Cuando muere el Ego

Ceder el sitio sin perder el propio espacio; mi interior es ancho y hueco.

Alumbrar ideas desde la experiencia; la mente al servicio del corazón.

Se hace el Silencio cuando mi cuerpo se ha convertido en Templo…

Paz. Quietud. Vibración unificada y sinconizada con el Universo.

Soy el Sostenedor y la partícula sostenida.

Soy el vehículo, el ser y el espacio por donde viaja mi mente y corazón…

Soy el espectador, el actor y el drama al mismo tiempo…

Pierdo la forma en el momento en que me desentiendo del personaje.

Renuncio a la ilusión y a los falsos deseos.

Trascendiendo la materia; rendición y liberación.

¿Quién respira en tí?

ImagenPara que haya un fuego tiene que haber madera. La persona que desarrolla su Conciencia  asegura su alineación con la Naturaleza manteniendo una actitud correcta en cada acto de su vida. Así es como su vida fluye sincronizada con el Universo.

¿Sabes quién está respirando en tí? –  Yo Soy -asegura el Alma, declarando SER. Consciente de existir. Presente y consciente de que en su interior está contenido lo visible y lo Oculto.

Y todo lo visible debe crecer más allá de sí mismo… Para que haya plenitud de vida tiene que haber Conciencia de ser.

¿Quién respira en tí? Tu espíritu que es eterno.

¡Hay Luz para ver!

Ahora mismo, los procesos de cambio y transformación se presentan tan intensos y continuos que ya no tenemos registro claro de cuándo o cómo nos suceden las cosas que nos sacuden y nos despiertan… ¡hay Luz para ver!

Existen energías y cambios de nivel de Conciencia tan nuevos que la mayoría de las personas aún no pueden definir su naturaleza. Las nuevas energías se están anclando lentamente en nosotros, impulsándonos hacia adelante…

Aún así, sabemos que lo nuevo nos acerca hacia una conciencia de autenticidad, unicidad, claridad, integración y amor verdadero -con tal fuerza- que no hay vuelta atrás. Hay necesidad de salir de la dualidad, la falsedad, la mentira, el disimulo. Tenemos más valentía para decir la verdad, para ser más nosotros mismos, desde el corazón.

La clave está en deshacernos de los miedos que nacen en la mente. Se trata de convertirnos en seres auténticos, permaneciendo fieles a nuestro ser esencial, con la confianza absoluta de que lo que nos depara la vida es lo que estamos atrayendo por nuestra actitud ante ella.  Así que corregimos continuamente nuestra actitud y estado para ser lo más puro posible. Sólo así podremos recuperar nuestro poder personal y modificar nuestra vida hacia lo auténtico y esencial -como seres de Luz que somos.

Alzheimer

Ella con 87 años de edad tiene muy buena salud física pero va perdiendo su memoria. Así y todo se mantiene lúcida en lo trascendental. Reza, reflexiona, se aferra al pilar de enseñanza espiritual en la que fue educada y que fue siempre su guía en los momentos difíciles.

Ella pierde la memoria de lo inmediato, sí. Y uno se sorprende de que no recuerde hasta lo más notable de su vida, como el otro día que me preguntó con toda naturalidad “oye, ¿yo soy viuda?”… y con la misma naturalidad “¿y tú quién eres? … soy Cristina, mamá”.

Me doy cuenta que la ACTITUD ante la vida -los rasgos que nos distinguen- no se pierde. Así que, si antes de la enfermedad tenías una actitud positiva, alegre,  de aceptación y de adaptación ante cualquier situación; eso que tienes a tu favor. Me doy cuenta de la gran importancia que tiene el preparar bien el terreno en uno mismo durante las primeras etapas de la vida para que en la vejez haya una buena cosecha…

Ella pierde la memoria pero no pierde la Conciencia, al contrario, me da la impresión de que la fortalece; porque es lo único que le queda. No recuerda su historia personal de esta vida pero tiene conciencia de su ser esencial.

Es como un árbol que se va deshojando cuando llega el otoño. Se secan y caen todos los recuerdos de esta vida pero si creció lo suficiente y desarrolló sus raíces de Conciencia, manteniendo  su alma enraizada en lo que realmente la sustenta, entonces, se conservará aletargada pero viva esperando llegue la próxima primavera y reverdecer de nuevo… sin hacer ningún tipo de drama sobre ello.

¿Qué nos reporta ser más conscientes?

Parece ser que el común de la gente sólo utiliza un 20% del potencial de Conciencia, así que si tener  Conciencia es sentirse  vivo, no tener  Conciencia significaría  estar muerto en vida; no disfrutarla ni aprovecharla en toda su magnitud.

Cuando hablamos de la Conciencia estamos hablando de nuestra Alma, de esa energía viva y eterna que está conectada con la Memoria Colectiva y con la Energía Universal Colectiva.

Quien ha caído en un estado de depresión y ha perdido toda esperanza en la vida y en los seres humanos se siente muerto: su alma ha perdido el contacto con la Conciencia Universal y con su esencia divina. En estos casos -tan frecuentes hoy en día- ante la tortura por la angustia, los miedos y ansiedad que sufre la persona, el médico receta algún fármaco sintético para sedar la mente.

Es como si ante un Tsunami el gobierno repartiese salvavidas de plástico como único remedio. Igual de absurdo.

Sólo desarrollando la Conciencia reforzamos una mente débil. Se vive de forma pasiva cuando no hay conciencia de ser.

Una mente débil controla y manipula; se mueve desde el miedo a perder,  a no ser querido. Se mueve bajo patrones negativos y destructivos debido a bloqueos emocionales.

Una mente desarrollada es dinámica, tiene sabiduría propia gracias a su intuición, se mueve desde la paz interior y la claridad mental. Es flexible por lo que se auto-transforma y corrige continuamente. Valora y agradece la calidad de vida. Sabe distinguir y elegir lo que más le conviene. Esta desbordante de energía vital. Vive desde el entusiasmo por la vida.

La energía espiritual

La verdadera adoración a Dios no contiene ninguna búsqueda personal. Es un estado de absoluta entrega al experimentar la energía divina en uno mismo.

Esta vivencia borra cualquier duda o ignorancia al respecto; la certeza se ha instalado en el corazón. No hay teoría o dogma que pueda traer luz al corazón del devoto. La energía espiritual ya ilumina su interior y eso  le basta.

Es la unión de la mente y el corazón lo que hacen posible que el alma emerja y se asiente como Presencia Divina en cada ser vivo.

Desarrollar la energía vital en nosotros y transformarla en energía espiritual es el trabajo inmediato para todo aquel que vive el despertar de la Conciencia.

Una mente débil

Una mente débil no quiere esforzarse; no tiene fuerza de voluntad.

La mente débil te miente y engaña. Te convence para que dejes las cosas para más tarde y mejor mañana.

Una mente débil encuentra la manera de no comprometerse, de no arriesgarse; más que perezosa es cobarde en el fondo. Tiene miedo al cambio.

Pero si en algún momento de lucidez desease romper esa inercia que sepa es posible. Basta con marcarse pequeñas metas y cumplirlas. Al principio hará falta seguir una disciplina para fortalecer la voluntad.

Desarrollar la mente es básico para el despertar de la Conciencia y poder trascender el mundo lineal y material en la que se encuentra sumergida.

…no lo dejes para mañana…

Nosotros elegimos

Nosotros elegimos. Elegimos pasar por experiencias de sufrimiento debido a la resistencia de nuestro ego a escuchar la voz del corazón.

Elegimos la enfermedad por la terquedad de nuestro orgullo  a no querer ver la Verdad y por la  intransigencia a no ceder y reconocer los errores.

Elegimos no perdonar y quedarnos con el veneno dentro del resentimiento y el odio.

Elegimos la actitud de la envidia y la rabia, no queriendo prestar oído a la compasión.

Pero también tenemos la posibilidad y la libertad de elegir rectificar, mejorar, aprender, reconstruirnos…

Podemos elegir cambiar de hábitos y podemos elegir ser felices.

 

 

La capacidad de absorber energía cósmica

Las emociones negativas son energías de baja frecuencia que se cristalizan en el cuerpo en forma de rabia, resentimiento, angustia, nerviosismo…

Podemos y debemos liberarnos de toda esa energía que nos daña y limita. Podemos soltar y deshacernos de los bloqueos físicos y emocionales que nos tensan y nos hacen ver la vida muy gris, sin grandes esperanzas…

Vamos a generar entusiasmo y alegría desde la aceptación de lo que no podemos cambiar. Desde el corazón. Desde nuestro Centro  co-creativo de alegría, amor y felicidad. Independientemente de cómo está allá en el exterior; nuestro interior vamos a mantenerlo estable, sereno, paciente y en paz.

La Luz aviva la memoria y hace vibrar nuestro interior, nos brinda energía superior para el cambio, impulso para despertar la Conciencia en nosotros y realizar la auto-transformación. Soltamos las energías viejas y densas. Conectamos con nuestro auténtico Ser.

 

Lo que se hace, se dice y se siente

Creemos que tener una buena salud es algo  casual y fortuito… Estamos convencidos de que «algo tiene que tener uno» y llevamos a cuestas molestias y dolores aceptándolo como algo normal. Así y todo nos consideramos saludables  -nos conformamos con el 70% de nuestro potencial – aunque nuestra energía vital y bienestar  no sean completos.

El cuerpo nos avisa y nos manda señales de molestias tanto físicas como emocionales para que vayamos rectificando el rumbo y así mejorar nuestra actitud hacia nosotros mismos y hacia los demás, desarrollando nuestra mente y nuestra Conciencia con el objetivo de alcanzar un estado estable de paz interior.

Tratar superficialmente el malestar, ignorar o sedar el síntoma físico no arregla nada ni mucho menos deshace de raíz el problema. Nada sucede por casualidad, si no prestamos atención a estos primeros signos la escalada en intensidad irá creciendo en forma de enfermedad.

Cualquier tipo de  trastorno, físico y emocional, debe ser atendido desde su aparición. Son señales de desequilibrio entre quien somos y quien actua. Es el conflicto entre lo que se hace, lo que se dice y lo que se siente.

Tarde o temprano, vivir en esta contradicción, en la que gastamos nuestra energía en disimular, reprimir, etc.  crea tensión, frustración y rabia… haciendo mella en nuestro cuerpo físico y mental.

Tomemos conciencia de ello. Hagámonos responsables de nuestra salud. Amémonos más y concedámonos ser  nosotros mismos enteramente… digan lo que digan…