Mi experiencia de transformación

yo. Livio junio'14Hace ya quince años que mi vida dio un tremendo vuelco hasta el punto de que sentí cómo moría en mí el “personaje” -no sólo  la idea que tenía de mí misma- sino también se produjeron cambios a niveles profundos de mi ser. Experimenté un vuelco radical  completo, en un espacio de tiempo angustioso e impreciso, en el que sentí lo que es el Vacío.   

¿Cómo explicarlo? … las circunstancias de la vida me llevaron al límite, … la sensación fue de que la tierra se abría bajo mis pies y fui a parar a la Nada más absoluta.

No importa por cuánto tiempo, eso es lo de menos. Porque aunque sólo hubiese sido por un instante, también los instantes pueden ser eternos. Así que, viví esa experiencia de morir en vida y dejar de ser. Pero eso no fue lo peor, lo peor vino después, cuando volví a esta realidad ilusoria, sin  identificación: en blanco.

Mis  ojos hicieron un recorrido panorámico de mi existencia,  que hasta entonces me había negado  a ver y reconocer. Las verdades siempre duelen.

Debió suceder que mi alma, por su cuenta, se rebeló, dijo basta a una vida agriamente sin sentido, y me cogió por sorpresa, no dándome tiempo a reaccionar… el caso es que una vez que las funciones de mi cuerpo y mente se pusieron nuevamente en marcha -como una vieja locomotora- pues todo esto me sucedía con cincuenta años más que cumplidos, me paré sobre mis pies decidida a descubrirme y reconstruirme.

Para esta transformación y realización de mi ser debo decir, para ser enteramente sincera, que recibí muchísima ayuda desde planos superiores, y que con toda certeza. gracias a la fuerza y guía que recibí es que pude salir adelante.

Me empezaron a llegar “regalos” que me iban marcando el nuevo camino a seguir. Uno de ellos fue una invitación a un curso de “Respiración Holotrópica”  parecida a la técnica de “Renacimiento“. Estábamos una veinte personas acostadas en el suelo con los ojos tapados. Un médico y cuatro ayudantes iban a supervisar el trabajo de desdoblamiento de conciencia que íbamos a experimentar.

Yo no tenía ni idea de lo que eso significaba o lo que podía llegar a ser. Nos dieron la instrucción de respirar muy fuerte y sin pausa por la boca. Nos ordenaron que no debíamos abrir los ojos o levantarnos bajo ninguna circunstancia y que si queríamos algo debíamos levantar la mano y alguno de ellos acudiría a ayudarnos.

Pusieron música de percusión a todo volumen y comenzó la cosa. A los pocos minutos levanté la mano. Muy obedientemente no había abierto los ojos ni había salido corriendo como hubiese sido mi primer impulso y le dije que no quería seguir allí, tenía mucho miedo, me estaba mareando, tenía claustrofobia y todos los males.

Me tranquilizaron, me animaron a seguir, uno de ellos se quedó a mi lado guiando mi respiración y prometiéndome que pasado esa primera parte, hasta conseguir la apertura de Conciencia, luego sería una experiencia maravillosa.

Seguí con la respiración al ritmo de la música frenética, tenía ya los brazos rígidos y con muchísimo dolor, como si tuviese los dedos metidos en un enchufe y estuviese pasando por todo mi cuerpo una descarga eléctrica. Mientras tanto me decía a mi misma que ni por un millón de euros volvería a repetir esta experiencia. De pronto, hubo una explosión dentro de mí, y desde mi cuerpo físico ví como mi alma salía del cuerpo hacia otras dimensiones.

Sentí una paz y quietud absoluta. Entre las distintas experiencias que viví allí hubo un mensaje que entró directamente en mi corazón “eres dadora de luz … Hubo más cosas pero mi relato lo quiero centrar en esa frase que por mucho tiempo no tuvo ningún significado o sentido para mí. Pero ahora, cuando el puzle de mi vida ya está casi terminado, entiendo qué quería decir y sobre todo, ahora sé, que no existen las coincidencias o casualidades y yo fui guiada a cumplir con mi propósito de vida.

Al poco tiempo después yo me inicié en el Reiki y seguí el proceso de aprendizaje hasta hacerme maestra y llevo ya más de diez años impartiendo cursos, me dedico a la sanación energética y también como Facilitadora en el entrenamiento para la nueva conciencia.

Por encima de la satisfacción propia, los apegos y los propios intereses, existe un Amor que lleva a darse uno mismo. Entendí y resonó en mí corazón la frase de “eres dadora de Luz”. Muchísimas veces me obligué a mi misma a reconsiderar el significado sobre la energía del AMOR INCONDICIONAL con el que el Reiki trabaja para sanar.

La acción de dar Amor bajo su forma más pura es lo que enseña el REIKI. Primero con uno mismo. Después conscientemente con uno mismo. Luego, cuando renaces en un acto de abnegación donde surje el Amor, entonces, es cuando se da a los demás de forma incondicional

Anécdotas

swyyo india'12Mi maestro espiritual Swami Purohit, que también es astrólogo, me leyó mi carta astral al principio de conocerle hace ya ocho años. Lo primero que hizo después de mirarla por largo rato fue felicitarme. Levantó la mirada, me miró a los ojos, y dijo escuetamente “felicidades”.

Era lo que menos esperaba que me dijese y puse cara de asombro (como la conversación era en inglés procuré ser más expresiva con los gestos a falta de vocabulario). El caso es que yo consideraba que mi vida había sido de gran esfuerzo y sufrimiento en los últimos veinte años.

Me explicó entonces que en mi vida pasada había sido un monje y que había muerto recordando a Dios. Y que en esta vida, aunque hubiese estado casada dos veces y el hecho de haber tenido seis hijos, igualmente seguía siendo un ‘monje’… Por esa razón me felicitaba (por mi energía espiritual acumulada).

Le pregunté entonces por qué tanto sufrimiento y lucha. Era verdad que de niña y de jovencita yo había sido muy espiritual pero dentro de una familia en la que curiosamente no se practicaba ni se hablaba de religión o se mencionaba a Dios pues mis padres tenían creencias diferentes y decidieron no influenciar en nosotros ni educarnos dentro de ninguna religión.

Para mí particularmente, siendo tan sensible,  eso fue nefasto pues necesitaba de guía y alimento espiritual y crecí en este sentido, sintiéndome confundida y con sentimientos muy contradictorios.

Ahora, ya en  la tercera etapa de mi camino, después de tanta búsqueda y de haber llamado a tantas puertas,  finalmente he encausado mi vida de forma intuitiva y con la ayuda de Dios, preparándome para un trabajo de servicio a los demás.

Dios me ha dado muchos regalos y uno de ellos es el REIKI. Con él -hace ya diez años- pude realmente entender y percibir que somos energía y tenemos la capacidad de alimentarnos de la energía cósmica. Nuestra energía vital, podemos potenciarla, almacenarla, dirigirla allá donde haga falta, podemos hacer que se materialicen nuestros deseos, podemos sentir nuestra divinidad… Sentir que somos parte de un Todo.

Al incorporar REIKI en mi vida, física y emocionalmente me siento más equilibrada. Siento paz interior. El haber conectado con mi ser esencial me da la fuerza para hacer lo que tengo que hacer. No hay más miedo, inseguridad o impaciencia. Sé que cada cosa viene en su momento y tiene un sentido de ser.

Me siento también muy agradecida el que Dios haya puesto en mi camino un gran maestro con el que sigo aprendiendo.

Conocerse a uno mismo es lo que da sentido a la vida. Aceptar lo que no puedes cambiar te da paz. Reconciliarte con tu pasado te aligera el corazón. Crear tu Presente con una actitud positiva anula el miedo. Todo ello es lo que garantiza una vida feliz. Y todos tenemos esta posibilidad.

¿Quién soy? Soy Conciencia

yo fran 7Hace tiempo que dejé de definirme como esto o lo otro. Dejé de pertenecer a ninguna institución o desear algún rango. Las promesas no me tientan; me fastidia sentir el peso de cualquier cosa que me obligue a lo que sea; es mi corazón quien manda… Mi responsabilidad es con mi Conciencia.

Así que “no soy” vegetariana por mucho que disfruto y me encantan las verduras al vapor o salteadas con  los germinados. “No soy” macrobiótica aunque adoro las algas y las verduras al wok. …pero si tuviese que elegir preferiría unos frijoles negros con arroz,  plátano frito y unos tamales. 

“No soy” ni pertenezco a ninguna institución religiosa. Vivo desde la espiritualidad de mi Ser y todos los rezos los hago míos.

“No soy” y ni siquiera me considero de ningún país en particular pues he vivido en tantos que más que desarraigo lo que siento es que amo a la Madre Tierra por entero y sin que haya fronteras en mi corazón.

Soy mujer. Soy Madre, hija, hermana… pero sobre todo soy Conciencia, chispa de energía inmortal, como todos, volviendo a Casa.

Mi paso por el Islam

mujer en temploMe llevó a abrazar el Islam hace treinta años, mi intención sincera de transformación. Fue todo un reto el aceptar la obediencia a una doctrina y mi entrega a la Fe, para deshacerme de la vanidad y  el orgullo. Reconociendo mi ignorancia me sometí voluntariamente a una disciplina que borrase mi ego. Decidida desde mi sincera intención a doblegar mi yo para que asomase a la Luz mi espíritu. Deseaba forjar la voluntad con el ayuno y con la oración diaria. Quería romper patrones y hábitos. Buscaba la paz interior. Me sentía muy perdida.

Durante los primeros meses  todos estos cambios en mí, supuso para mi mente un bombardeo tal que finalmente la hizo romper en pedazos. Es muy difícil de explicar. Fue como darle la vuelta a un calcetín. De un momento a otro, cambié de nombre, cambié la forma de vestir, me deshice de  muchas costumbres e introduje muchas nuevas en mi vida… los cinco rezos diarios a horas concretas, prestar atención a nuevos valores como el recato, la discreción, el silencio, la purificación, atender lo sagrado, el continuo agradecimiento y alabanza a Dios, …

Todo ello por mi anhelo de sentir  la cercanía de Dios y la añoranza por revivificar todo lo espiritual en  mí. Mi decisión de vivir volcada y centrada en el mundo espiritual era tan fuerte que conseguí superar todas las pruebas.

… Después de muchos años desde aquel 1983 que entré en la comunidad musulmana en Granada, ya dejé de vivir la religión de igual manera… mi corazón se consumió tanto como mi ego…  Viví muchos milagros, debo decirlo.  Dios siempre me protegió y elevó cada vez que perdía las fuerzas.

Ya no soy la que era hace 30 años… cómo podría quedarme estática. … crecí en Conciencia de Ser.

No tengo las mismas necesidades -esas fueron cumplidas- ni tengo la misma visión de la vida ni de mi misma. No creo más  ni quiero nada más que me separe o que me haga excluir a otros.  Ya mi visión y percepción de Dios dejó de ser personal para percibirlo en la grandiosidad del Amor Puro Incondicional. El horizonte se me ha ensanchado y mi corazón también.

Una cosa es el mensaje de los profetas y otra distinta las instituciones religiosas. No quiero que la religión suponga la corteza que antes quería creer que me protegía y sostenía pero que luego sentí me aprisionaba y era dura y rígida. No quiero que la religión me empuje a practicar lo que  ella misma condena; la hipocresía, el disimulo, la falsedad, … ya que la represión inevitablemente es eso lo que alimenta. No quiero sentirme o creerme superior y poseedora de la verdad. No quiero participar en esa competitividad o rivalidad común entre los que se llaman creyentes.

Pero, yo no he dejado el islam o el cristianismo, su mensaje lo he sumado a mi Ser. Simplemente  he seguido mi camino espiritual, nada ha cambiado en mi intención y anhelo de cercanía a la Divinidad.

Todo en el Universo está en movimiento continuo, cómo pretender quedarse inmóviles en el tiempo…  me siento agradecida por la fortaleza interior que me proporcionó esa etapa de mi vida. Me abrió los ojos a una Realidad superior.

 

Cómo llegué donde estoy

yo mayo'13Entre los años 1989 y 1996 viví en Irán junto con mis hijos; seis, contando a mi hija pequeña que nació allí a los pocos meses de llegar. La situación del país entonces era de una gran pobreza para todos pues acababa de salir de la guerra con Irak. Allí nos tocó vivir con los más pobres de los pobres.

Yo vivía recordando y rezando a Dios todo el día porque era la única manera de sobrevivir con dignidad. No es fácil explicarlo y tampoco es el tema, es sólo un detalle importante de mi historia porque la FE puede transformar la vida cotidiana en una vivencia superlativa…

Entre tanta miseria yo ayudaba en lo que podía y como podía. Principalmente a las chicas jóvenes de muchos países africanos y asiáticos que venían a estudiar, llevando poco tiempo de casadas y sin saber manejarse solas, acostumbradas a estar protegidas por todos los miembros femeninos de sus grandes familias. Más que nada les daba consejos prácticos con sus hijos pequeños o ayudaba en los partos… en fin, un poco hacía de madre o tía porque la nostalgia y el sentimiento de desamparo eran muy grandes.

Después de bastante tiempo comenzó la cosa a sobrepasar mis capacidades porque yo no tenía ni la más mínima idea de medicina ni siquiera sobre primeros auxilios. Como estas mujeres jóvenes de Pakistán, Filipinas, Malasia, Somalia y mujeres africanas, me pedían ayuda, me puse a rezar.

Tengo bien grabado el momento, una tarde, en que me senté a pedir a Dios solucionase este asunto que comenzaba a desbordarme. Le dije: “Si Quieres que ayude a esta gente dime Tú cómo tengo que hacerlo porque yo no sé”.

Exactamente cuando acabé de decir esto entró mi hijo mayor por la puerta de la habitación con una bolsa en la mano. “Mamá, un hombre me acaba de dar este montón de medicinas. Me ha dicho que se marcha del país y que justo cuando lo iba a tirar a la basura, se ha acordado de ti y pensó que tú puedes darle algún provecho”.

Eran frasquitos homeopáticos. Habría quizás unos 30 con diferentes nombres. Yo nunca había utilizado la medicina homeopática, no tenía ni idea. Pero como estaba segura, convencida y con total certeza de que me lo había hecho llegar Dios mismo, lo comencé a utilizar.

Venía alguien para decirme que su hijo tenía diarrea desde hacía días y lo que el médico le había mandado no había hecho efecto. Yo metía la mano en la bolsa mientras rezaba y sacaba un tubito y le daba unos cuantos gránulos para que se lo diese al hijo. ¡Mano de Santo! -la madre me decía después que el niño se había curado enseguida. En este asunto tan serio, no usé mi mente para buscarle alguna lógica, simplemente dejé que sucediesen las cosas…

Y ese fue el comienzo. Ya de vuelta a España me interesé por la terapia de las Esencias Florales y seguidamente me llegó el regalo de conocer el Reiki y hacer la maestría. Desde entonces, hace ya de esto una década estoy al servicio de las energías sanadoras y enseño el ABC de la auto-sanación; la responsabilidad de mantener nuestros cuerpos: físico, mental-emocional y espiritual, sanos. Es posible.

A través de la experiencia y añadiendo que desde hace seis años sigo las enseñanzas de un maestro yóguico que ha ampliado mi visión del potencial del ser humano para auto-regenerarse y trabajamos para desarrollar el conocimiento intuitivo, es lo que me anima siempre a compartir lo que la inmensa mayoría de la gente en occidente ignora: nuestra capacidad de sanarnos y qué es lo que genera la enfermedad.

Mi forma de actuar en la sanación de otra persona es testándole a través de la imposición de manos. Yo siento en mi cuerpo dónde está el dolor, cómo y dónde se generó. Actúo en conexión con el campo astral de la persona. A veces aparecen mensajes; hago de Canal. La Mente no participa, si lo hiciese estaría yo dando mi opinión personal y eso no sirve para nada. Mínimo son de 3 a 4 sesiones de una hora. Lo complemento con Esencias Florales y si hace falta también homeopatía.

De todas formas hay que saber también que no todo el mundo desea sanarse. Mientras haya resistencias, inconscientemente, y poca fe, no hay mucho por hacer.

Este ha sido mi andar, en pocas palabras, dentro del mundo de la sanación.
Cristina Gómiz Cendrós
Nacida en Barcelona en 1947. Experimentada en técnicas de visualización, regresión, relajación y meditación. Terapeuta Holística en Sanación Energética. Formadora de terapeutas de Flores de Bach y Maestría Reiki. Facilitadora en entrenamiento para la Nueva Conciencia.
Granada, 24 de Mayo 1913

(texto enviado al Symposium de Médicos y Sanadores, donde daré un Taller el día 6 de septiembre próximo en Barcelona).

email: crisgomiz@hotmail.com
móvil: 656930519

Es mejor que os hable de mí

A donde me han llevado mis prácticas espirituales es a  la transformación; desde la conciencia del ego a la Conciencia del Ser. A los 30 años andaba en la inconsciencia total; era egoísta, insegura, impulsiva, irritable, superficial, materialista e infeliz. Cometí verdaderos destrozos en mi vida, por ejemplo, romper la familia.

Comencé mi búsqueda espiritual como tanta otra gente, sin saber qué buscaba.  Por aquel entonces nos etiquetábamos como “buscadores”. Se despertó una inquietud en mi corazón pero no sabía de qué se trataba. Necesitaba con urgencia paz interior, pero más que eso, no sabía nada.

Después de viajar por sudamérica buscando un maestro y vivir en comunidad en la naturaleza, entré en él islam creyendo que una disciplina centrada en Dios era lo que necesitaba. Y así fue durante cerca de 20 años; rezos, dikra (mantra), ayunos, observación de  reglas muy estrictas, todo ello sirvió para pulir el ego, sin lugar a dudas. Casi al final de esta etapa marchamos toda la familia a vivir a Irán, durante 7 años.  Igualmente como experiencia fue extrema pero muy enriquecedora.

Sucedían cosas “sobrenaturales” por llamarlo de alguna manera, que me ayudaban a sobrellevar tantas dificultades a todos los niveles. La Divinidad y la Gracia de Dios proteg ían mi corazón. Abracé el sufismo de la mano de  Safar Efendi de  la orden Yerrahi de Turquía y eso hizo expandir mi corazón… Años muy intensos y de muchos pequeños milagros diarios… necesarios para asomar la cabeza por encima de las miserias humanas.

Pero todo este andar no era nada más que la antesala que me preparaba, sin yo imaginarlo,  para esa transformación profunda. Ocurrió después toda una explosión violenta de acontecimientos en mi vida que derrumbaron totalmente mis esquemas, creencias, estatus, … y nuevamente rompía la familia.

Hubo un renacer a partir de que se abriese la tierra bajo mis pies al preguntarme ¿quién soy? … y llegó el Reiki como un gran regalo y punto de Luz en mi vida, y comencé a formarme en otras medicinas  naturales y dedicarme profesionalmente a ayudar a los demás. Todo ello, abriendo un nuevo camino que ya ni me cuestionaba a dónde me iba a llevar.

Y estaba yo en todo ello, satisfecha,  instaurada en mi felicidad casera, cuando conozco “casualmente”  a finales de 2007,  un gran maestro de yoga y meditación hindú. Ni yo estaba interesada en ninguna religión ni en el yoga ni quería más cambios en mi vida. Pero… las cosas que están destinadas para tí, llegan de cara y yo, gracias a Dios, no me resistí y me dejé llevar.

Ahí comenzó la segunda parte de la transformación. Desarrollar la mente. Alimentar el alma. Sanar el cuerpo emocional. Ser la observadora y la observada. Fusión de mente y corazón.

Pero lo que quería compartir en resumidas cuentas es a dónde me ha llevado todo este largo camino. Es posible encontrar en uno mismo un estado de paz estable. Independientemente de lo suceda en el exterior. La visión  y la perspectiva de la vida se amplía. Y la Conciencia -que es Luz- ilumina el Presente, llenándote de confianza y aceptación.

Estoy convencida de que estamos viviendo unos momentos de grandes oportunidades. Las crisis, a todos los niveles, son solamente el preludio para vaciarnos de todo lo inútil. Como seres humanos llenos de soberbia e ignorancia es la única manera, así lo hemos elegido muchos; desde la resistencia del ego todo se hace más difícil.

Estamos transitando la parte más difícil y penosa de nuestra andadura que nos sacará  fuera de la Dualidad y la ignorancia. Ahora tenemos la oportunidad de reencontrarnos con nuestro Ser que es puro Amor y Luz.