Soy lo que sé. Sé lo que soy.

El Tiempo ya no lo siento igual que antes. Puede parecer lineal, pero ahora forma círculos, sube y baja, salta, dibuja laberintos. Ya no se estanca como antes, se mueve en espiral ascendente, … me aspira, me impulsa, me guía.

Al Tiempo lo llevo conmigo pero ahora como amigo. Me deja ver lo que está por venir. Juega a mostrarme posibilidades. El Tiempo me ha enseñado que puede dilatarse, expandirse de forma indefinida así como también el contraerse formando instantes intensos.

El Tiempo me ha mostrado la salida de la mediocridad y que estar sujeto o apegado a él te esclaviza. El Tiempo es a la vez todo y nada. Tiene entradas y salidas de escape. Uno lo puede transformar en algo rígido o flexible. En algo oscuro o brillante, en parte dependiendo de la actitud de uno mismo.

El Tiempo es espacio y está compuesto de instantes eternos o fugaces. El Tiempo puede dividirse en PLAZOS. El Tiempo señala ETAPAS. El Tiempo que se engloba, el que se desperdicia, el que ocultamos,

Y luego está el Tiempo libre… El Tiempo que convertimos en sagrado y lo aprovechamos para amar y para revestirlo de Luz para que nutra nuestro espíritu.

… imagínalo, deséalo, valóralo…

Conciencia atemporal

sol inmenso amarilloUna parte de nuestra Conciencia está ligada al tiempo y nos afecta en la parte material porque nuestra mente enseguida pregunta «¿qué gano yo con esto?». Inconscientemente esa parte de la mente calcula las ganancias, preocupada por el tiempo. Sutilmente, inclusive en el amor, sopesará si le conviene e interesa y si el otro le da tanto amor como uno está dando.

Esa parte de nuestra Conciencia sufre tensiones y presiones creadas por estar dentro del TIEMPO.

Tenemos un cuerpo físico limitado en el tiempo y el espacio. Pero también tenemos un cuerpo «cuántico» ilimitado que es pura inteligencia y se renueva constantemente, según nos cuenta Deepak Chopra en su libro «Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo».

La otra parte de nuestra Conciencia es atemporal. Está ligada a nuestra alma y es la energía refinada de la espiritualidad. Se encuentra principalmente en el corazón y cuando la liberamos y conectamos con ella nos proporciona un estado de paz interior y compasión.

Es entonces cuando nos liberamos de las presiones del tiempo; las preocupaciones cada vez son menos. Vivimos el momento presente; lo disfrutamos y agradecemos. Lo valoramos. Lo vivimos completamente, plenamente.

La grandísima Paciencia

flor espiral amarillaPara entender la vida hay que tener paciencia. Y la Paciencia -el tiempo de espera- no lo marcamos nosotros. No sirve de nada decir «ya he tenido bastante paciencia«…

Los milagros justamente ocurren cuando conseguimos traspasar esa línea en que  nuestra mente dice basta pero nuestro corazón decide continuar esperando… pacientemente…

Porque más allá, fuera del espacio, es cuando sucede la magia de lo inimaginable.

La Paciencia  se teje con los hilos de cada momento; está hecha de vida y amor. Y  para ver el resultado tenemos que llegar al final, de cada etapa o ciclo de vida. Tener paciencia quiere decir tener sabiduría de vida.  Y tener sabiduría de vida quiere decir tener la capacidad de observar cómo la Naturaleza actúa, momento a momento, siendo capaz de captar la  interactuación de todo lo vivo…

Hoy en día, se acelera  el nacimiento y el crecimiento de las plantas y los animales. La soberbia del ser humano ha llegado a este grado de alejamiento de las leyes divinas.

Pero para las personas que quieran recuperar el sentido de la vida yo les sugeriría que se trabajasen la paciencia todos los días, ganarán en autoestima y amor por los demás.

 

Los velos que nos separan de nuestro ser.

Existen setenta mil velos que nos separan de la Realidad. Es así y así lo experimentamos cuando de pronto se descorre un velo y nos deja ver con más claridad una situación que no sabiamos cómo resolver o cuando estábamos sumidos en la oscuridad y la confusión y de pronto aparece la solución o el entendimiento.

Estar fuera de la Realidad es pretender entender un escrito analizando la tinta con que se ha escrito. Un absurdo.

Estar fuera de la Realidad es vivir en la soberbia de creernos únicos habitantes del universo y que nos bastamos a nosotros mismos.

La inseguridad y confusión generalizada de hoy en día, que nos llevan a sufrir  enfermedades mentales,  degenerativas o autoagresivas, son la consecuencia de haber perdido esa conexión con la Realidad; de saber quiénes somos, cuál es el sentido y propósito de estar aquí…

Vayamos en busca de la Realidad. Retomemos y recuperemos  nuestra naturaleza. Retomar, redescubrir, reconstruir-nos … es lo que toca ahora.

La infelicidad no la ha creado algo externo, no nos engañemos. La infelicidad se manifiesta desde nuestro interior hacia afuera; es la insatisfacción con nosotros mismos. Es nuestra alma en pena por estar desatendida, no alimentada.

El desasosiego de nuestro corazón, que intentamos callar con fármacos, está indicándonos que el rumbo de nuestra vida está equivocado.

El vacío, la angustia, la ansiedad, qué pensais a qué es debido. Descorred los velos que os separan de vuestro ser esencial.

Si de verdad quieres, de una vez por todas, ir al encuentro de tí mismo, párate. Detén el tiempo por un momento y ve hacia adentro de tí. Recupera tu esencia.

 

‘No tengo tiempo!!!

No damos tiempo a que los milagros suceden en nuestras vidas. Somos demasiado impacientes y demasiado incrédulos.

No nos damos tiempo a nosotros mismos para entrar en la quietud y el silencio. Todo tiene que ser rápido y si no abandonamos la idea y comenzamos algo nuevo, así una y otra vez.

El tiempo nos engulle en un remolino de ansiedad y prisas absurdas. ¡No tengo tiempo! ¡No tengo tiempo!

Tenemos la buena intención de dedicarnos un tiempo a nosotros mismos; nos damos cuenta de que debemos hacer cambios en nuestras vidas que están saturadas  de estrés, angustia, insomnio, tensiones… y mil cosas más que nos van alejando de nuestro sueño de ser felices…

Pero, ¿sabeis?,  la clave está en la perseverancia, en seguir una actitud correcta y firme, en desarrollar la Conciencia de nuestro hacer cotidiano, en hacer de cada acto un  acto consciente. No se trata de llenar la mente con información y razonar las cosas, dejándolas ahí, en los archivos mentales, sin procesar.

Se trata de llevar a la práctica estos sencillos principios; crear nuevos hábitos que nos lleven a descubrir nuestro Ser. ¿Quién Soy Yo?

Si conseguimos ésto, habremos logrado el máximo objetivo de un ser humano; porque conocerse a sí mismo, es conocer el Universo entero y la Divinidad.

La Verdad está en lo sencillo. Dedícate tiempo para tí mismo, reconoce al ser divino que hay en tí. Y entonces dejarás que los milagros sucedan y cientos de soles   iluminarán tu camino.