¿Qué necesito aprender?

Dios y el Universo ponen en nuestro Camino lo que necesitamos aprender. Tener una actitud de  rechazo a aprender y  resistencia a rectificar crea sufrimiento y conflicto, crea ansiedad y angustia. ¿Cuándo vamos a asociar nuestro malestar con nuestra rigidez mental?

Podemos aprender de la respiración consciente, que cuando detenemos la respiración -y nos quedamos en vacío por unos segundos- los pensamientos decrecen; la mente entra en quietud.

Podemos  aprender que para maravillarnos tenemos que estar atentos y vacíos de expectativas.

Podemos aprender que a través de los centros energéticos (chakras)  recibimos, multiplicamos y distribuimos la energía vital para beneficio de nuestra salud física y mental.

Podemos  aprender que la respiración consciente en sí misma es la principal disciplina para el desarrollo de la Conciencia.

Podemos aprender que la disciplina o entrenamiento que necesitamos hacer comienza por una LIMPIEZA interior y exterior,  para eliminar lo que es viejo en nosotros, a todos los niveles, para poder salir de la mentalidad de pobreza y victimismo.

Podemos aprender que dentro de la Disciplina/entrenamiento está el control mental (organización para desechar lo inservible y hacer lista de prioridades).

Podemos aprender PUNTUALIDAD, que quiere decir, ser veraces, precisos, exactos y formales.

Todo a lo que le prestemos atención CRECERÁ.

 

Conflictos no resueltos

abrazo2Tenemos todo un abanico de explicaciones racionales, excusas y justificaciones para seguir bloqueando las emociones que nos crean conflicto. Inconscientemente eludimos  enfrentarnos a situaciones que nos duelen y ese retener causa tensión .  Ese reprimir y mantener una imagen contraria a nuestro sentir causa dolor.

Aunque  digamos una y otra vez  que queremos solucionar el problema, preferimos no ver, no saber, por temor a sufrir más o porque no sabemos cómo solucionarlo… o porque creemos que no tiene solución …

Reconozcamos que no sabemos expresar con sinceridad -desde el corazón- lo que realmente sentimos. No nos atrevemos, tenemos miedo. Reconocerlo es el primer paso para hacer más fácil nuestra vida; aliviarla.

Todos los conflictos emocionales se manifiestan finalmente en el cuerpo físico, principalmente en la columna vertebral para luego extenderse a algún órgano. Pero también los dolores de cabeza, dolor de ojos, dolor de estómago, vértigo y muchos otros,  tienen su raíz en un bloqueo emocional que puede que arrastremos desde hace mucho tiempo.

Los conflictos que llevamos con nosotros con resignación callada,  los sentimientos de culpa, la angustia, el estrés, la ansiedad, la tristeza, las preocupaciones excesivas que no nos permiten descansar, la falta de equilibrio emocional, la soledad mal llevada, las responsabilidades y obligaciones excesivas o la falta de entusiasmo por la vida… todo ello son los causantes principales de la infelicidad y por lo tanto de la enfermedad.

Pongamos solución porque la tiene. Para ello debe haber una disposición, una actitud valiente y decidida, un compromiso con uno mismo, y mucha sinceridad para aceptar que también somos parte del problema.

Buscamos un sitio tranquilo y nos sentamos cómodamente, poniendo la espalda y cabeza recta. Respiramos conscientemente, cerramos los ojos y vamos hacia adentro para conectar con nuestro corazón. Ponemos la intención de  deshacernos de todas aquellas emociones que nos bloquean y nos causan daño. Nos escuchamos decir:

“Acepto liberar ahora las energías retenidas  en mi cuerpo y que me causan dolor”.

“Acepto ver y entender lo que me ocasiona conflicto y malestar y expresarlo desde el amor”

“Permito que la energía vital fluya en mi y me de coraje para expresarme con valentía y sinceridad, por mi bien y por el bien de los demás”.

“Me acepto y me perdono. Acepto y perdono a los que me han ocasionado algún daño”.