Nuestros centros energéticos

Desde el REIKI le llamamos ejercicio de auto-sanación o alineación de los chakras al ejercicio que te ayuda a trascender la mente y a conectar con el Ser esencial que eres.

Si haces el ejercicio todos los días, poniendo las manos en cada chakra,* de arriba abajo, sentirás cómo cada vez más se fortalecerá tu certeza de que principalmente eres Luz (energía) y que ésta emana de la Conciencia Superior.

Comienzas entonces a experimentar cómo funcionan y están separados, el yo-personaje que se mueve en el Plano material y el ALMA, que es ilimitada y puede despertar en ti, la Presencia Divina que habita en tu corazón.

Detrás de tu idea de individualidad existe una “intuición” que sobrepasa a la mente y es la de poder experimentar que el UNO nos incluye a todos los seres vivos y a toda la creación.

Lo que nos confunde y nos hace tener miedos y sentirnos abandonados o perdidos es justamente el habernos desconectado de nuestro Origen… habernos alejado de nuestra esencia y naturaleza.

Así que “si tu espíritu quiere volar más alto que las palabras; dale alas”, como muy bien dijo alguien.

  • en este Blog puedes encontrar cómo realizar este ejercicio que yo te animo a hacer. Llevo más de quince años haciéndolo y sé que es lo que me mantiene conectada con la Conciencia Superior que me guía, con Dios.
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Creencias y espiritualidad

Quien se identifica con orgullo “yo soy creyente¨ no dice gran cosa.

El creyente es un ser adoctrinado espiritualmente. Solo cree quien no tiene capacidad para cuestionar o trascender los pensamientos e ideas de otros, quien delega en otros su facultad de experimentar la riqueza del cuerpo y universo espiritual. Y eso significa alejarnos de nuestra semejanza a Dios y nuestro potencial divino.

Los Mensajes y Revelaciones que nos han sido trasmitidos por los profetas y Maestros es para que los activemos en nuestro corazón. No son palabras a memorizar o mandatos a seguir ciegamente. Son “semillas de Luz” para que sembremos en nuestro corazón y nos ayuden a expandir nuestra Conciencia.

Seguir una disciplina espiritual con algún tipo de interés personal, ralentiza los efectos de la misma. Para que se origine la apertura de Amor Incondicional en nuestro corazón debemos exponernos espontanea y sinceramente a la Divinidad dentro de nosotros.

El “hágase en mi Tu Voluntad” son mucho más que palabras. Es una vibración potente que expresada desde el corazón rompe los obstáculos que hubiesen para sentir la Presencia divina en nosotros.

Nos olvidamos fácilmente, en este sociedad materialista, de que tenemos un cuerpo espiritual al que nutrir. Todas las enfermedades mentales que hasta los niños y jóvenes comienzan a padecer como la ansiedad y el estrés, no son más que los síntomas externos de una humanidad vacía y perdida que no escucha el clamor de su espíritu.

Cuidemos y desarrollemos nuestro estado de Conciencia, esa es la clave. Dejemos de lamentarnos, de exigir a los demás. Seamos uno con nuestro espíritu.

Decretar la Abundancia

ser dentro universoTenemos la capacidad de gobernar nuestra mente y nuestra energía vital. Tenemos la capacidad de aprender a ordenar esta energía; refinarla, almacenarla y dirigirla hacia nuestros centros energéticos superiores para despertar y desarrollar la INTUICIÓN, que es desde donde despegaremos para navegar hacia otras dimensiones de nuestro Ser.

Lo más importante a entender sobrepasa la lógica de ahí el sufrimiento al sentirnos atados y limitados a una mente inferior controladora e insegura. Nos sentimos vacíos, abandonados, perdidos …

Es posible y necesario traspasar esa frontera mental y liberarnos de todos los pensamientos y creencias negativas que hemos decretado inconscientemente “No puedo. No sirvo. No es para mi. No soy. No me siento motivado”…

Tomemos conciencia de que los pensamientos tienen un enorme poder de atracción. Eso que pensamos es lo que atraemos. Si no me valoro nadie me va a valorar y con mis pensamientos negativos estoy bloqueando todas las buenas oportunidades que están ahí esperando la posibilidad de llegar a mi.

Con tus pensamientos positivos estás decretando la abundancia y la felicidad en tu vida. Situándote en tu interior y reconociendo tu divinidad en la Presencia divina dentro de ti, serás capaz de anular todos los miedos e inseguridades que la mente inferior estaban creando desde su ignorancia y alejamiento del Ser completo en eres.

Declara mentalmente y con el corazón abierto que la Presencia Divina se encuentra en ti. “Yo Soy”, significa que Dios se está expresando en tu vida. “Yo Soy la Abundancia, la Verdad y el Amor, manifestados en mi”.

Anécdotas del astral

montanas-preciosasEn mi mundo astral, mi casa es enteramente de cristal y madera clara. Bajo unos escalones para salir al exterior. Fuera hay un prado enorme de hierba fresca que cubre todas las lomas que hacen pendiente y se pierden en el horizonte. Hay vacas, ovejas y caballos pastando libremente.

Yo me dejo caer y rodar, disfrutando del contacto con la hierba. Y bajo y bajo hasta un pequeño pueblo encajado entre montañas muy apretadas a lo hondo. Por ahí pasa un río que cruzo y sin parar de caminar, empiezo entonces a subir por la ladera de la montaña, por un sendero estrecho al lado de un precipicio.

Subo apoyada en mi bastón,  (me veo a mi misma desde arriba) y cuando llego a la cima está allí mi maestro,como cada tarde,  esperándome bajo un árbol. Nos saludamos y le digo que deseo sentir la cercanía de la Presencia Divina. Y él me dice dos cosas importantes:

– Primero, cuando dejes de juzgar, sentirás compasión por todos. Es entonces cuando estarás preparada verdaderamente para alcanzar ese estado de pureza.  Estar al servicio de los demás es mucho más que un deseo. Irradiarás la Presencia Divina y ella te guiará

Me puso el ejemplo de cómo actuamos cuando nos cubre la niebla. Empezó en ese momento a cubrirnos una niebla espesa y me dijo:

– A la niebla no hay que hacerle caso; no se puede luchar contra ella. Sólo esperar y dejar que pase y cuando pasa,  podemos nuevamente ver con claridad; comprobamos que todo sigue igual que antes.

La niebla comenzó a disiparse y entonces continuó: El segundo consejo sería que sólo tienes que dejar que las cosas ocurran; serenamente, desde la confianza absoluta, sabiendo lo que hay, aunque en esos momentos no seas capaz de ver. Confía, en que todo lo que tenga que llegar a ti, el Universo lo pondrá a tu alcance… sólo tienes que estar despierta.

 

 

 

Crear una Conciencia receptiva

angel 13La vida es una corriente de energía vital, con una vibración, frecuencia, Luz, Conciencia, Inteligencia… variante.

Tenemos la capacidad de, voluntariamente, reactivar y acrecentar esta energía con la finalidad de evolucionar a Planos superiores donde la Conciencia es pura Luz.

Alcanzar un estado vibratorio alto,  estable y armonioso, supone crear -por el poder de la intención-  la paz interior que todos deseamos y una Conciencia  lumínica receptiva.

Una Conciencia receptiva  convierte el alma en Canal para recibir la asistencia de energías superiores -seres de Luz-  que son, inteligencia cósmica, al servicio de las almas que les invoquen y pidan ayuda.

Cuando alcanzamos la etapa de la ACEPTACIÓN (de la no-resistencia),  abrimos nuestro corazón espiritual para que esta Fuerza, que se manifiesta como seres de Luz de Amor Incondicional,  se haga presente en nosotros. Sentir la Presencia divina en nuestro corazón nos proporciona certeza, fe, confianza y paz. El Universo nos manda señales. No son casualidades o coincidencias, no se trata de magia, pero sí son manifestaciones reales que están por encima de nuestra lógica y razonamiento.

Desde el reino de la Conciencia Cósmica, los maestros ascendidos, los santos, ángeles,  la Madre y Padre celestiales, son aquellos que son llamados a interceder por los seres humanos y es beneficioso invocarles, nombrarles en nuestras oraciones de agradecimiento. Ellos nos atraen hacia la Luz. Ellos nos dan el Aliento para poder soportar las dificultades.

 

 

Haciendo camino. Aitana

caminoTenía 34 años, me sentía llena de energía, en los mejores años de mi vida.  Estaba viviendo en un piso de un pueblecito de Valencia, trabajando bajo estrés como directora comercial, con la responsabilidad de criar y educar a mis hijos que eran la razón de vivir. Pero no estaba contenta. No conseguía entender  la vida y cómo debía vivirla para sentirme satisfecha y en paz.  Lo que tenía claro era que como lo estaba haciendo NO me satisfacía.

Un día me pidió una pareja amiga que les llevase en el coche a la Sierra de Aitana en Alicante, donde vivía una familia muy querida para ellos. Me contaron que esta familia, lo habían dejado todo; su buena posición económica y social, por seguir sus creencias espirituales. Y para allá que nos fuimos.

No sé cómo sucedió, ya que ni siquiera había introducido la idea previamente en mi cerebro para procesar la posibilidad, pero… el caso es que una vez allí,  después de un par de horas de estar charlando amigablemente y oírles decir que a ellos no les importaría compartir la casa -que era muy grande- con otra familia, les pedí que me aceptasen vivir con ellos.

Se quedaron de una pieza. Me miraron boquiabiertos. No podían articular palabra y así estuvieron un buen rato: mirándome sorprendidos. Después me dijeron que lo tenían que pensar detenidamente. Que, claro, ellos habían pensado en una pareja que pudiese colaborar en los trabajos de la casa y el campo. Una familia con no tantos hijos, pues ellos ya tenían cuatro. Pero que lo pensarían.

Y sí, unos días después me contestaron que por muy loca que era la propuesta, ellos aceptaban que fuese a vivir con mis hijos a su casa. El caserón estaba en lo alto de una montaña y desde allí, como si de un palco privilegiado se tratase, teníamos una vista inmensa hasta el horizonte.

Fue la época más feliz de mi vida. Formábamos una gran familia. No hubo nunca una discusión entre nosotros. Todo asunto que tuviese que ver con el dinero lo manejaban ellos, aunque se tratase de comprar la ropa que hiciese falta para mis hijos. Lo poco que yo tenía se lo entregaba a ellos. Y así era feliz. Nos repartíamos todos los trabajos de la casa y el campo. Hacíamos el pan, mermeladas, recolectábamos la manzana y la almendra, cuidábamos de la huerta… hacer todo eso me gustaba muchísimo, pero sobretodo, me llenaba el paisaje. Nunca me sentí sola y mis hijos también eran felices.

Julio y Elma seguían las enseñanzas de un maestro de Indonesia. Hacían un ejercicio muy sencillo varias veces por semana de “conexión” con las fuerzas celestiales o con el Ser Supremo, como cada uno quiera llamarlo. La cosa era muy libre y no requería hacer ningún juramento o comprometerse a nada así que cuando Julio me preguntó si me quería unir con ellos a hacer el Látija le dije que si,  por curiosidad más que nada.

No había un lugar preestablecido, a veces nos íbamos a la era, debajo de las estrellas o también en el mirador que estaba más recogido y había unos asientos de piedra o dentro de la casa si hacía mal tiempo y los niños ya estaban acostados, daba igual el lugar. No había ceremonias ni rituales ni nadie dirigía ninguna oración colectiva, simplemente  cada cual vaciaba su mente y pedía a Dios sentir Su presencia. A partir de ahí cada uno integraba en sí mismo su propia vivencia.

La experiencia más fuerte que yo tuve es muy difícil de ponerle palabras sin empobrecerla. En mi interior, desde cada célula de mi cuerpo, siempre vibraba un mensaje:  “ten confianza”  que se grababa en mi corazón.

Somos algo más que Mente

mujer iluminadaAdemás de la mente y más allá de ella, -en Planos superiores de nuestra existencia- está la “Presencia divina” en cada uno de nosotros. No tiene forma ni  nombre propio.  Ni siquiera es una creencia exclusiva de las religiones.

En esencia somos espíritu y al tomar conciencia de que somos sustancia inmortal y espiritual, como parte de un Todo indivisible, nuestra percepción de la vida y de nosotros mismos cambia irremediablemente.

Una vez uno siente en sí mismo la Presencia poderosa de esta energía,  es cuando por fin,  termina la búsqueda de ese ‘algo’ que anhelábamos instintiva e intuitivamente desde el fondo de nuestro corazón… y entonces desaparece el sentimiento profundo de abandono y soledad.

Vivir desde la Mente -sin desarrollar la capacidad de pensar- nos mantiene en el Plano lineal de lo concreto,  reduciendo el campo de percepción de nosotros mismos.   El sentimiento de vacío,  confusión y   frustración son los síntomas de una mente contaminada por los miedos y la inseguridad. El sentimiento de infelicidad profunda, aparentemente sin causa,  viene de ese alejamiento de la Realidad y la desconexión  de nuestro Ser esencial.

El Camino a andar para salir de la conciencia del ego y alcanzar la conexión con nuestro Yo Superior, pasa por varias etapas de transformación interior. La ‘Presencia‘ es Luz y es Conciencia; la mejor guía y la mejor conductora que nos llevará de vuelta a nuestros orígenes, donde se halla  la Dicha de Ser.

En este   proceso de evolución, nos  liberamos de todas las capas de energías densas contaminadas que nos condicionan y limitan. Soltar al personaje produce la transformación deseada. Desembarazarnos  de todos los velos que nos impiden ver la Realidad,  así es como iremos  descubriendo  nuestra real naturaleza. Tenemos que estar despiertos y centrados. Y desde esa unión integral es como recuperaremos el entusiasmo y el agradecimiento por la vida misma.

Dejar de quejarnos y apenarnos por nuestra suerte… dejar de justificarnos. Amarse a uno mismo es deshacerse  de la actitud de víctima.

Se trata de limpiar la mente de energías tóxicas que amordazan el cuerpo físico, mental, emocional y espiritual, para poder luego elevar nuestro Ser a las vibraciones de Planos superiores en nosotros mismos.

El Amor sanando la materia desde el reconocimiento, el perdón, la aceptación y el agradecimiento. Desarrollar la Conciencia del Alma es conseguir la paz interior que todos anhelamos.