Cómo me vivo en el día a día?

mujer arbol inclinado por Cristiana Ceppas¿Me vivo sintiéndome entusiasta por la vida? ¿Me vivo desde una actitud de víctima?  ¿Vivo mi vida de manera inconsciente, sin valorarla? ¿Me vivo de forma responsable y consciente?

Convirtiéndome en Observador de mi mismo voy a sorprenderme de cuán fácil es para la mente el engañarme con respecto a la idea que tengo de mi mismo. También, siendo Observador de mi mismo, me daré cuenta de los patrones adquiridos que rigen mi personalidad, de los hábitos heredados y conductas rígidas que han anquilosado al ser que soy.

Este ser esencial -nuestra esencia- ha quedado envuelto y escondido bajo todas esas capas que se han ido adhiriendo desde el día que llegamos al mundo y que han ido conformando nuestro carácter, nuestras creencias y nuestra personalidad. Pero nuestro ser ha quedado asfixiado en el fondo de todas estas ideas ajenas y en realidad actuamos en la vida desde ese personaje  que creemos ser.

¿Cómo me vivo en el día a día? Es la pregunta primera para convertirnos en Observadores de nosotros mismos.  Es el primer paso para descubrir nuestra realidad y reconocernos.

Hasta qué punto nuestras decisiones son tomadas genuinamente, sin el peso del «DEBERÍA» que anula nuestros deseos más profundos. Sin el peso de lo que es RAZONABLE que limita y coarta  nuestra espontaneidad y libertad.

¿Cuándo y dónde se perdió y quedó atrás nuestro niño interior – la inocencia y pureza de nuestro ser-?

Te sugiero te hagas Observador de ti mismo. Primero observando tu cuerpo físico. Conociendo sus necesidades. Escuchar sus avisos. Aprender el lenguaje de nuestro cuerpo es esencial para prevenir enfermedades. Tenemos que responsabilizarnos por nuestra salud. Por nuestra felicidad.

El cuerpo físico es nuestra vestimenta. Y de la misma manera que nos importa nuestra imagen y nos gusta vestir bien, con ropa y colores que nos favorezcan, con tejidos limpios que nos resulten agradables, de igual manera debemos atender a nuestro cuerpo físico.

Luego vendrá el ser Observadores de nuestro cuerpo mental,  nuestro cuerpo emocional, nuestro cuerpo espiritual  … tenemos mucho que aprender sobre nosotros mismos. Este puede ser un buen momento.

 

(este escrito es parte del curso de «Entrenamiento para la Nueva Conciencia»)

 

Las resistencias

flor en el agua preciosaTenemos que admitirlo … porque mientras no lo admitamos, mientras permitamos que el Ego nos maneje y manipule, nuestra mente se resistirá a cualquier cambio. Se resistirá a reconocer errores. Y esa resistencia es la que crea TENSIÓN en nosotros, a nivel físico, la que crea INSOMNIO, a nivel mental, y la que crea CONFLICTO, a nivel emocional.

Tenemos que admitir -a nosotros mismos- que nos hemos equivocado y rectificar el rumbo. Deshacernos de lo que ya no es válido. Poner orden en nuestras ideas y creencias. Clarificar nuestra mente y salir del pasado. Armonizar nuestros pensamientos con nuestro actuar y hacer. Y entonces, veremos cómo van desapareciendo las tensiones y los conflictos… es tan sencillo como difícil es el poner la mente a nuestro senvicio y tomar las riendas de nuestra vida. Tomar la decisión de ser nosotros mismos.

Para ello, la mejor táctica es pasar a ser Observador de mí mismo. Pero, ¿quién es el Observador en mi?

Mi Conciencia es el Observador del personaje que actúa -mi «yo» inferior que está ligado al Ego-. Ese yo condicionado que se mueve en el exterior esperando aprobación de los demás. Ese yo condicionado por los miedos, la inseguridad, la ansiedad … Ese yo condicionado, fraccionado y separado del Yo Superior del que ha olvidado forma parte.

El Ego no quiere cambios, se resiste, prefiere decir NO a lo que desconoce, a lo nuevo. Se empeña en mantenerse en la inmovilidad; inflexible. Desde la creencia de que hemos venido a sufrir; sufrimos. Desde la creencia de que es inevitable enfermarse,  tener molestias, perder facultades; nos resignamos a sufrir todo eso. …

Salgamos de la mente inferior. Vamos a abrir puertas estelares y a construir puentes hacia nuevas dimensiones de nuestro ser. Vamos a dejar atrás el Ego y que nuestro centro sea el Corazón espiritual.

La Conciencia es  Luz que ilumina nuestro camino. Confiemos. El Amor es la energía que  aviva y da sentido a nuestra vida.

 

Somos seres cósmicos

ser espiral y misterioNos movemos en 4 mundos: El físico, donde tomamos como realidad  lo concreto e inmediato. El  mundo emocional, donde   lo circunstancial  nos condiciona y limita. El mundo mental, donde procesamos información y almacenamos  información que no sabemos procesar. El mundo etérico espiritual o supramental que nos falta todavía por descubrir.

Si somos capaces de identificarlos por separado y salirnos por momentos de los tres primeros nos encontraremos en el inmenso espacio del cuerpo etérico. Estaremos descubriendo  la Conciencia de nuestro Ser. Y es esa energía más refinada la que,  al expandirse, te ajusta a la Realidad… a tu realidad energética en conexión con el Cosmos … porque somos seres cósmicos.

Somos parte minúscula de nuestra galaxia y de nuestro Universo… polvo de estrellas en interminable movimiento … asi que, vamos a no tomarnos tan en serio, vamos a flexibilizar nuestras creencias, vamos a fluir y a suspendernos dentro de las energías que nos sostienen y nos dan vida. Vamos a relativizar nuestros problemas y sufrimientos … vamos a entrar en la Conciencia del Ser original y esencial que somos .

 

En el mundo de la irrealidad …

trenLos grandes santos de todos los tiempos,  que han estado en comunión con la Divinidad y han alcanzado ver la Realidad han asegurado que este mundo es inconsistente e irreal.

Pretender salir del mundo ilusorio que fabrica la mente inferior desde la misma mente es un absurdo inútil y desgastante.  Hay un cuento indio que nos deja ver la diferenciación entre lo real y lo irreal:

Viajaba en cierta ocasión un prestigioso sabio de Bombay a Madrás, en uno de esos trenes imposibles en los que personas, animales y cosas se mezclan en una compleja y abigarrada camaradería típicamente hindú.

En el mismo vagón de nuestro sabio se sentaba un individuo de mediana edad y de aspecto estrambótico,  que llevaba apoyado en las rodillas un canastillo cuidadosamente cerrado.

De vez en cuando, el hombre abría con precaución el cesto, contemplaba con atención su contenido y volvía a cerrarlo meticulosamente.

Tras repetir un sinfín de veces la consabida maniobra, el sabio se sintió presa de la curiosidad y preguntó a su compañero de viaje qué era lo que guardaba con tanto cuidado en su canasto.

– Se trata de una pequeña mangosta -confesó el viajero-. Como usted sabrá, es un animalito muy fiero capaz de enfrentarse a toda clase de serpientes. Lo llevo permanentemente conmigo porque -y en este momento el hombre bajó con discreción el tono de voz-, verá usted, yo soy alcohólico, y en los accesos de delirium trémens que padezco, me protege de los ataques de esos malditos bichos.

Al escuchar tales palabras el sabio no pudo evitar una sonrisa de superioridad.

– Pero usted debe saber,  buen hombre, que en su caso las serpientes son completamente imaginarias – le dijo.

En el rostro del viajero se plasmó una amable sonrisa.

– Claro que lo sé -repuso- pero la mangosta también.

 

 

Movernos en círculo o espiral

espiralmayaSi nos movemos en círculo se hace muy difícil salir de él.  Los círculos contienen  patrones de experiencias repetitivas que terminan siendo una carga pesada e inútil. Actitudes y creencias rígidas se mueven dentro de un círculo inflexible y limitante.

Sin embargo, si logramos salir de esos patrones para ir al despertar la Conciencia, ella nos dará la fuerza y nos sacará del círculo y nos impulsará a fluir en una espiral en continuo movimiento ascendente, donde la percepción se hace cada vez más expansiva y poderosa.

Despertar la Conciencia en nosotros significa ser OBSERVADORES del personaje que actúa en nosotros. Y comenzar a diferenciar con mucha naturalidad, al sujeto protagonista que es el yo, y diferenciarlo del Observador, que es la Conciencia que también podemos llamar  Alma. Todo este proceso evolutivo funciona en forma de espiral.

Ponemos la intención de  facilitar la conexión entre la mente y el corazón -la lógica/razón con la intuición-. Y nos dejamos absorber por esa espiral de Luz (la Conciencia) para que nos dirija hacia la Esencia -nuestro ser original-.

 

 

Amor. Odio.Miedo.

corazon verdeEl amor tiende a formar un triángulo emocional que lo que hace es empobrecer y bloquear las relaciones.

El Amor, Odio y Miedo, forman un triángulo. A un lado del triángulo, abajo a la derecha, se encuentra el odio, el cual sabe muy bien disfrazarse y adoptar diferentes formas que lo hacen irreconocible. Y entonces decimos muy convencidos: «yo no odio a nadie. Yo no siento odio«… pero, que sepas, cuando tu corazón se está moviendo en un espacio muy pequeño, limitado y bajo siete cerraduas. Cuando tu corazón rechaza y excluye a este u al otro, justificándose; estás odiando…. aunque no le desees el mal abiertamente pero no hay el más mínimo sentimiento de compasión o comprensión hacia el otro; estás odiando…

Al otro lado, abajo a la izquierda, está el Miedo. Nuestros sentimientos se mueven  en línea recta de un lado al otro. Sintiendo rabia, celos, envidia, ligados a los miedos a ser rechazados, heridos, humillados… Tenemos que comenzar a ascender para ir hacia el Amor de verdad.

Cuando el Amor está enmarañado entre sentimientos de miedos y resentimientos, nuestra vida no es plena ni feliz enteramente.

El miedo y el odio se contraponen al Amor. Ya ahí, el Amor con mayúsculas, desaparece para convertirse en otra cosa, seguramente en algo miserable; un amor posesivo, interesado, controlador, manipulador, egoísta…

Aprisionado el «yo» en el temor a ser herido, humillado, despreciado, a no ser correspondido, a no ser merecedor…. desconoce el resplandor del Amor Puro. Eso que llamamos amor hace sufrir; no sentirse satisfecho consigo mismo y nos resignamos …

El Amor Puro es incondicional. Es aceptar al otro tal cual es.  Es respetar -no sólo tolerar- sino respetar enteramente al otro; su espacio, sus creencias, su forma de ser. Es tener presente que nuestro Ser esencial es  AMOR.

Creemos y nada más

mujer dibujo soplo energiaCreemos controlar nuestra vida y ni siquiera sabemos de qué está compuesta o cuáles son nuestras capacidades, nuestra vocación y propósito de vida…

Creemos que somos nosotros quienes dirigimos nuestra vida pero ni siquiera sabemos sacar de ella el mejor partido: la felicidad, la salud y la paz interior …

Creemos, pero todo es un supuesto dentro de nuestro mundo ilusorio e irreal …

Creemos, y todo queda en creencias e ideas ajenas porque, en nuestra mente caótica,  no hay orden ni espacio y silencio para pensar…

Creemos y preferimos creer y mentirnos antes que enfrentarnos a nosotros mismos y VER …

… tenemos miedo   a ver lo que no nos gusta de nosotros.

Conectar con nuestro ser interior esencial, desde la meditación, nos ayuda a sentir y comprender nuestra realidad. Nos ayuda a concretar quién somos de forma íntegra y holística.

 

Alzheimer

Cada caso es único y a ciencia cierta nadie sabe cómo se origina ni qué puede detener o curar esta enfermedad. Pero una cosa es bien segura; la actitud de la persona que la padece es primordial para que esta enfermedad sea más llevadera o no. Pero sobre todo, -la mejor medicina- el amor y la paciencia que se le dedique a la persona.

Al ver a mi madre que la padece -ya tiene 87 años- yo me preguntaba preocupada si además de la memoria uno perdia también la conciencia de ser. Porque son dos cosas diferentes y cada una tiene un nivel de importancia distinto.

Al saber y comprender que la conciencia no se pierde me tranquilicé; la conciencia está ligada al ser  que somos, nuestra esencia eterna. Y la memoria viene de la mente consciente y es algo temporal. Se olvida el presente inmediato  pues los recuerdos de la niñez curiosamente siguen vivos.

Si la persona es de buen caracter y si además es una persona espiritual o religiosa puede mantenerse unida a sus creencias y sentir su ser,  todo ello le dará fuerzas y sobre todo supondrá el sostén que le dé referencias de quién es. Pues la mente queda vacía a ratos; se olvidan de su identidad… «¿soy viuda?'» me preguntó mi madre un día… y otras preguntas por el estilo.

Resulta desconcertante y trágico para las personas más cercanas convivir con una persona con alzheimer, sobre todo para  los hijos. Pero yo pienso que hay que quitarle dramatismo y aprender a adaptarse, aceptando los hechos.

Tratarles con mucho amor y paciencia les hará la vida más llevadera… perder la historia personal no es tan grave mientras mantengan viva la llama del ser y del amor.