¿Quién es víctima?

Ni la bondad ni la valentía pueden forzarse. Nada debiera ser obligado porque en la imposición hay falta de Amor. Por lo tanto, la educación, debiera estar basada, a partes iguales, en la aceptación y respeto por uno mismo y en la estima y respeto por los demás.

La imposición y el castigo, implican fuerza bruta o poder emocional sobre otro. Y si no hay reconocimiento y aceptación del castigo, esa imposición crea inevitablemente resentimiento, despecho, rebeldía u odio.

Todo acto autoritario, si no está sostenido con un tono amoroso y respetuoso, solo pretende educar o conducir a otro de forma forzada, anulando en el otro la capacidad propia de comprender e integrar la enseñanza.

El castigo impuesto sin AMOR, -sin que haya una aceptación del mismo y arrepentimiento- , solo sirve para incrementar la rebeldía.

Víctimas son aquellas personas que se han sentido maltratadas por otros y han perdido totalmente la confianza en sí mismas y su autoestima. Desde la falta de Amor, -al no valorarse ni amarse a sí mismos- al haber sido pisoteada su dignidad, se van empobreciendo en todos los sentidos, hasta el punto de “atraer” personas que seguirán propinándole toda clase de maltratos.

Salir de ahí, requiere darse cuenta de su situación y reaccionar. Decir BASTA. Y desde la toma de esa conciencia, y de esa firme intención, pedir ayuda y comenzar a trabajar para deshacerse de esos patrones.

Es posible.

¿Quién tiene la culpa?

hombre lagrimas¿Quién tiene la culpa? Otro tiene la culpa. El que yo me sienta desgraciado, infeliz, incomprendido, maltratado, otro tiene la culpa.

Y al mismo tiempo me culpo a mi mismo por no ser valiente y cambiar la situación, por ser inseguro, por mi dependencia… y creo una acusación constante hacia mí mismo y hacia el otro.

¿Quién tiene la culpa cuando no asumo mi responsabilidad? O cuando me sobre-exijo buscando una perfección que nunca consigo.

¿Quién tiene la culpa de mi incapacidad para responsabilizarme de mi vida y de mi felicidad sino yo mismo?.

Cuando el sentimiento de culpa se apodera de uno crea ansiedad y angustia. Y cuando nos deshacemos de la culpa echándosela a otro nos quedamos estancados, bloqueados, mientras no nos atrevamos a ir más allá de nuestras quejas y exigencias.

Muchos no sólo se sienten culpables de sus propios errores sino que también se adjudican las faltas de los demás, al sentirse poco valiosos.

El sentimiento de culpa asfixia la alegría de vivir. Tenemos que aprender a evaluar nuestras posibilidades reales. Aceptarnos. Aceptar al otro tal como es. No hay nada que perdonar, debe haber una amplia comprensión de que todos tenemos derecho a equivocarnos y aprender de los errores.