

Debe haber armonía y equilibrio en los centros energéticos de la persona y una percepción sutil y ampliada de los mismos.

La meditación y el Reiki, son grandes ayudas para conseguir esta conexión con nuestro Ser y trascender este plano hacia otras dimensiones. Experimentar es un conocimiento directo del sentido sagrado de nuestro Ser.

Al visionar se manifiesta nuestro espíritu. A través de pensamientos en forma de símbolos emerge nuestro poder intuitivo y premonitorio.

Visionario es el que ve en toda su amplitud la Realidad  de la existencia del  Ser.