Cometer locuras

Hacer cosas pensadas desde el corazón puede que sean tildadas de locuras pero eso poco importa a la persona que no toma demasiado en cuenta la opinión de los demás.

Eso me pasaba a mí en mi juventud, cuando la curiosidad y la aventura tenían más fuerza que el razonamiento y la cordura.

Sí, también me llamaban egoísta, es verdad, e inconsciente. Pero yo era incapaz de atender a la moderación.

La primera vez que me lancé al vacío fue cuando me separé de mi marido para ir a vivir a Ibiza con dos niños pequeños y con el dinero justo para sobrevivir diez días, que es el tiempo que me había dado a mi misma para encontrar trabajo. Me prestaron para ese tiempo una habitación en lo alto de una colina, donde vivían las prostitutas.

Las últimas tres noches me las pasé rezando, por primera vez en mi vida, recé durante horas, teniendo de fondo el llanto de los niños de las vecinas que se habían ido a trabajar y dejaban a los hijos solos.

Las fantasías de mi cabeza se borraron de la misma manera que el viento huracanado barre a su paso con todo lo que encuentra.

La historia es larga y muy movida pues encontré trabajo al noveno día pero lo rechacé al darme cuenta que iba a caer en lo mismo de lo que venía huyendo: ser una esclava del sistema. Así que cometí otra locura; me fui a trabajar al campo por casa, comida y poco más.

La historia duró un año, no necesité más por entonces. Lo disfruté. Experimenté el reencuentro conmigo misma. Tenía tiempo para mi y mis hijos. Mi vida que siempre viví desde la impaciencia se volvió calma.

Comencé a creer en los milagros que una misma puede provocar que ocurran… y ocurrían.

Las falsas imitaciones

corazon en manosExisten  joyas con piedras preciosas engarzadas a metales nobles y por otro lado está la bisutería. La diferencia, entre el original y una mala copia, está en que ésta última está hecha con materiales baratos. Pero además del abaratamiento por su  baja calidad está la producción masiva del producto y su comercialización. 
Inclusive  la espiritualidad resulta ser un negocio para muchos. Vender cursos y  certificados como ‘sanador‘  y otros títulos prometedores están saturando el  ‘mercado espiritual’.
Ante tanta demanda, surgen falsas imitaciones:  nuevas técnicas o viejas tradiciones traídas de otras culturas, maestros, gurus,  chamanes y muchas más ofertas con títulos en inglés. parecen haber surgido de la Nada.   Se prometen fórmulas mágicas que les saquen a uno de una vida mecánica e infeliz. Se ofertan cursos acelerados para lograr transformaciones sin esfuerzo. La curiosidad ante lo desconocido produce gran atracción.
¿Cuál es el resultado de esta avalancha?  Un producto sin esencia.
El común de la gente se queda encandilada con el brillo dorado de la  baratija.  Se pretende comercializar  con el Espíritu y esto es imposible.  Se ha creado un mercado de entretenimiento para muchos. Para otros, lamentablemente, ha resultado ser un engaño a su ingenuidad,  por las buenas intenciones que habían puesto.
No nos confundamos. Es verdad que estamos en un momento crucial para el despertar de la Conciencia, pero tenemos que utilizar el discernimiento y no dejarnos deslumbrar por ofertas mágicas. Escuchemos a nuestro corazón porque la mente es muy fantasiosa.
Nuestra intención debe estar libre de intereses egoístas, libre de expectativas, libre de curiosidad mental. A la espiritualidad se llega con el Alma y con el corazón.