Pobreza afectiva

La pobreza es carencia de lo necesario para vivir y la falta de Amor resulta ser la mayor de las pobrezas porque nos aísla en la amargura y la soledad.

El Amor no es sólo un sentimiento; nuestra nobleza, como individuos, está basada en el Amor que somos; en la cantidad y calidad de Amor que somos capaces de sentir por nosotros mismos y por los demás.

Si te sientes pobre en Amor -para dar así como para recibir- seguramente esa creencia terminará minando tu corazón, haciéndote insensible, de apariencia fría, desconfiado. Y tomarás el rol de víctima.

Inconscientemente, piensas que es la forma de protegerte. Por el miedo a ser rechazado o porque hayas sufrido en el pasado humillaciones o abandono.

Cuando nos hacemos conscientes de nuestra pobreza, la reconocemos, la identificamos… y nos damos cuenta de su inutilidad, de la privación de felicidad que supone y del daño que nos hace… decimos BASTA. Y a partir de ahí podemos exaltar nuestras cualidades y talentos…. comenzamos a amarnos.

COMENZAR A AMARNOS en pequeños detalles. Prohibido castigarnos, etiquetarnos negativamente: “es que soy tonta”… “podría haberlo hecho mejor”… “no sirvo para nada”… “¿quién se va a fijar en mi?”…

Salir de la pobreza afectiva, valorando quien somos, -aceptándonos a nosotros mismos- eso en primer lugar. Y luego, sentirnos capaces de mejorar lo que nos propongamos. …

¿Cuál es mi deseo más profundo? ¿Cuál es mi secreto mejor guardado y que hoy me voy a permitir sacar a la luz?

Los secretos

mujer caracolaAlgunas personas me han hecho confesiones que me han dejado sin aliento. Cosas con mucho peso porque no se las han dicho a nadie. ¡Un secreto tiene mucho peso!

Los secretos llevan una carga emocional tan grande que aunque para el que lo escucha puede que no tenga mucha relevancia, sí es muy importante y trascendente para el que lo ha vivido y lo guarda sólo para sí mismo.

Un secreto se oxida en el corazón de quien lo custodia.

Un secreto, cuando se comparte, es como abrir la puerta del pájaro enjaulado: una liberación para el pájaro y una descarga de responsabilidad para quien lo cuidaba.

Me cogi desprevenida cuando Ana me contó su secreto, que me aclaró que nadie más sabía.Me sorprendió me lo fuese a contar a mí que ni siquiera era una amiga, sólo era una conocida. Simpatizábamos. Existía una corriente de afecto entre las dos pero nunca nos habíamos detenido a hablar de nosotras-

Mientras me contaba, algo tan íntimo, yo me sentía algo asustada y sobrecogida … por qué me lo cuenta a mi … me estaba transfiriendo y contagiando de un sentimiento profundo de tristeza y dolor. Yo siempre la había visto sonriendo feliz. Es verdad que distante de los demás, solitaria.

Luego, estando ya sola, recapitulé sobre nuestro encuentro. El que ella depositase en mi su confianza y al final me dijese “esto no lo sabe nadie más”, me hizo sentir responsable de guardar un secreto de igual manera ella lo guardaba tan celosa y valientemente.

Pero entiendo que a veces se hace necesario compartir.

Lo que he aprendido de este episodio de mi vida es que no se puede juzgar porque en el momento en el que otro se abre a contarte su secreto te deshaces en compasión.