Poner la Mente en su sitio

Vivimos la vida desde la Mente. Y mientras vivamos desde la Mente estamos atascados en el mundo de la dualidad y la ilusión.

Si la Mente es débil y dominante a la vez, nos frenará a experimentar lo nuevo: los miedos se forman en la Mente.

Somos capaces de crear monstruos que nos acosan. Pero también somos capaces de sembrar Luz con el pensamiento.

Tenemos la capacidad de ser transmisores y receptores de energía para hacer y atraer el Bien. Como, por el contrario, podemos ser manipuladores y crear los más sutiles impedimentos mentales que no nos dejen avanzar.

La toma de Conciencia de cómo funciona la Mente y llegar a experimentarla nos lleva a profundizar en nosotros mismos y nuestra realidad. Pero para ello tenemos que ser valientes, lanzados, atrevidos …

La gran trampa está en querer «ver» desde la Mente. Hasta que no consigamos salir de la Mente estaremos atrapados por ella.

Y ella nos ha enseñado a mentirnos, a falsear la realidad, a engañarnos justificándonos continuamente. Nuestra insatisfacción y conflicto viene de ese sometimiento al mundo ilusorio creado por la Mente no desarrollada.

Así que, vamos a renovar las creencias que tenemos de nosotros mismos. Y como es más fácil saber qué NO soy, vamos a ir descartando qué no soy y qué no quiero más en mi vida.

Para quedarnos desnudos finalmente como el Ser esencial que somos; que tiene una Mente a su servicio …

¿Podemos experimentar al Ser? Si, cuando logramos salir de la Mente.

A eso le llamamos LIBERACIÓN.

Salir de la confusión

mujer ante universoNuestro cuerpo emocional necesita estabilidad afectiva y firmeza de identidad y propósito. Si no es así,  confundimos los sentimientos y los expresamos  desde  un sentimentalismo exagerado y distorsionado.

El SENTIR muestra en primer lugar nuestro  estado de ánimo pero también la sensibilidad de nuestra alma.

El AMOR, que es tan inmenso e inagotable, lo reducimos al enamoramiento ilusorio o a un afecto práctico e interesado. No somos capaces de adentrarnos en él,  descubrir su pureza y experimentar su grandiosidad y esencia  incondicional.

El AMOR queda rebajado y reducido por la energía avasalladora de los miedos y un Ego dominante.

La pureza del Amor es dada cuando la mente no interviene, no duda, no juzga, no presupone, no exige, no manipula … sólo el corazón,entonces, se entrega.

Desde la inocencia del Ser, el Amor muestra su esencia.

Pero cuando la mente no está desarrollada -centrada- confundimos la Inocencia con la Ingenuidad. Y desde la Ingenuidad somos engañados (nos dejamos engañar).

Nos dejamos engañar porque una mente débil prefiere vivir en el mundo de la ilusión... le resulta más cómodo, aparentemente. … uno se parapeta tras sus miedos.

Desde el mundo ilusorio que crea la mente débil se prefiere no ver ni oír la Verdad ni la Realidad… uno no se siente capaz de afrontarla, se infravalora y por eso ni lo intenta ….

La ilusión es vanidad y orgullo del Ego y nos ciega; nos vuelve ilusos e ingenuos. Debilita la voluntad y la energía vital.

Todo lo contrario que la INOCENCIA que nos mantiene en la pureza de nuestra esencia. Conectados con nuestra Alma.

Conocernos a nosotros mismos es el gran primer paso.

 

 

La Verdad

ser deluzReconocer la Verdad es un acto de valentía y de autenticidad. Significa la liberación de los miedos. Mentir es esconder, falsear. Todos, en alguna medida estamos envueltos en la mentira y el disimulo. Es por eso que la Verdad nos molesta e incomoda. ¿Cómo es posible que le tengamos miedo a la Verdad? La evitamos porque nos duele reconocerla. Y debido a ello es por lo que nos complicamos la vida. Gastamos la energía en el disimulo; que no nos descubran … que no descubran ¿qué? …

En la medida en que nos comprometemos con la Verdad, van cayendo por si solas todas las mentiras -nuestras miserias-; las mentiras con la que construimos nuestra vida y a nosotros mismos. Las mentiras creadas desde el miedo.

El miedo va ligado a la mentira mientras que la Verdad posee la valentía de ser, desde el Amor y en Amor, que es la fuerza creadora de Luz.

En el mundo externo de las formas, se acomoda la Hipocresía: Nos sentimos obligados a aparentar.

Enfrentarnos a la Verdad es la muerte del Ego; que es falso y se sostiene en pie por la fuerza que le damos al mundo ilusorio.

Acepta el desafío de decir siempre la verdad, de vivir desde la Verdad. Eso te obligará a posicionarte en la Conciencia de Ser. Y eso te llevará a fusionarte a la Conciencia Suprema, a la que perteneces.

Cuando uno se enfrenta a la verdad de sí mismo uno se siente desnudo, y siente vergüenza. Pero no hay nada que esconder; somos, en nuestra desnudez, seres de Luz.

 

 

 

 

Sé tu mismo/a

mujer dorada preciosaLa forma más pobre de tomar decisiones es hacerlo desde los patrones mentales;  éstos nos  han sido impuestos desde la infancia y algunos otros los traíamos con nosotros en los códigos genéticos. Esto quiere decir que vivimos condicionados y que de alguna manera somos  un personaje diseñado por otros …

¿Qué significa esto?  No nos han enseñado a pensar. Vivimos desde la inconsciencia de forma mecánica , siguiendo modelos de conducta y pensamiento que nos han sido inculcados. Somos, en definitiva, seres sumisos a un Sistema materialista del cual somos considerados únicamente mano de obra.

Suena muy trágico pero peor es la realidad en la que nos encontramos y no queremos ver. ¿Dónde está nuestro Ser? ¿Sabemos quienes somos y el propósito de nuestra existencia? ¿O no hay propósito?

Se hace necesario DESPERTAR. Despertar nuestra Conciencia. Despertar nuestro corazón y alma.

Primeramente, se hace necesario salir de ese mundo ilusorio en el que estamos atrapados.  El segundo paso es entrar en un proceso de reconstrucción de uno mismo con pasos guiados por alguien con conocimiento;  alguien que ya ha hecho ese mismo camino y esté en el servicio de  guiar a los demás.

Tenemos que desaprender hábitos nocivos y crear nuevos que nos ayuden a expandir la Conciencia. Desarrollar el control mental y emocional. Todo ello para lograr crear una vida auténtica desde el Ser. Experimentar nuestro mundo interior nos ayudará a conectar con nuestra alma y ser dueños de nuestro destino.

Se trata de vivenciar lo que significa la verdadera Libertad del Ser. Vivenciar somos parte de la Energía Esencial del AmorPuro que ha creado los Universos y que nosotros somos parte de toda esa inmensidad.

(Esencia del curso de «Entrenamiento para la Nueva Conciencia)

 

 

En el mundo de la irrealidad …

trenLos grandes santos de todos los tiempos,  que han estado en comunión con la Divinidad y han alcanzado ver la Realidad han asegurado que este mundo es inconsistente e irreal.

Pretender salir del mundo ilusorio que fabrica la mente inferior desde la misma mente es un absurdo inútil y desgastante.  Hay un cuento indio que nos deja ver la diferenciación entre lo real y lo irreal:

Viajaba en cierta ocasión un prestigioso sabio de Bombay a Madrás, en uno de esos trenes imposibles en los que personas, animales y cosas se mezclan en una compleja y abigarrada camaradería típicamente hindú.

En el mismo vagón de nuestro sabio se sentaba un individuo de mediana edad y de aspecto estrambótico,  que llevaba apoyado en las rodillas un canastillo cuidadosamente cerrado.

De vez en cuando, el hombre abría con precaución el cesto, contemplaba con atención su contenido y volvía a cerrarlo meticulosamente.

Tras repetir un sinfín de veces la consabida maniobra, el sabio se sintió presa de la curiosidad y preguntó a su compañero de viaje qué era lo que guardaba con tanto cuidado en su canasto.

– Se trata de una pequeña mangosta -confesó el viajero-. Como usted sabrá, es un animalito muy fiero capaz de enfrentarse a toda clase de serpientes. Lo llevo permanentemente conmigo porque -y en este momento el hombre bajó con discreción el tono de voz-, verá usted, yo soy alcohólico, y en los accesos de delirium trémens que padezco, me protege de los ataques de esos malditos bichos.

Al escuchar tales palabras el sabio no pudo evitar una sonrisa de superioridad.

– Pero usted debe saber,  buen hombre, que en su caso las serpientes son completamente imaginarias – le dijo.

En el rostro del viajero se plasmó una amable sonrisa.

– Claro que lo sé -repuso- pero la mangosta también.