Las personas que no tienen claridad y determinación sobre lo que quieren, malgastan su energía en probar diferentes técnicas y ninguna les satisface o les parece adecuada porque no profundizan en ninguna.
Cuando tomé la mano del maestro Swami Purohit para mostrarle mi lealtad, de esto hace ya muchos años, él me dijo algo que entonces no entendí «sigue sólo un sistema» y al yo mirarlo con sorpresa añadió «al menos no los mezcles».
Yo era maestra de Reiki; impartía cursos y tenía también un consultorio. Para mí Reiki era muy importante y tenía la certeza de que era una Puerta para alcanzar el equilibrio emocional, que es por donde se empieza a recuperar la salud.
Debido a mis experiencias a través del Reiki, yo podía entenderle cuando hablaba sobre el cuerpo energético y todo lo que se refiría a las distintas energías y cómo purificarlas… era algo familiar para mí. Pero, tal como él me había indicado, respeté sus enseñanzas sobre la ciencia del Yoga diferenciándola perfectamente del Reiki.
Gracias a su guía, hoy me beneficio de una práctica regular que me ha llevado a acrecentar mi espiritualidad y paz interior. Entendiendo que los diferentes sistemas que tienen una misma finalidad, -como es el desarrollo de la Conciencia-, llega un momento álgido, en el que se entrelazan para alcanzar la Verdad única.
Lo que me aconsejó mi maestro es clave para lograr el éxito; uno debe elegir un sólo camino para poder atenderlo con dedicación y enteramente. Porque los principios son duros en toda disciplina; la mente intentará sabotear cualquier iniciativa de cambios.
Tenemos que tener claro qué queremos, qué necesitamos para conseguirlo, elegir lo que más nos atraiga e ir con determinación a por ello.
Por experiencia sé que no es fácil entender y seguir a un maestro enteramente pues la mente pone mil trabas y resistencias antes de confiar ENTERAMENTE en lo que él representa: la excelencia, la sabiduría … y todos los valores de forma pura, sin tacha.
Reconocer nuestra ignorancia, aceptar nuestra necesidad de guía y humildemente ponernos en manos de un maestro es algo que en occidente cuesta mucho de hacer.

¡Nos es tan fácil ser buenos con las personas que nos son simpáticas! Por ellas hacemos lo que haga falta pues nos van a corresponder tal y como esperamos lo hagan.
No somos sólo una estructura ósea; un cuerpo físico sosteniendo erguido una cabeza pensante. ¿Qué es lo que nos hace decir ‘yo soy’? ¿Quién percibe el YO y más allá del yo?
Doy gracias a Dios por el regalo que puso en mi camino cuando ya no esperaba nada; el maestro espiritual.
Como terapeuta en Regresiones había aprendido una práctica que se llama «El Jardín Interior». Lo practiqué conmigo misma, de esto hace ya muchos años, durante bastantes meses. Me resultaba fácil entrar en una profunda relajación y adentrarme en mi subconsciente. Fueron vivencias increíbles. Llevaba un diario:
Llamamos magia a las cosas increíbles y extraordinarias que ocurren y que consideramos fuera de lo ‘normal’. La magia se manifiesta más allá de la Lógica y la Razón y el Universo la pone a disposición de todo el mundo. Pero hay requisitos para que nos beneficiemos de ella :
No nos acomodemos en la aparente paz que ofrece la rendición. No, que tu Ser no se rinda.
Un sermón es lo contrario a la propia revelación interior . No sirve la bondad obligada. Ni siquiera una madre puede prestar sus virtudes a su hijo.
Lo que necesito saber se desvela ante mi campo visual interior. Lo hasta ahora oculto, se revela a mis oídos internos.
El ser humano, cuando toma conciencia de sí, comienza a reducir voluntariamente su densidad; la rigidez de sus formas, el rigor de sus creencias, la severidad de sus pensamientos, …