Un mar de indiferencia

Tenía ante mí un mar sin sol debido a la indolencia de la raza humana. Las olas, cansadas, iban y venían reflejando la apatía y dejadez del mundo.

En lo alto del acantilado había una plataforma de cemento donde la gente se paraba a mirar la inmensidad de su indiferencia. Pero, desde su estado de inconsciencia, sólo veían lo que querían ver.

De vez en cuando surgían olas de Luz y unos pocos las reconocían y se maravillaban de ellas, haciéndoles recordar y reavivar su condición humana y divina.

Otros, más audaces, bajaban a las rocas para refrescarse en el agua. Y otros, muy pocos, se quedaban meditando buscando conectarse con el espíritu del océano.

Hacer algo bueno por nosotros.

hombre despertar espiritual¿Quién dirige nuestra vida?  La mente se ha acostumbrado a controlarlo todo, tiene el poder sobre nuestra vida.

La mente que nos gobierna  está confabulada con el Ego y   funciona de un modo crispado, acelerado, rígido y superficial. Pero al mismo tiempo se siente presionada y no puede actuar con libertad debido a los miedos, la ansiedad y la impaciencia que la limitan. La llamamos mente inferior porque no ha sido enseñada a pensar. Vive desde el pasado, temiendo el futuro.

Esta  mente se mueve de forma autónoma e inconsciente pero también de forma mecánica. Tiene una dinámica acomodada en donde el «yo» se balancea entre la queja, la apatía y el conformismo. Es todavía una mente inmadura pero dominante.

A todo esto, además, esta mente tiene  miles de pensamientos dando vueltas y vueltas en la cabeza, consiguiendo únicamente dejarnos agotados y más confundidos. No avanzamos. Estamos estancados. Después de caer una y otra vez en los mismos errores, viéndonos incapaces de salir de los viejos patrones, atrayendo siempre al mismo tipo de gente que en nada nos beneficia, es entonces cuando nos podemos hacer  conscientes de nuestra incapacidad de deshacernos de esa esclavitud mental  y hacer algo bueno por nosotros.

Es ahora cuando queremos ser responsables y decidimos tomar las riendas de nuestra vida.

Yo no soy mi mente, tengo una mente que pongo a mi servicio. Yo no soy mis pensamientos ni tan siquiera mis creencias. Yo Soy la conciencia de mi Ser original y esencial, unido a la Conciencia Suprema. Tengo un propósito de vida que le da sentido a mi existencia.

¿Qué puedo hacer de bueno por mi? Primero, despertar mi conciencia y tomar el control de mi mente.