10 reglas de oro

universo 3Somos la extensión del Universo. Algunos lo han experimentado, para otros es un misterio pero la mayoría lo ignora. Podemos descubrir la divinidad dentro de nosotros, convirtiendo nuestra vida en algo sagrado.

Podemos comenzar creando nuevas actitudes y hábitos en nosotros:

1) Terminar con la competitividad. El pulso magnético del Universo es el mismo en cada uno de nosotros.

2) Pasar de creer a sentir. Llevemos nuestros cinco sentidos al interior de nuestro Ser y vivenciemos somos energía.

3) Conectar Mente y Corazón para mayor equilibrio entre Lógica y Amor.

5) Hagamos de los verbos Compartir y Dar, algo cotidiano en nuestras vidas.

6) El miedo debe desaparecer totalmente.

7) Saber que la muerte nos actualiza, tengámosla presente. Seamos agradecidos.

8) Responsabilidad y respeto por uno mismo, nos proporcionará dignidad e integridad.

9) Alimentación sana, ejercicio físico y descanso real.

10) Liberar el pasado. Sentirse libre para evolucionar.

Cuando me amé de verdad

mujer anciana hermosaEl autor de este hermoso escrito es Charles Chaplin.

Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier
circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora
correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.
… Hoy sé que eso tiene un nombre…”AUTOESTIMA”

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y
mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy
contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…”AUTENTICIDAD”

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera
diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a
mi crecimiento.
Hoy eso se llama…”MADUREZ”

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es
ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo
para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el
momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es…”RESPETO”

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que
no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud
egoísmo.
Hoy se llama…”AMOR PROPIO”

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí
de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero
y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es…”SIMPLICIDAD”

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y
con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la…”HUMILDAD”

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y
preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es
donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama…”PLENITUD”

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y
decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es…”SABER VIVIR!”

“No tengamos miedo:
…los planetas también chocan, y del caos, nacen las estrellas.”

Colectivo Unificado

hombres juntosYa que nos cuesta cubrir los requisitos como ‘humanidad‘, vamos a ponernos un nuevo objetivo… quizás como ‘colectivo unificado‘ nos resulte más fácil entender hacia dónde debemos dirigir nuestras más altas miras como seres humanos.

Para hacer efectiva esta transformación tenemos que salir del flaco individualismo reforzando nuestra identidad, desde la generosidad y en el respeto por el colectivo de seres vivos que incluye a la Madre Tierra.

Con esta nueva intención podemos impulsarnos hacia una renovación en nosotros mismos para comenzar a crear nuevos sistemas de educación, bienestar social y cooperación real y honesta.

Todas las enfermedades mentales de hoy provienen del mundo caótico y cruel que hemos construido.  Podemos disminuir la confusión y el ritmo exterior frenético, deshaciéndonos de todos los patrones incoherentes heredados y  centrándonos en nosotros mismos como seres espirituales compasivos.

 

 

El vínculo con el padre y la madre.

mujer madre 1Existe un orden jerárquico en todo el universo; desde lo más grande a lo más pequeño y reconocer ese orden, respetarlo,  aceptarlo y ajustarse a él, hace la  vida más simple y sin esfuerzos .

Dentro de ese Orden y Leyes universales está el “honrar al padre y a la madre”. 

Ser madre o padre no es un oficio, es un estado,  que comienza a “gestarse” con el nacimiento del hijo y va tomando forma y realidad cada día, a la par que el hijo crece y se desarrolla.

El reconocimiento y respeto por las personas que nos han dado la vida, sin entrar en enjuiciarlos, nos hace cabales como individuos, nos proporciona la cualidad de completitud. Pero esto recién lo comenzamos a entender cuando nosotros mismos nos convertimos en padres y madres y entramos en el proceso, muchas veces doloroso, de deducir su verdadero significado,  en toda su extensión y profundidad.

La mujer gesta y alumbra al recién nacido, -el bien supremo-, y se convierte entonces en madre. Es esa cualidad y atributo lo que los hijos deben respetar y agradecer, independientemente de si ha sido “buena o mala” madre o padre.

 

Para que en una persona haya un desarrollo completo debe integrar interiormente a ambos progenitores. Desde ese registro consciente, como eslabón de un parentesco de sangre, uno debe asumir su identidad y reconciliarse de forma total  consigo mismo y con los que fueron dadores de su vida -haya sido consciente o inconsciente de ello-. Este es un proceso curativo para limpiar y liberar patrones emocionales que benefician inclusive a las próximas generaciones.

No le corresponde a los hijos juzgar a los padres. Porque las relaciones pueden romperse, podemos darle la espalda, pero el vínculo es permanente, perpetuo. El respeto hacia nuestros progenitores  es fundamental para sentir paz en el propio corazón. El reconocimiento y agradecimiento es esencial para que la llama del Amor permanezca viva y se extienda.