Pueden suceder dos cosas en el juego de la vida: Que tu mismo bloquees el juego, por miedo a perder. O que te arriesgues y sientas que si pierdes habrá valido la pena porque lo importante era participar y dar lo mejor que uno sabe hacer.
Los niños se divierten jugando pero también los juegos sirven para aprender a perder. Y muchas más cosas; para aprender a participar y disfrutar mientras dure el juego. La creatividad está presente cuando no hay miedo.
El aburrimiento, la desgana, el hastío, sólo está en las mentes que no creen en su capacidad de crear lo que se propongan.
Participar es COMPARTIR el juego. La competitividad arruina la diversión y el aprendizaje positivo que el juego encierra. Entonces entra el cálculo de la mente y el corazón se retira.
En el juego, como en la vida, cada uno ocupa su sitio… si no sabes cuál es tu sitio estás «fuera de juego». Así que, como primera regla, debes conocer cuál es tu sitio en la vida, según tu vocación, tus talentos, tus deseos,tu naturaleza …
La segunda regla es, cumplir enteramente con tu compromiso de dar lo mejor de ti en este juego. No distraerte durante el juego. Valorarlo y valorar tu capacidad de entrega y fidelidad hacia ti mismo y hacia la vida.
La tercera regla es, no perder el entusiasmo ni la esperanza mientras dure el partido o la partida … aunque el sentimiento sea de «haber perdido» … está la satisfacción de haber sabido llegar hasta el final dignamente.
La perspectiva del juego debe ser mayor. Y en lo que se refiere a la vida, el juego sigue, ésta vida es sólo parte del entrenamiento …

Nos encerramos pero hay salida. Nos quedamos con patrones fijos pero hay posibilidad de salir de ellos y crear unos nuevos.
Si digo que yo creo en Dios es un grado inferior en la escala de la Certeza. Porque experimentando la Conciencia Suprema o Divinidad en mí, afirmo que yo soy parte del Dios viviente en todo y todos.
Somos la extensión del Universo. Algunos lo han experimentado, para otros es un misterio pero la mayoría lo ignora. Podemos descubrir la divinidad dentro de nosotros, convirtiendo nuestra vida en algo sagrado.
La Conciencia tiene dos aspectos que deberían ir unidos: ATENCIÓN e INTENCIÓN.
Hay un despertar. Comienza a producirse un cambio que aunque sólo sea un murmullo, ahora, se está dejando oír para los que tienen los oídos atentos.
El AMOR y el MIEDO están en todos nosotros. Son parte de nuestro carácter y temperamento, de nuestra naturaleza como humanos. No hay nada que conquistar o combatir.
El sacrificio requiere de compromiso y esfuerzo. Siempre que sea voluntario y consciente, el sacrificio está bendecido por el Universo que apoya y fortalece a la persona que ha adquirido alguna responsabilidad.
Pensar tiene más beneficio que hablar.
Cuando era adolescente vivía muy confundida, me decía «sé que sé pero no sé qué es lo que sé». Era un sentimiento muy fuerte de certeza aunque, fuese lo que fuese, estaba muy escondido y lo único que me creaba era angustia. Sin guía, me dejé llevar por la Mente y crecí desde la soberbia.