El origen de la salud

mujeres y hombres rezandoVivimos la vida desde los supuestos. Damos por supuesto un montón de cosas que ni siquiera hemos expresado … ser queridos, ser comprendidos, ser felices …

Y si no se cumple,  aparece la frustración, la decepción, la amargura o el resentimiento …

Todos estos sentimientos y emociones negativas -de baja frecuencia- debilitan nuestro sistema inmune, bloquean nuestros centros energéticos, nos enferman física y mentalmente.

El origen de la salud está en la Felicidad; en ese estado fluyente y dinámico, creador de energía sutil,  impulsora de la creatividad y el entusiasmo por la vida.

Independientemente de las situaciones externas, la persona ‘saludable’ ve el lado positivo de todas las cosas y sabe sacarle provecho para su crecimiento personal.

La persona que vive conectada a su espíritu -a su naturaleza y esencia-, tiene la capacidad de transformar rápidamente las emociones y pensamientos de baja frecuencia, como el odio, rabia, lamentación, inseguridad, etc., y utilizarlas como combustible  para aumentar su plenitud existencial.

La Felicidad va más allá del  éxito material, sabiendo que todo lo externo  es cambiante e ilusorio. La Felicidad es parte de nuestra naturaleza intrínseca. Es parte de nuestra capacidad humana de poder elegir lo que genera bienestar y alegría perenne en lugar de lo que genera infelicidad y enfermedad.

 

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Deseos y anhelos

arbol de oroYo quise vivir la vida como si de una gran aventura se tratase y me dejé la piel en conseguirlo.

Luego aprendí que mi equivocación fue el no haberle dado el enfoque correcto -que por su sutileza no había captado- y es que el deseo lleva consigo la decepción.

El deseo siempre es por algo externo y todo lo externo es efímero y todo lo efímero… termina … es ilusión.

Sin embargo, ahora descubro el anhelo y su profundo significado. El anhelo nace en el espíritu y una vez aparece queda prendido como una llama sagrada. El anhelo siempre es por algo sublime, vivaz y perenne.

Cuál es mi anhelo ahora que se han esfumado los deseos…

El anhelo va más allá del sentimiento individual… si habla de amor está nombrando el Amor. El espíritu, cuando roza el anhelo, crea un estado de armonía y compasión que envuelve todo y a todos.

El anhelo es aspiración e inspiración profunda en el Bien común.

 

Primero qué; hacer o ser?

manos trabajadorLa mente -que se mueve en el plano lineal-  cree que tiene muchas posibilidades de “ser” muchas cosas diferentes; puedo ser esto o aquello… pero planea desde lo externo de su Ser, sin conexión con él, por lo tanto ignorando su naturaleza y vocación, únicamente para proyectarse en el mundo externo basándose en el éxito material.

La mente mezcla  el hacer con el ser, confunde los términos. La Mente dice: tú haz y luego serás esto o aquello. Luego, después, más tarde en el futuro ya serás feliz…

Estamos hablando de la mente inferior, que es densa y superficial. Pretende dominar y funciona mecánicamente; sus parámetros y propósitos son exclusivamente materiales y motivados desde los cinco sentidos, nada más.

Si dejamos al Ser allá atrás, olvidado y sin posibilidad de expresarse, llegará un momento en que esa disociación nos traerá confusión y desconcierto; no somos felices a pesar de haber conseguido todo aquello que queriamos HACER. ¿Cómo es posible? Tengo todo lo que había planeado tener pero no soy feliz…

La mente hizo todo un despliegue imaginario de cómo Yo debía comportarme, de lo que Yo debía perseguir y conseguir, de lo que Yo debía hacer… y después de mantenerme ocupado en todas esas cosas, de cara al exterior, y de haberse ya materializado o no, llega un momento en que ya no puedo eludir más el preguntarme “¿soy feliz?”. O ¿y ahora qué? porque uno sigue sintiéndose vacío e insatisfecho consigo mismo. Ahora llega la decepción.

Cuando la vida misma te está mandando señales de que tienes que cambiar de ruta porque ya no puedes seguir engañándote a tí mismo. Porque ya se ha hecho evidente tu infelicidad y frustración por mucho que pretendas seguir mirando para otro lado. Entonces, párate, sácudete los miedos y las justificaciones  que te tienen maniatado.

Y ahora, sitúa como referente primordial a tu Ser y ve a su encuentro. Para ello hay que reconciliarse con el pasado y quitarse esa carga; nos deshacemos de todos los condicionantes y creencias del pasado. Fuera; ese no soy yo. Digamos basta. Rompamos esquemas, vaciemos la mente…

El gran cambio es Ahora y desde el Ser. Ahora mi referencia es ir al encuentro del propósito de vida que resuena en mi corazón.

Mi propósito lo construyo y lo vivo desde mi Presente. Desde el Conocimiento Intuitivo y para ello comienzo a utilizar mis cinco sentidos interior más la guía de mi corazón.

He transformado mi pasado en Luz, desde la aceptación y la reconciliación. He dejado atrás la carga densa del  sufrimiento por lo que fue y por lo que hubiese podido ser. Me conecto con mi Ser esencial desde mi Presente y digo desde mi corazón Yo Soy eterno y mi conexión con mi Esencia en mi objetivo; porque ella me envolverá en la Paz y la Dicha eterna de Ser quien soy.

 

Cómo percibimos y cómo interpretamos

mujer arbol inclinado por Cristiana CeppasTe sientes frustrado y decepcionado y tienes un montón de reproches hacia tu pareja, hacia la vida … y  esa es tú verdad… como tú la interpretas.  Pero es sólo parte de la Verdad porque esa frustración y decepción tuyas, son el resultado de tú percepción.

La persona miope puede jurar y perjurar que las cosas y personas delante suya están borrosas pero sabemos que el fallo está en sus ojos, los que por un exceso de refracción de la luz, le producen ese defecto óptico.

Nuestro estado interno padece muchas veces de deficiencia de luz y no nos permite ver la realidad en toda su amplitud y claridad. Nos fijamos y agrandamos detalles insignificantes, que afectan a nuestro ego, y pasamos por alto lo realmente crucial; el conjunto (lo que afecta también al otro). Esa falta de armonía en poder ver y valorar las situaciones en su justa medida de importancia, es la causa de nuestros mayores sufrimientos y desbarajustes emocionales.

Reprochamos al otro que no nos ama lo suficiente, que no somos felices (por su culpa).
Le exigimos más atención, otra forma de comportarse, otra forma de ser, más de esto y menos de lo otro: porque no nos sentimos felices y estamos hartos… Creemos que si él o ella cambia, seremos felices.

En nuestra miopía crónica y por los condicionamientos de la falsa educación recibida, estamos convencidos que es el otro el que tiene la culpa de nuestra infelicidad. Si partiesemos de la base de que nada sucede por casualidad y de que tenemos lo que merecemos y lo que necesitamos para nuestro avance, haríamos una lectura de nuestra situación más cercana a la realidad y sacaríamos más provecho de ella. Y nos daríamos cuenta de que no se trata de justificarnos sino de poner remedio a las situaciones que nos llenan de insatisfacción o frustración.

Mientras nuestros pensamientos partan exclusivamente de nuestro ego no avanzamos nada; no aprendemos las lecciones que la vida nos pone delante. Mientras creamos que sólo somos un cuerpo físico al que atender y aceptemos que sea la mente la que gobierne, permanecemos atascados en la nada del plano lineal y mísero de la vida.

Hasta que no rompamos radicalmente esas limitaciones que nos ponemos nosotros mismos y dejemos entrar LUZ en nuestro interior para que ablande nuestras certezas, amplie nuestro horizonte y alumbre todos los rincones de nuestro ser y hacernos conscientes de todas nuestras capacidades… hasta entonces, seguiremos lamentándonos de nuestra mala suerte y nuestra vida pasará una y otra vez por las mismas situaciones desgraciadas y frustrantes sin que podamos VER las causas reales que las motivan: nuestra actitud.

Mientras no nos identifiquemos con nuestro espíritu, que nos ayudaría a relativizar y trascender el plano que domina nuestro Ego. Mientras no entendamos que nuestro cuerpo físico actúa como cubierta exterior de nuestra alma y espíritu, y no tiene más mérito e importancia que esa. Y que, a parte de nuestra obligación de mantenerlo sano, nuestra atención debe dirigirse principalmente a su contenido, donde está nuestra Esencia divina.

Hasta que no decidamos poner fin a hábitos perniciosos y negativos y decidamos mejorar nuestra calidad de vida DESDE DENTRO, vamos a repetir interminablemente nuestro sentimiento de vacío e infelicidad, aunque cambiemos el paisaje, el escenario y los personas que nos rodean.

Así que, reflexionemos y permítete RENACER.