La Mujer al Poder

mujer preciosa rosadaLa mujer toma el Poder, se posiciona, saca su fuerza y sus talentos. Todo ello, en muchas de ellas, sin haberse primero sacudido de encima los patrones que la sujetan a tener un mismo comportamiento «machista» del que se impregnó toda su vida, el que maldice pero es su única referencia.

¿Estamos usando las mismas maneras y conductas? En ámbitos como la política es donde se ve más claramente. No es cuestión de géneros; las mujeres también son tentadas a hacer abusos de poder. Sufren, algunas de ellas, las mismas debilidades para dejarse corromper.

Conozco casos más simples pero igual de escandalosos. Cuando se cambian los papeles; la mujer trabaja fuera de casa y el hombre se encarga de los quehaceres domésticos y los niños. Se dan casos así hoy en día. Algunas mujeres entonces asumen el rol machista de vejar a la pareja y no valorar su trabajo. Lamentable.

Ese resabio y despecho, que todavía muchas mujeres guardan en su interior, debe ser sanado. El verdadero cambio no lo lograremos hasta que no hayamos hecho un trabajo en nosotras mismas de perdón y aceptación primero y luego de RECUPERACIÓN de nuestros valores para, entonces sí, posicionarnos y contribuir certeramente al cambio tan necesario que hace falta en todos los sistemas de nuestra sociedad, comenzando por el de relación de pareja.

Hombre y Mujer poniéndonos a la par nos complementamos. La energía femenina y masculina deben estar equilibradas en ambos géneros, sólo así podremos avanzar.

El valor de la unidad

amor unidosDe forma instintiva el ser humano siempre tuvo la tendencia a unirse a otros. A agruparse en clanes y tribus. A mantener fuertes los lazos familiares. La necesidad de protegerse hacía que se valorase, por encima de todo, lo que los hacía iguales.

Pero ahora, contrariamente, somos individuos desgajados, desmembrados, sin interés o sentimiento que busque esa unidad. Hemos olvidado lo que significa para el corazón sentirse protegido y apoyado por un grupo. Es más, curiosamente se ha puesto en los animales de compañía esa fidelidad y amor incondicional que antes se tenía de los más allegados por consanguinidad o por ideales religiosos-patriotas-políticos compartidos.

El valor de la unidad y el sentimiento de solidaridad y hermandad se han ido perdiendo en el tiempo. Es triste reconocer que nos deshumanizamos.

¿Qué hacer para revertir esta situación? La humanidad formamos un todo indivisible. Lo que nos amalgama es el AMOR. Cuando éste se pierde o corrompe es cuando surge la disolución de nuestra calidad y cualidad como humanos. Mirar al otro como a un extraño es un error de percepción.

Pongámonos en pie y abramos los ojos. Salgamos de la parcela del Yo que hemos creado egoístamente y miremos a quienes están en nuestro alrededor como iguales (los mismos miedos, los mismos deseos de ser aceptado y amado). Demos lo mejor de nosotros mismos. ¿Podemos ayudar en algo? … siendo amables y respetuosos, es un buen comienzo.

Abramos el corazón, ensanchemos nuestra mente. Abracemos a nuestros hermanos.

¿Quién tiene la culpa?

hombre lagrimas¿Quién tiene la culpa? Otro tiene la culpa. El que yo me sienta desgraciado, infeliz, incomprendido, maltratado, otro tiene la culpa.

Y al mismo tiempo me culpo a mi mismo por no ser valiente y cambiar la situación, por ser inseguro, por mi dependencia… y creo una acusación constante hacia mí mismo y hacia el otro.

¿Quién tiene la culpa cuando no asumo mi responsabilidad? O cuando me sobre-exijo buscando una perfección que nunca consigo.

¿Quién tiene la culpa de mi incapacidad para responsabilizarme de mi vida y de mi felicidad sino yo mismo?.

Cuando el sentimiento de culpa se apodera de uno crea ansiedad y angustia. Y cuando nos deshacemos de la culpa echándosela a otro nos quedamos estancados, bloqueados, mientras no nos atrevamos a ir más allá de nuestras quejas y exigencias.

Muchos no sólo se sienten culpables de sus propios errores sino que también se adjudican las faltas de los demás, al sentirse poco valiosos.

El sentimiento de culpa asfixia la alegría de vivir. Tenemos que aprender a evaluar nuestras posibilidades reales. Aceptarnos. Aceptar al otro tal como es. No hay nada que perdonar, debe haber una amplia comprensión de que todos tenemos derecho a equivocarnos y aprender de los errores.

¿Cómo mejorar la suerte?

mujer abrazoA la suerte la consideramos fortuita, casual… fuera totalmente de nuestro control. Nos aprovechamos de ella para justificarnos, decimos «he tenido mala suerte». O actuamos sin muestras de gratitud diciendo «qué buena suerte» … y todo queda ahí, sin saber ver las señales de ayudas y `pruebas a veces muy difíciles que el Universo y por Ley de la Naturaleza se nos otorgan para que tomemos Conciencia y avancemos como humanos y divinos que somos.

La CASUALIDAD no existe. Nada es casual. Abrir los ojos y comenzar a VER más allá de la realidad aparente nos hará entender lo que llamamos «suerte».

Todo depende de nuestra actitud y disposición. Si nos mostramos cerrados y reacios a RECIBIR la «buena suerte», habiendo elegido el personaje de víctima, entonces será muy difícil -imposible- que entremos en el campo de posibilidades que está enfrente nuestro.

ATRAER la buena suerte, ATRAER las cosas buenas que nos facilite la vida, es posible. Siempre y cuando estemos abiertos a ella. Tenemos que CONFIAR en nosotros mismos; eso es primordial. Si no confiamos en nosotros mismos lo que atraeremos serán las dificultades que nos confirmarán lo que pensamos «¿ves como yo tenía razón?, no tengo suerte» …

ACTITUD DE CONFIANZA, sin medias tintas. OBJETIVOS CLAROS. PERSEVERANCIA. Estas tres cosas son las que hacen falta para que la SUERTE comience a sonreírnos. Es una energía poderosa que está a nuestra disposición. Experimentarla.

Tener éxito

hombre luz en corazonPara que haya éxito a cualquier nivel y en cualquier campo en nuestra vida, hace falta un por ciento de varias cosas bien combinadas:

% de SUERTE = la atraes irradiando confianza.

% de ASTUCIA = la creas desde la claridad mental.

% de PLENA ATENCIÓN = saber priorizar.

% de RIESGO = desapego del resultado.

Todo ello acompañado de valores como el respeto por uno mismo y los demás, ayudarán a crear el ambiente propicio para que se dé lo que deseamos.

La observación y el discernimiento ayudan a que la INTUICIÓN esté alerta y no nos confundan las ilusiones mentales.

Muestra condición espiritual, mental, física, ambiental y social deben estar fuertes y despejadas de toda vanidad.

Adelante.

El Hombre y la Mujer.

abrazoTengo muy presente en mi memoria y ha sido mi referencia y patrón de vida, la situación y comportamiento de la mujer hace cincuenta años atrás. El mantenerse en segunda fila y en silencio era lo normal entonces aunque, como siempre, también hubieron mujeres de mucho carácter que eran las que manejaban los entresijos familiares. Pero la mujer en general, como tal, siempre estuvo relegada y la inmensa mayoría tenía asumida su posición y condición infravalorada.

El que no hubiese equilibrio entre las energías femeninas y masculinas. El que los hombres dominasen utilizando inclusive la fuerza bruta, desestabilizó el orden natural del propio ser humano en las familias y en las sociedades, llegándose a perder totalmente el respeto y el sentido de ecuanimidad entre ambos géneros.

Honro y valoro a todas esas mujeres -que han sido nuestras abuelas y madres- que desarrollaron una sabiduría extensa y profunda, como la paciencia y muchas otras virtudes como el silencio y el sacrificio desde el amor incondicional. Todo ello las fortaleció interiormente.

La «rebelión» llegó en su momento, cuando la mujer pudo independizarse económicamente. Muchos cambios favorables se han conseguido, indudablemente. Pero también es verdad que el péndulo de la represión hizo que se moviese hacia el otro extremo y se mal usó esa estrenada libertad en algunos sentidos y muchas mujeres adoptaron los mismos patrones que las oprimieron, como revancha….

Al no tener otras referencias a la vista, de sus propios valores y de su propia naturaleza, la mujer en su búsqueda por la libertad tan ansiada, comenzó a imitar al hombre y a rivalizar con él. El resentimiento ciega, tenemos que transformarlo como combustible para nuestro propio crecimiento. Y así lo han hecho tantísimas mujeres de vanguardia. La inmensa mayoría siguen siendo heroínas como mujer-madre-esposa-trabajadora, sin desfallecer en su tarea.

Se va avanzando, es verdad, pero que nuestras miras estén por recuperar la fortaleza y naturaleza de la energía femenina que es receptora, guardiana de lo interno, sabia, ternura, sacrificio, sanadora, amor, sensibilidad, generosidad, intuición…

Y además, complementarla con la naturaleza del hombre, que es el hacedor, el guardián de lo externo, el guerrero, el que pone orden, el que conquista desde la creatividad, … todo ello cuando está en el centro de su Ser.

La madurez emocional es necesaria para salir de relaciones alimentadas desde el rencor y el despecho. Ambos, hombres y mujeres, tenemos que crecer y posicionarnos desde nuestro Ser. Debemos sanar los patrones heredados. No olvidemos que los hombres hoy en día, tampoco tienen una referencia clara de su naturaleza, deben ser guiados y educados nuevamente, se sienten confundidos.

Superemos de una vez por todas la rivalidad entre hombres y mujeres. Valoremos y respetemos la naturaleza de cada uno. Debemos complementarnos. No estamos compitiendo en la vida, cada uno cumple su función. No somos adversarios.

El CAMBIO debe darse para que tomemos conciencia de nuestra naturaleza y valores.

Unirnos sinceramente desde el Amor.

Guardar silencio

mujer grito en desiertoGuardar silencio no es lo mismo que CALLAR. Desde pequeños nos mandan a callar «Cállate, no quiero oír ni una palabra más» … y tenemos que tragarnos nuestros sentimientos y lágrimas que siguen bullendo en la mente. No hay posibilidad de réplica. Queda adentro -atrapado- nuestro sentir.

Y de tanto callar perdemos la capacidad de expresarnos y comunicarnos. Más que silenciar lo que hacemos es enmudecer…

Y callar nuestras emociones es cerrar la posibilidad de entendernos y acercar nuestros pareceres.

Si no hay comunicación estamos reprimiendo nuestro sentir, nuestra capacidad -y derecho- de expresión.

El que calla por mucho tiempo finalmente GRITA sacando fuera -quizás en un momento inoportuno- todo lo que venía guardándose dentro y finalmente se convirtió en RABIA.

Otra cosa es el SILENCIO. Guardamos silencio en el corazón y nos conecta con la plenitud del Ser y la paz que existe en nuestro interior. El Silencio nos reconforta y despeja la mente de toda turbulencia emocional.

Callar es reprimir; queremos evitar el enfrentamiento y nos obligamos a callar, REPRIMIMOS por miedo a crear conflicto y guardamos dentro nuestro malestar.

Guardar silencio es una acción voluntaria que nos lleva a la aceptación de la situación y nos fortalece el alma.

Ordinario y extra-ordinario

No debiéramos hacer distinciones de capacidades e inteligencia entre los seres humanos sean hombre o mujer pero sí reconocer la diferencia entre el ser humano ordinario y común y el ser humano «extra-ordinario».

El ser humano común y ordinario vive de forma inconsciente, no se conoce a sí mismo, no sabe de todas sus capacidades y vive superficialmente.

El ser humano «extra-ordinario» vive consciente de sí y del mundo en profundidad, del que se siente parte y desarrolla su Conciencia desde su Ser.

El ser humano común -indistintamente hombre y mujer- son impulsados y motivados por sus cinco sentidos externos y su mundo se limita a lo que le rodea en el mundo terrenal y físico.

El ser humano fuera de lo ordinario (con Conciencia de sí) ha llevado sus cinco sentidos a su interior para experimentar las otras dimensiones de su Ser y ha descubierto su sexto sentido: LA INTUICIÓN, que le lleva a percibir lo extrasensorial.

El ser humano común, atrapado en el mundo material inmediato, es dominado por su mente inferior: los miedos, la inseguridad, el egoísmo, viviendo así en el sufrimiento.

El ser humano extra-ordinario, -indistintamente hombre y mujer- ha logrado salir de los patrones condicionantes y vive consciente en su proceso de evolución y desarrolla su mente desde la ecuanimidad y la paz interior.

Deberíamos centrarnos en lo que nos une como humanos que es nuestra capacidad de AMAR: cada uno desde su nivel de comprensión y saber. No más rivalidades. No más acciones contra nuestro prójimo…

Hombres y Mujeres

amor 1Nos desenvolvemos en el mundo primario de la dualidad. Desde la rigidez mental de la separación y el enfrentamiento. Si piensas como yo, eres de los míos o de lo contrario ya no te escucho. Sin capacidad para percibir más allá de nuestras conveniencias, vemos al otro como rival. Y hoy en día hemos llegado a los extremos de rivalizar entre hombres y mujeres.

Nos falta educarnos en el CIVISMO. Cívica es la persona que se interesa por el bien común de la sociedad. La persona común insulta, amenaza, no deja espacio al que ve como contrario. La persona cívica es la que es consciente de su responsabilidad como ciudadana, compartiendo con el otro desde el respeto, sin ver diferencias entre razas o género.

Hombres y mujeres deberían convivir como complemento el uno con el otro y no enfrentados. Entiendo que estamos viviendo unos momentos de «reacción» por los efectos de tantos siglos de sometimiento y represión hacia la mujer. Pero el varón heredó generación tras generación esos patrones machistas que las madres han estado reafirmando inconsciente u obligatoriamente, desde su puesto de educadoras, tan arraigados estaban esos patrones de superioridad del hombre.

Ahora es el momento de reconfigurar los sistemas educativos y sacudirnos de encima la mentalidad y creencias caducas. No desde la venganza y las represalias o el castigo. El único enemigo es la ignorancia. Se trata de educar desde el amor hacia el prójimo.

Revalorizar la naturaleza femenina, recuperando su naturaleza y esencia. Pero también es sumamente importante ayudar al hombre a encontrar su sitio como pareja, como padre, como hermano.

Las energías masculina y femenina no son contrarias, son dos esencias distintas sino necesarias en una misma persona, sea hombre o mujer. La calidad humana está en la armonía y equilibrio de ambas.

Verdades y Silencio

vidaPodríamos decir verdades pero sabemos que causarían dolor, Porque las verdades que uno no está preparado para escuchar, duelen, desestabilizan, escandalizan, … entonces es mejor callar.

Sabiendo esto, es preferible guardar silencio. Un silencio amoroso, compasivo.

Ser paciente como lo es la araña. No resignado, reprimiendo lo que uno quisiera decir impulsivamente o por defenderse … sino desde la virtud de la Paciencia, desde la tranquilidad que da la confianza de que, en su momento, saldrá a la Luz la verdad sin juicio que pone cada cosa y cada persona en su sitio.

El Silencio puede ser el mejor aliado y en realidad lo es para el ser humano sabio.

Si nuestras palabras van a causar dolor, guardemos silencio. O esperemos a estar en calma para que sea nuestro corazón quien se exprese.