Dar sentido a la vida

La Compasión hace desaparecer toda diferencia desde la visión del corazón espiritual.

Y, si desde ese estado, encuentras un sentido a tu vida, sea cual fuere, habrá valido la pena y te sentirás satisfech@ contigo mism@.

Entra en el templo de tu corazón para nutrir tu Alma.

Conecta con tu espíritu y no te sentirás nunca más solo o abandonado.

Así es como podrás expandir tu Conciencia y tu Luz.

No ha sido tu Mente quien ha elegido ser quien eres o vivir estas experiencias de vida. ¡Tu espíritu ya era!

La realidad que estamos viviendo a nivel terrenal sólo requiere de mucha paciencia y confianza absoluta en el Orden Divino. Sabe que existe una Realidad mayor y eterna. Acógete a ella cuando tu voluntad y fuerzas se debiliten. Reactiva tu corazón de energía sutil que es la del Amor Puro incondicional y te sentirás nuevamente henchido de Dicha.

Un abrazo de Luz a todos los seres.

El origen de la salud

mujeres y hombres rezandoVivimos la vida desde los supuestos. Damos por supuesto un montón de cosas que ni siquiera hemos expresado … ser queridos, ser comprendidos, ser felices …

Y si no se cumple,  aparece la frustración, la decepción, la amargura o el resentimiento …

Todos estos sentimientos y emociones negativas -de baja frecuencia- debilitan nuestro sistema inmune, bloquean nuestros centros energéticos, nos enferman física y mentalmente.

El origen de la salud está en la Felicidad; en ese estado fluyente y dinámico, creador de energía sutil,  impulsora de la creatividad y el entusiasmo por la vida.

Independientemente de las situaciones externas, la persona ‘saludable’ ve el lado positivo de todas las cosas y sabe sacarle provecho para su crecimiento personal.

La persona que vive conectada a su espíritu -a su naturaleza y esencia-, tiene la capacidad de transformar rápidamente las emociones y pensamientos de baja frecuencia, como el odio, rabia, lamentación, inseguridad, etc., y utilizarlas como combustible  para aumentar su plenitud existencial.

La Felicidad va más allá del  éxito material, sabiendo que todo lo externo  es cambiante e ilusorio. La Felicidad es parte de nuestra naturaleza intrínseca. Es parte de nuestra capacidad humana de poder elegir lo que genera bienestar y alegría perenne en lugar de lo que genera infelicidad y enfermedad.

 

Lo mejor en nosotros

Para descubrir lo mejor de nosotros y en nosotros tenemos que hacer un viaje hacia el interior de nuestra mente y  adentrarnos  en nuestro corazón y nuestra alma. El objetivo es hallar a nuestro Ser;  quien somos.

No es fácil pero no imposible. Se requiere disciplina y un gran anhelo. Al comienzo de este viaje, el protagonista es el “yo”, con su mochila bien repleta de ego (mi, mío, yo)… para ir poco a poco, deshaciéndose de toda esa carga -la importancia y sufrimiento del personaje. El primer requisito es que el Ego debe volverse transparente, vacío.

Más tarde, desde la ligereza y la confianza, la Conciencia va tomando protagonismo y su Luz   nos guiará hacia otros planos fuera del tiempo-espacio donde está nuestro Yo Superior.

Finalmente, cuando consigue uno llegar al templo del Corazón, la persona se da cuenta de que durante la travesía ha sufrido una increible transformación; las resistencias del ego han desaparecido. Las energías densas han perdido fuerza y las energías sutiles del cosmos están ocupando todo espacio vacío para restructurar la mente y sanar el corazón; al Realidad es otra.

¿Qué sentido tiene hacer ese esfuerzo de seguir una disciplina o práctica espiritual?

Podemos vivir en la periferia de nosotros mismos, utilizando el mínimo de la energía vital con la que nacimos -limitados en nuestro cuerpo físico y sin descubrir su inmensa capacidad y potencialidad- y pasar por la vida sin pena ni gloria, volcados en el mundo externo y material.

Pero también podemos adentrarnos, como digo al principio, en nosotros mismos y experimentar las leyes sagradas del alma… y comenzar a maravillarnos… de que somos seres de luz  multidimensionales.