La frustración

No basta con tener un deseo, no basta el esfuerzo, lo que nos libera es estar centrados en la Verdad y actuar desde la Realidad y la Conciencia. Todo lo demás es pura ilusión y nos llevará a la decepción y al fracaso. Hay que pararse a pensar y tomar decisiones desde nuestra realidad… que muy bien puede ser dura pero no nos auto-engañemos.

Es ridículo pensar que tan solo leyendo la carta de comidas del restaurante vas a satisfacer tu hambre.

Hacerte preguntas constantes de auto-indagación de qué sirve si no te paras a escuchar e integrar la respuesta.

Tal parece que vivimos en un mundo y un sistema de vida creados por una mente dispersa e injusta… y esto sólo nos lleva a la frustración. Pero no es el mundo, es uno mismo, quien no está actuando desde su centro de inteligencia y desde su centro emocional. Muchas de las decisiones que tomamos no tienen una base firme y real; están hechas desde la fantasía y el deseo, la existencia es bien distinta.

La frustración es la respuesta que experimentamos cuando no somos capaces de satisfacer nuestros deseos y necesidades y la reacción a ello es el enfado y la decepción… y la depresión, si no somos capaces de superarlo.

La frustración es un estado de vacío no saciado. Cuanta mayor frustración mayor sensación de fracaso. Y entonces hace su aparición el miedo y los pensamientos negativos de culpabilidad y auto-castigo no nos permiten superar con normalidad cualquier fallo.

Lo único que podemos hacer entonces es crear un espacio interior para que entre nuevamente la fuerza creadora, la confianza en nosotros mismos, porque, aunque por un momento te hayas apartado del camino; el camino sigue ahí. Porque, aunque hayas dudado de ti mismo o te hayas sentido incapaz de llevar a cabo algún plan, tu Ser sigue ahí con ganas de volverlo a intentar.

Lo ilusorio se desmorona pero tu voluntad y tu realidad pueden ser tan firmes como tu quieras.