Cuanto mayor me hago mi vista me permite percibir las sombras de lo que entrampa a las personas ingenuas e inconscientes. Me veo en ellas reflejada.
Se siente escozor al despertar cuando se ensueña de forma ilusoria. Yo misma lo he experimentado.
La decisión de avanzar debe ser firme porque duele en el cuerpo y en el alma deshacerse de la soberbia humana. Pero no hay vuelta atrás.
Cuanto mayor me hago, descubro en mí el Otoño de la Naturaleza. Los tonos ocres que antes traté con indiferencia, ahora los observo descubriendo su esplendor… inclusive puedo escuchar el mensaje de las hojas de los árboles mientras se dejan caer para fundirse en la Madre Tierra, nuevamente.
Escucho y siento el paso del tiempo como una música prolongada, hipnótica, armónica y desmedida a la vez, que me lleva y me entregará irremediablemente a donde acaba lo finito y se diluyen las formas.
Mientras tanto nada se detiene y esa misma comprensión me da la libertad de no sentirme indispensable.
La Mente normaliza circunstancias que son perjudiciales y no nos queremos dar cuenta de ello. Una Mente débil justifica el ser infeliz y se habitúa a padecer molestias inútiles o exceso de diálogo interno torturante.
La persona débil emocionalmente en su miedo al cambio (a lo nuevo) busca inconscientemente personas y situaciones parecidas que le hacen repetir una y otra vez los mismos errores.
Teniendo en cuenta de que las emociones tóxicas se vuelven patrones de conducta, es una de las razones por las que las Esencias Florales, tienen un papel importante para la salud emocional y por lo tanto para la salud integral, al despejar la Mente y los Centros Energéticos de todo lo negativo.
Como lo que realmente nos sana es la toma de Conciencia de nuestro estado de salud y el propio compromiso a querer sanarnos, es aquí donde las Esencias Florales nos ayudan a cumplir con este objetivo.
En mis veinte años como terapeuta floral, principalmente he tratado a mujeres jóvenes y de mediana edad, profesionales y también amas de casa, divorciadas, solteras, casadas o viviendo en pareja. Madres, hijas… y casi todas con el mismo problema de fondo.
Las características principales que les trae a mi consultorio son la ansiedad, depresión, estrés, miedos e inseguridad, malestar consigo mismas, vacío emociona, diferentes trastornos mentales ,… además de dolencias en el cuerpo físico.
Frases usuales: «toda la vida arrastrándome», «me siento enjaulada», «soy mi peor enemigo», «estoy muy enfadada con mi padre/madre», «me da pánico mirarme al espejo», «no puedo estar conmigo misma», «me he perdido, no sé quién soy», «agotamiento mental y emocional». «Me siento desbordada», «no sé qué me pasa».
Causas puntuales: Rupturas conflictivas, situaciones repetitivas sin resolver, miedo a rehacer la vida, bloqueos emocionales, frustración y pérdida de motivación, falta total de autoestima. Obsesiones. Jaqueca. Maltrato físico y psicológico. Tratamientos psiquiátricos que anulan la voluntad y deseo de vivir.
Raíz del problema: Auto-exigencia. Sentimiento de culpa. Rabia profunda contenida. Resentimiento venenoso. Miedos. Traumas infantiles.
¿Cómo reaccionamos ante situaciones que nos desbordan o simplemente nos enfadan? ¿En qué medida permitimos que nos afecten y en qué órgano del cuerpo lo sentimos? ¿Cómo deshacernos de ello?
A nivel consciente pedimos ayuda. Pero a nivel inconsciente, cuando todavía no tenemos conciencia de nosotros mismos, hay resistencia a reconocer y enfrentarnos a nuestra realidad.
Cierra los ojos, Pon atención en el centro de tu pecho y comienza por preguntarte y valorar (del 1 al 10);
El Dr. Edward Bach, poseía una gran sensibilidad para captar las energías de las flores. Fue un gran conocedor de las mismas y era tal su dedicación a percibir la energía superior que poseen muchas de ellas, que en su maestría llegó a afirmar que la energía de las flores eran la mejor medicina para el Alma.
Desde mi experiencia de estar trabajando con ellas, las FLORES DE BACH, desde hace veinte años, es que os voy a hablar de lo efectivas que son.
Fundamentalmente, su energía, va a remover las energías que están bloqueadas en tu cuerpo causando molestias y finalmente enfermedad.
Estas energías negativas y tóxicas pueden ser por resentimiento, celos, rabia, miedos, inseguridad, baja auto-estima, etc. que, al reprimirse, van creando un bloqueo en el cuerpo emocional que terminará dañando algún órgano del cuerpo físico.
En el Sistema Floral de Bach, hay 38 esencias florales que cubren el abanico de las emociones dañinas que por alguna causa hemos reprimido y nos están afectando en nuestra vida diaria.
Tiene que haber un seguimiento por parte del terapeuta, que ayudará a reconocer la raíz del problema, a tomar conciencia y sentirse capaz de afrontarlo y resolverlo.
Como la Mente se resiste a desprenderse de sus hábitos y creencias, puede tomar cierto tiempo en deshacer el bloqueo. Hace falta paciencia, confianza y no crear expectativas.
Lo más importante es que van a crear CONCIENCIA en ti, de quién eres, qué te pasa, qué necesitas cambiar… Y te darán la fuerza para conseguirlo.
La raíz de las enfermedades físicas y mentales está en el Alma … que necesita desplegarse, desdoblarse …
Para dar REIKI hay que salir de la Mente. Pero también para recibir REIKI uno debe estar abierto y sin expectativas.
La Mente es como un ENVOLTORIO que nos separa del «mundo invisible» donde se mueven las energías. Para que éstas fluyan con libertad es necesario salir de la Mente y permitir que las energías cósmicas sanadoras de REIKI se infiltren inteligentemente -son capaces de transformarse y dirigirse allá donde son necesarias- purificando, reactivando y regenerando, nuestros cuerpos físico, mental, emocional y espiritual.
Según la tradición REIKI de Mikao Usui, una vez iniciada una persona en REIKI, ésta puede acceder de forma gradual, a los estratos más íntimos de su esencia y convertirse en Canal receptor de las Energías Superiores para su propia sanación y también para beneficio de los demás.
La sanación que ofrece no se limita al cuerpo y la mente, sino al espíritu. Si existe en una persona una energía mal dirigida o una energía que está bloqueando algún centro energético, REIKI puede transformarla y liberarla.
En REIKI se utilizan símbolos muy potentes como códigos invocadores a la energía universal. Cualquier malestar o enfermedad física posee un equivalente a nivel emocional. Una sanación emocional produce una experiencia liberadora en todos los sentidos.
La Energía REIKI está unida a esta Fuerza Sanadora que ha sido utilizada desde hace miles de años por maestros sanadores.
No es algo que permite discusión o interpretación. Simplemente ES.
REIKI no tiene parte teórica a estudiar y más que una disciplina se requiere un compromiso con uno mismo.
REIKI no tiene leyes pero se sostiene en los valores de la honestidad, la integridad y el respeto.
Un Ser completo y puro se forma de manera natural con la práctica. Lo llamamos sabiduría.
REIKI se muestra y se da a sí mismo, protegido por los que siguen estos códigos.
En caso contrario, cuando se utiliza para beneficio e intereses del Ego, creará confusión y conflicto interior.
REIKI es la unión de la energía cósmica con la energía vital del ser.
Cuando purificamos (emocionalmente) el Canal central que recorre nuestra médula espinal hasta la base de la columna vertebral, esta energía superior puede penetrar en nosotros y abastecer y renovar la energía de nuestros centros energéticos.
Esto tiene un propósito fundamental: El despertar de nuestra Conciencia. Entrar en un CAMBIO DIMENSIONAL que nos lleve a percibir y experimentar la vida en los diferentes Planos de nuestra existencia.
Esto es parte de una realidad mayor. En la medida en que nuestra Conciencia se expande -se hace más luminosa- dejando más espacio libre en sí misma -convirtiéndose en LUZ- sucede que uno va «desechando» cosas, ideas, creencias, actitudes. Uno deja de enfadarse, de preocuparse, de malgastar tiempo, de desear o necesitar cosas y personas… deja de sentirse importante o imprescindible …
REIKI reactiva el Ser esencial que habita en nosotros. Y todo eso lo llamamos AUTO-SANACIÓN.
En la medida en que hacemos nuestra andadura -aprendiendo de la vida- nuestro pasado también se va modificando. ¿Cómo es eso?
Es verdad que el pasado no se puede cambiar, pero sí se puede cambiar la forma de interpretarlo y recordarlo. Cuanta mayor comprensión más compasión. Cuanto mayor entendimiento más capacidad de perdonar.
Dejando el pasado atrás aligeramos nuestra carga emocional.
Nuestra historia pasada debe quedar atrás, comprendiendo que no somos los mismos, que las circunstancias fueron bien distintas. Nuestra trayectoria sigue su curso. La vida se encarga de enseñarnos.
Es verdad que existen hechos del pasado que produjeron consecuencias dolorosas o injustas. ¿No crees que es momento de soltar esa carga y aceptar, perdonar y trascender lo sucedido?
Aprendiendo a gestionar las emociones. Siempre de frente, sin eludir las verdades. Sin escapar de las responsabilidades. Pero saliendo emocionalmente de lo que ya no existe. Sucedió.
¿Estás dispuesto a hacer tu parte? Todos merecemos vivir con plenitud y en paz para poder construir -en nuestro presente- la vida de nuestra elección.
Ni la bondad ni la valentía pueden forzarse. Nada debiera ser obligado porque en la imposición hay falta deAmor. Por lo tanto, la educación, debiera estar basada, a partes iguales, en la aceptación y respeto por uno mismo y en la estima y respeto por los demás.
La imposición y el castigo, implican fuerza bruta o poder emocional sobre otro. Y si no hay reconocimiento y aceptación del castigo, esa imposición crea inevitablemente resentimiento, despecho, rebeldía u odio.
Todo acto autoritario, si no está sostenido con un tono amoroso y respetuoso, solo pretende educar o conducir a otro de forma forzada, anulando en el otro la capacidad propia de comprender e integrar la enseñanza.
El castigo impuesto sin AMOR, -sin que haya una aceptación del mismo y arrepentimiento- , solo sirve para incrementar la rebeldía.
Víctimas son aquellas personas que se han sentido maltratadas por otros y han perdido totalmente la confianza en sí mismas y su autoestima. Desde la falta de Amor, -al no valorarse ni amarse a sí mismos- al haber sido pisoteada su dignidad, se van empobreciendo en todos los sentidos, hasta el punto de «atraer» personas que seguirán propinándole toda clase de maltratos.
Salir de ahí, requiere darse cuenta de su situación y reaccionar. Decir BASTA. Y desde la toma de esa conciencia, y de esa firme intención, pedir ayuda y comenzar a trabajar para deshacerse de esos patrones.
Suponiendo, supongamos, que consigo creer que yo puedo inspirarme en algo y así levantar mi ánimo y salir de mis miedos, supongamos, por lo menos por un día o unas horas al menos podría conseguirlo.
Suponiendo que eso es posible, supongamos que al día siguiente hago lo mismo -vuelvo a intentarlo- cierro los ojos, respiro hondo soltando las tensiones, me visualizo alegre y optimista, y esa acción hace que mi día sea más llevadero, más relajado.
Por suponer una suposición más, al tercer día, deseo llegue ese momento en el que me siento conmigo mismo, en silencio, llevando hacia adentro mis cinco sentidos para experimentar una paz interior nueva en mi.
Los supuestos, con el paso de los días, se convierten en creencias y después en certezas. Los miedos van desapareciendo a la par que mi confianza se hace fuerte. Comienzo a construir una identidad fuerte.
Dudar de uno mismo y de la eficacia de algunas técnicas y disciplinas que ayudan al crecimiento personal, al control mental y emocional, sin querer dar un paso al frente y descubrir lo que nos puede aportar de bueno, es algo que tenemos que combatir por nuestro bien.
Cuando sientes con claridad no tienes que pensar: sabes.
Parece ser que el lema y oración de estos tiempos es: «Mi vida vale tener más dinero». Y esa misma obsesión por el dinero se ha convertido en el sufrimiento y perdición de nuestros valores como raza humana.
Y justamente es el dinero el grillete que nos ha atrapado y nos ha convertido fácilmente en esclavos del Sistema materialista que dirige el mundo.
Ay, la codicia, que mala es. Nunca se tiene bastante.
Pero nuestra soberbia no nos permite reconocer nuestra ignorancia y seguimos justificando nuestra pérdida de identidad e integridad.
Aprendamos a ser observadores de nosotros mismos. Estamos a tiempo para rectificar. Aprendamos a separar al Ego de la Conciencia en nosotros para poder ser testigos imparciales del «juego» … de cómo el yo-personaje se mueve y domina sin control el Plano material e instintivo, desde la perspectiva limitada e individualista que tenemos de identificar el mundo y a nosotros mismos.
Cuán ambiciosos somos en lo material y que poco para enriquecernos espiritualmente, como seres humanos.
Anhelemos tener un alto nivel de Conciencia. Seamos creativos. Perceptivos. Reflexivos. Compasivos …
Participemos más socialmente. Demos lo mejor de nosotros mismos. Transformemos la frustración y los errores en aprendizajes.
Inspirémonos en la Madre Tierra. Sintámonos parte de ella. Seamos agradecidos. Hagámonos sabios estando de su lado…