Vaticinar la muerte

ser-azulNos hicimos amigas después de que comenzó a venir a mi  curso de “Entrenamiento para la Nueva Conciencia” , de esto hace ya algunos años. Al terminar la primera clase se me acercó para decirme le había gustado mucho pero que debía despedirse. La miré, algo extrañada, esperando continuase la explicación. Entonces me dijo sin pizca de dramatismo que padecía un cáncer terminal y según los doctores no llegaría a la semana siguiente pero que, bueno, le había gustado mucho la clase y que le hubiese gustado mucho continuar…

Por unos momento me quedé sin saber que decir,  Pero finalmente le dije en el mismo tono que ella había empleado, más o menos así: “Bueno, te guardo la plaza por si hay un error de cálculo, vale?” y riéndonos nos dimos un largo abrazo.

A la semana siguiente que reanudamos las clases volvió;  guapísima por la luz que desprendía. Dijo de forma muy  bromista que los médicos nuevamente le habían dicho que no llegaría a las navidades y no podría comer turrones.

Cada semana, durante un año completo, esta mujer que tendría unos 45 años, vino a la clase por su gran fuerza de voluntad y al terminar se despedía con toda naturalidad por si no podía volver. Todo ello con una sonrisa y un agradecimiento de corazón inmenso.

Quiero vivir, me decía, pero quiero vivir disfrutando lo que me quede de vida. Estoy preparada.

Fue la que más provecho sacó de las clases pues se entregaba al cien por cien. Todas aprendimos de ella. Y abandonó su cuerpo con mucha paz, dejando una estela de Luz detrás de ella.

Me quedé con la duda de si tiene algún beneficio el que los médicos especulen con el tiempo de vida que le queda al paciente. Pienso  que la mayoría de las veces ese pronóstico médico es el vaticinio y causa de la muerte, porque  el enfermo entonces se abandona, se rinde.

 

Lo que enferma el Alma

hombre mundo azulSólo hay una enfermedad, se manifieste como se manifieste en nuestro cuerpo físico, y es el alejamiento y desconocimiento de nosotros mismos.

El modelo médico convencional tiene grandes limitaciones para sanar  debido a los intereses económicos y de liderazgo de la industria farmacéutica.  La mayoría de las personas se mantienen enfermas, -se hacen crónicas voluntariamente-   por un sentimiento  de indefensión  y una actitud  de dependencia, que la misma Medicina alienta.

No prestar atención al Alma ha debilitado y enfermado nuestro cuerpo emocional y nuestra Voluntad. El habernos alejado y olvidado de nuestro espíritu -nuestro ser esencial y natural- ha debilitado y enfermado nuestra Alma -el ánima que nos sostiene-. Y todo ello, de forma silenciosa y gradual, ha enfermado nuestro cuerpo físico, da igual cómo llamemos a la enfermedad o a qué órganos ha afectado.

La fragilidad del Alma es lo que tenemos que atender. Estimular el sistema energético de nuestro cuerpo es ahora prioridad. Centrar nuestras energías, hacernos responsables de nuestra salud, haciendo una limpieza emocional, mejorando nuestras condiciones y calidad de vida y felicidad.

Nuestros cuerpos físico, mental, emocional y espiritual, están interconectados y cada uno de ellos afecta a los demás.  Podemos sentir que las emociones afectan al cuerpo físico. Podemos hacernos conscientes de cómo nuestra mente puede llegar a desgastarnos energéticamente con pensamientos recurrentes o con obsesiones y miedos que son sólo imaginarios .

Ocupándonos de nuestra mente y corazón. Estos primeros pasos nos darán la fuerza vital necesaria para impulsar los cambios y toma de decisiones necesarias para hacernos con las riendas de nuestra vida.