¿Cómo conseguirlo?

manos al timoMientras vives en el Plano material y mental crees que eres tú quien decide; te consideras importante pero al mismo tiempo no puedes evitar sentirte desgraciado o intranquilo.

Te esfuerzas sobremanera  por cuidar tu imagen, exigiéndote tanto que nunca alcanzas la felicidad y ni tan siquiera la sensación de satisfacción contigo mismo.

Pasamos todos por ese proceso; desde la queja, la justificación, la duda constante, el sufrimiento y mil problemas más hasta poder alcanzar el estado de aceptación de quién somos y de lo que el mundo nos ofrece. Poder conseguir hacernos dueños de nuestra vida parece inalcanzable.

La frustración que crea la mente con pensamientos de auto-castigo y victimismo se han terminado en el momento que decimos ¡basta!. En este momento despierta la Conciencia de querer ser uno mismo.

Se acabó el socorrido “NO SË” que nos aparta de la realidad. Ese “no sé” que nos ayuda a escabullirnos de enfrentarnos con nosotros mismos y nuestros problemas.

¿Cómo conseguirlo? Dejándonos ayudar. Recurrir a un sistema o técnica que nos permita desbloquear nuestros centros energéticos. Que nos ayude a purificarnos mental y emocionalmente de todos los condicionantes y creencias. Aprendiendo a controlar y desarrollar nuestra mente. Esos primeros pasos necesitan de disciplina, constancia y guía.

ARMONIZAR lo que pensamos con lo que decimos y con lo que hacemos… Desde la coherencia nos sentiremos mucho mejor con nosotros mismos.

¡Que nuestras células se renueven de forma saludable! Desarrollemos la capacidad para sintonizarnos con una más alta frecuencia de Amor para que nuestro corazón permanezca puro y nuestro espíritu   humilde.

Vivir es paz con uno mismo es posible.

¿cómo te sientes por dentro?

La verdad es que desde el vacío afectivo y los miedos formamos una personalidad que con el tiempo se convierte en una trampa de muy difícil salida y una carga sobre nuestros hombros y corazón que  termina alejándonos de nuestro Ser.

Si no sabemos resolver los traumas del pasado; sanándolos enfrentándonos a ellos y perdonando -tanto a los demás como a nosotros mismos-, ese peso, ese espacio en el corazón que ocupa todo ese dolor, rabia  y miedos, está limitando nuestra capacidad de amar: a nosotros mismos, a los demás y a la vida misma.

Toda esa parte emocional que nos envuelve, que no hemos solucionado, y que arrastramos desde la niñez, no nos deja ver nuestra realidad; no somos conscientes de ella sencillamente porque no somos capaces de enfrentarnos a ella. No queremos ver. No queremos saber. No nos conocemos en absoluto… usamos el escudo del “no sé” y damos por finalizada la búsqueda de nuestra infelicidad.

Por  mi consultorio pasan casos extremos pero que son ejemplos para todos y el conocerlos sirve para que veamos esas trampas en nosotros mismos. Vino un hombre mayor quejándose de insatisfacción e  infelicidad. Quería recuperar las ganas de vivir. Dijo que su vida era perfecta aparentemente; familia feliz, salud, dinero…  echaba de menos el poder salir con su velero o viajar a países exóticos como hacia antes y achacaba a eso -aunque sin creerselo- su falta de ánimo y decaimiento.

La cuestión radicaba en sus miedos. Él es dentista y dijo que desde el primer día que puso su consultorio y comenzó a trabajar, él siente miedo. Todos los días que va camino a su trabajo sus pensamientos y sentimientos son de miedo…

– ¿A qué? -pregunto, teniendo en cuenta que este señor lleva 30 años trabajando.

– No sé -es la respuesta.

No puedo evitar preguntarle ¿llevas todo este tiempo con ese sentimiento de miedo en el cuerpo y todavía no sabes por qué?

– De verdad, no lo sé – me contesta desde su desazón.

Este es un caso como tantísimos otros. Da igual el escenario y los personajes; el fondo siempre es el mismo: ¿Qué limita mi Ser? … y no dejar pasar el tiempo que nos vaya atrapando y envolviendo, como hace la araña con su presa. En este caso, la araña es la mente y su tela en la que quedamos atrapados es ese “no sé” que nos inmoviliza.

Sólo cuando tomamos la vida y cada situación de la vida como un desafío y nos enfrentamos a ella, nos libramos de caer en este tipo de trampas que nos tiende  nuestra mente.

Hacer repaso a menudo de nuestra estado interior: ¿Cómo me siento por dentro?… desde el corazón que venga la respuesta y solucionar inmediatamente.

Encontrar las opciones y elegir las soluciones… no tomemos por normal el que nuestras sombras sean más grandes que nuestra Luz.